Epílogo #3
—Alex, como te dije mi novio es muy atractivo y tímido. Si le haces cumplidos no sabe como reaccionar. Unos pícaros sin vergüenza como nosotros…
Alex, interrumpió las palabras de Tom.
—Tom, me alegro por ti. Es la primera vez en mucho tiempo que te veo sonreir de felicidad.
Han que hasta ese momento se sentía un poco inquieto, se tranquilizó al ver que en los ojos del joven no había sentimientos persistentes por Tom. Solo demostraban una verdadera amistad.
Tom sonrió con esos hermosos hoyuelos que se le formaban y besó a Han en la mejilla nuevamente, luego lo dejó ir.
—Sí, estoy realmente enamorado. Y no te atrevas a coquetearle, veo la inteción en tu mirada.
—Oye, oye, ¿qué piensas que haría con la pareja de mi amigo?
Después de la respuesta de Alex, Tom se levantó y se dirigió a la cocina, dejándolos solos.
Han se sintió cómodo por cómo se estaba desarrollando la reunión aunque sabía que estaban bromeando, estaba agradecido por sus intentos de una atmósfera ligera. Pensó que era el mejor momento para agradecerle el haber ayudado a Tom en su rescate.
—Muchas gracias, por ayudar a Tom a recatarme ese día.
—En verdad, lo hice porque él estaba desesperado. No podía dejarlo ir solo. Lo primero que me dijo fue que eras su pareja y que tenía que ir por tí.
Tal vez no lo sepas, pero Dima, perdón Tom, no es una persona que demuestre sus sentimientos ni se preocupe por otros. Solo las personas importantes para él reciben ese trato, caso contrario se muestra como un témpano de hielo.
Lo sé, porque he sufrido ese trato , pensó Han.
—Lo sé. Te agradezco de verdad que hayas estado con él en ese momento.
Los dos sonrieron, era bueno conocer a un amigo de Tom.
Luego Tom los llamó para almorzar.
El almuerzo transcurrió en el mismo ambiente tranquilo y ameno.
Han se encontraba realmente feliz. La noche anterior cuando Tom le informó que Alex vendría a almorzar, le preocupaba que no tuvieran tema de conversación, pero contrario a lo que pensaba, Alex era un joven muy animado y educado. No era el típico joven miembro de una pandilla.
Despúés de pasar por varios temas de conversación, anécdota y reír a carcajadas varias veces, finalmente Tom hizo la pregunta por la que lo habían invitado.
—Alex, hablando seriamente a partir de ahora. ¿Recuerdas el día que falleció el fiscal, en la fiesta de la mansión hace nueve años?
—Sí. ¿Por qué?
—¿Recuerdas al hombre que asesinaron en el descanso de las escaleras?
—Aah. Ese día tuve mucho miedo, era la primera vez que veía a un asesinato.
Han en ese momento pensó que eran dos niños que no deberían haber visto algo así.
—¿Sabes si trabajaba para la organización de Medusa?
— Era informante de la organización. No estoy seguro de cómo se llamaba.
—¿Informante?
—Sí, trabajaba junto con el viejo Meyer en la ruta del dinero. El informaba cuando la policía realizaría los allanamientos, y retiraban la mercancía antes de que llegaran. La policía siempre encontraba los galpones vacíos.
Un día descubrieron que también le pasaba información a la policía, como un doble espía, ese día lo mataron por eso. Un soplón, y para que nadie más se atreviera a hacerlo lo hicieron en la fiesta en donde todos lo podían ver, fue un claro mensaje. “No lo intenten, miren como terminan”.
Hizo una pausa después de su explicación, frunció el ceño y preguntó:
—¿Por qué preguntas ahora por él, Dima?
—No es por nada en especial, es que siempre me pregunté quién era ese hombre.
—Realmente fue horrible. Trato de no recordar eso.
Luego la conversación cambió y continuó, sobre lo que harían en sus vacaciones.
Así transcurrió el tiempo hasta que se hicieron las seis de la tarde. En ese momento, Alex miró su reloj y dijo que se debía retirar. Los saludó con un abrazo y les deseo un muy buen viaje.
Una vez que Alex se marchó Tom y Han hablaron de lo que habían descubierto, sabiendo que el padre de la detective López trabajaba para la organización, Han decidió ocultarle por el momento esta información.
Con lo que Alex les había dicho, podían comenzar a dirigir la investigación cuando regresaran de sus vacaciones.
Como el vuelo partía la mañana siguiente a las ocho y que tenían que madrugar, se dirigieron a armar los bolsos y dejar la documentación lista para partir temprano hacia el aeropuerto.
Su destino sería Argentina, irían a la provincia de San Juan, famosa internacionalmente por la carrera de ruta “La vuelta de San Juan”.
Esa provincia tenía unos paisajes y unas rutas espectaculares para los que les gustaba el ciclismo.
Ese era el destino que habían decidido entre varios y el primero de muchos viajes que realizarían juntos.
***
Al día siguente, se dirigieron temprano hacia el aeropuerto. El vuelo saldría en media hora. Estaban por despachar el equipaje, cuando el celular de Han sonó. Era un mensaje de texto. Han pensó que, tal vez, era alguien deseándoles un buen viaje.
Sacó el teléfono de su bolsillo. Cuando vio el remitente, no dudó en abrirlo de inmediato. Era un mensaje reenviado.
Medusa tiene un hijo, buscalo está muy cerca tuyo.
Si realmente quieres venganza, sabes que hacer.
Obviamente el mensaje se lo había enviado Delfi. Luego llegó otro mensaje.
Han, ¿estás leyendo esto? Si es realmente cierto, yo… no lo sé. Estoy muy confundida en este momento. No se que sea capaz de hacer.
Han al leer el siguiente mensaje de la detective López, se estremeció. Su rostro cambió por completo y se puso pálido. Él la conocía muy bien, Delfi le estaba pidiendo contención. Ella podría salirse de lo legal por el tema de su padre.
—¿Han?
Han levantó la mirada ante el llamado de Tom, lo miró por un momento, la mirada de Han se volvió triste y con preocupación.
Unos segundos más tarde extendió la mano que tenía el celular y le mostró los mensajes que había recibido.
Han lo miró fijamente mientras Tom leía los mensajes. Tom levantó la cabeza, miró a Han con una expresión singular — que por primera vez no pudo interpretar —, era convincente y ambigua al mismo tiermpo.
Despues de unos segundos de silencio Tom habló:
—Han. Vamos a posponer las vacaciones.
Continuará.