Epílogo
El primer fin de semana después de que Han fuera dado de alta y se hubiera instalado definitivamente en la casa de Tom, para comenzar su vida en pareja juntos, se realizó una fiesta a pedido de sus compañeros.
Fueron invitados varios colegas de ambas estaciones, entre ellos se encontraban la detective López y el capitán Thompson de Stanislaus y el detective Toledo, el capitán Martinez de San José.
A las nueve de la noche del sábado, los invitados se encontraban sentados en la mesa, comiendo, bebiendo y narrando anécdotas graciosas de ambos anfitriones. Se iban turnando para contar alguna historia. Todos tenían una para compartir y reír. El ambiente era agradable y relajado.
El capitán Martinez estaba sentado a un lado de Tom, al otro lado estaba el detective Toledo y al lado de este se encontraba la detective López.
Frente a ellos estaba Han y a su lado el capitán Thompson.
En el momento que comenzaron a hablar sobre qué harían en sus vacaciones y que el vuelo salía el lunes a las ocho de la mañana, la detective Lopez sintió vibrar su teléfono.
Metió la mano en el bolsillo y miró la pantalla.
Número privado.
Era un mensaje de texto.
Decidió leerlo, debido a que le dio curiosidad que el remitente fuera restringido, pensó que tal vez podría ser uno de sus informantes. Al tocar el mensaje y abrirse, palideció de inmediato.
Si quieres saber qué le pasó a tu papá hace nueve años. Busca a Medusa.
Su rostro cambió de inmediato, ya no esbozaba una hermosa sonrisa, se había endurecido y abierto mucho los ojos asombrada, parecía estar desmenuzando cada palabra del mensaje que acababa de recibir.
Han no se perdió el cambio en su expresión, se levantó y se acercó a ella.
La detective estaba con la mirada fija en el mensaje y no escuchó cuando Han la llamó.
—Delfi…
Solo cuando le tocó el hombro se dió cuenta que la estaban llamando. Levantó la mirada y el rostro preocupado de Han apareció ante ella.
—Delfi. ¿Estás bien? ¿Pasó algo?
Ella lo miró e inclinó el teléfono para que pudiera leer el mensaje. Cuando Han lo leyó, la tomó del brazo haciendo que se levantara y la llevó hacia la cocina.
—Han, ¿lo leíste? Es anónimo.
—El caso de tu padre está en nuestra estación y desde el comienzo ha estado sin pistas. Lo he leído miles de veces.
—Es muy extraño. ¿Será algún arrepentido de la organización?
—¿Por qué ahora después de tantos años?, Delfi…
Delfina seguía mirando el mensaje fijamente como si estuviera pensando en algo.
—Han, realmente me apena pedirte esto, pero crees que tu novio pueda echar un vistazo al caso de mi padre, no estoy pidiendo que lo investigue, solo que lo lea y si cree que es posible que la organización de Medusa haya estado involucrada en su muerte.
—Delfi, esto me preocupa. No es normal este tipo de información y mucho menos después de tanto tiempo. Temo que te puedan estar utilizando. Pero, si esto lleva a esclarecer el homicidio de tu padre, por supuesto que le diré a Tom que lo lea. No tengo una copia de este caso en mi portatil…
La detective López lo interrumpió ants de que terminara la oración.
—Yo la tengo, te la enviaré al correo electrónico en cuanto llegue a mi departamento. Han lamento las molestias, se que pasado mañana se van de vacaciones, solo necesito saber si es factible que estén involucrados para comenzar a dirigir la investigación hacia ellos.
—Tal vez ese misterioso mensaje anónimo, sea cierto.
Ella lo miró con preocupación y ansiedad. Sus ojos estaban llenos de lágrimas. Han se acercó y la abrazó. En ese momento el detective Toledo ingresó a la cocina con botellas de vino vacías en busca de nuevas para llevar a la mesa. Al verlos abrazadoscomentó:
—Ujum, perdón no los quise interrumpir, vine por más botellas de vino.
Han sin dejar de abrazar a Delfi, le indicó con la cabeza en dónde se encontraba el alcohol. Tomó de la mesada tres botellas y salió con una sonrisa pícara en su rostro.
Han lo miró pero le restó importancia, porque sabía como era el detective Toledo de bromista. No le preocupó que lo llegara a malinterpretar. Por el contrario, estrechó aún más fuerte a Delfi entre sus brazos.
Al volver de la cocina, el detective Toledo reía a carcajadas y miró a Tom, se sentó a su lado y le susurró:
—Parece que tienes competencia.
—¿...?
Tom lo miró sin comprender a qué se refería.
—No tienes idea la imagen que acabo de ver en la cocina hace un instante.
Luego de decir eso lo miró a los ojos, tenía una sonrisa de burla.
—¿De qué rayos estás hablando?
—Shh, no levantes la voz. No querrás ser un hazme reír el primer día.
Tom lo volvió a mirar, esta vez con el rostro endurecido, quería que dejara de hablar tonterías.
—Vi a tu novio, abrazando a su joven y hermosa compañera, la detective López. Mmm, creo que es un poco mayor que tú. Aunque definitivamente es más joven que el detective Michaels. No esperaba que tu novio fuera tan popular entre hombres y mujeres más jóvenes. Ja, ja, ja. ¿Estás seguro que es gay?
—Deja de decir tonterías y termina de abrir la botella.
Tom lo cortó en seco. Justo en ese momento Han y la detective López volvieron a la mesa y cada uno tomó asiento en sus respectivos lugares. Tom miró a Han con curiosidad y pudo notar la preocupación en él.
Sigue siendo un libro abierto, luego le preguntaré qué sucedió .
Tom sabía que esa preocupación no era porque lo hayan visto abrazado a su compañera, era algo grave, su expresión lo delataba.
Mientras se preguntaba qué había ocurrido para que ambos tuvieran esas expresiones, el detective Toledo, voñvió a susurrar:
—Tommy, te lo dije. Se deben sentir avergonzados porque los ví.
—Te dije que dejes de decir tonterías.
Esta vez lo dijo en voz alta, haciendo que todos los miraran. Han también le preguntó por qué tuvo ese exabrupto con la mirada, y Tom solo le sonrió y dijo que continuaran comiendo.
Dos horas más tarde, había llegado el momento en que poco a poco los invitados comenzaron a retirarse. Una de las primeras en hacerlo, fue la detective López. Estando ambos en el hall de entrada para despedirla, ella abrazó a Han.
—Gracias Han, muchas gracias por tu ayuda.
Luego como dudando miró hacia Tom y le tendió la mano. En el momento que se la estrecha, ella se acercó dos pasos más, le dió un beso en la mejilla y le dijo:
—Muchas gracias.
Tom no entendía por qué le agradecía, pero le respondió que no era nada. Luego la detective López se giró y habló con Han.
—Te lo enviaré en cuanto llegue y perdona de antemano la hora.
—No te preocupes por eso. Estaré ordenando la casa. Por favor, ve con cuidado.
Llegó el turno de los capitanes y el detective Toledo. El capitán Thompson le preguntó a Han, por qué la detective Lopez se veía aturdida y Han le respondió que no era nada importante, solo un problema personal.
—Bueno, tengan un buen viaje. Nos vemos a su regreso.
—Tommy, buen viaje.
Le deseó el detective Toledo dándole una fuerte palmada en la espalda. Fueron saludando a todos los que partían, hasta que por fin se quedaron solos.
—Que día pesado. ¿Verdad? ¿Ahora me puedes decir que te preocupa?
Tom, le preguntó a Han que había ocurrido con la detective López.
—Tom, Delfi recibió un mensaje anónimo, en donde le dijeron que el homicidio de su padre está relacionado con la organización de Medusa.
—¿...?
Al ver que Tom no respondía agregó una explicación que era necesaria para que comprendiera porque estaba preocupado.
—Su padre fue asesinado hace nueve años.
Apareció al costado de la carretera con un tiro en la frente.
No hay testigos, huellas, ni pistas. Es un caso frío.
Cuando recibió el mensaje me lo mostró y me pidió si podías leerlo para ver si notas algo que nosotros no y sobre todo, si es factible que la organización de Medusa realmente pueda estar involucrada. Me enviará el expediente a mi correo.
Estoy muy preocupado, con los recientes acontecimientos, temo que la quieran utilizar. Tengo un muy mal presentimiento de todo esto.
—¿Quién enviaría un mensaje así? Es muy extaño. ¿Serán los policías corruptos?
—Por rl momento, no tenemos forma de saber quien fue. ¿Podrías revisar el expediente? Lo malo de todo esto es que pasado mañana nos iremos de vacaciones, solo espero que no pase nada malo en ese tiempo.
—Tranquilo, seguro no va a ocurrir nada malo, en cuanto te envíe el expediente lo leeré.
Con esas palabras, lo abrazó y beso en la mejilla.
Es por esto que estabas abrazando a la detective Lopez. Ese Toledo, no deja de hablar tonterías, espero no esparza esos rumores en la estación de policía .
Se separaron, comenzaron a ordenar la casa.
Una hora más tarde, el celular de Han recibió una notificación y fue en busca del portátil. Lo dejó en la mesa y abrió los emails.
En ese momento Tom se encontraba preparando café. Mientras descargaba el archivo, Tom llegó con dos tazas de café y se sentó junto a Han.
Estando uno al lado del otro abrió el expediente. Lo primero que apareció fue el nombre.
Carlos López
Al lado una imagen 4x4 de su rostro.
En ese momento Tom, tomó fuerte la mano de Han y no permitió que moviera el mousse . Se quedó por completo perdido en la imagen del hombre. Como no reaccionó por un tiempo Han le preguntó:
—¿Tom? ¿Qué sucede?
—¿Este hombre, es el padre de la Detective López?
—Sí, ¿lo conoces?
—No lo puedo creer. Definitivamente la quieren utilizar. Justo ahora, cuando pensé que todo había terminado.
—¿...?
Tom no pudo contener su frustración. Han estaba sorprendido por la reacción demasiado efusiva de Tom. Era la primera vez que lo veía así por un tema diferente a su seguridad física.
—¿Tom?
—Han, ¿recuerdas cuando te conté el día en que falleció el fiscal? Ese día estaba subiendo las escaleras, me guiaban Boris y Sergei, delante nuestro estaban subiendo otros tres hombres…
—No, no me digas… ¿el hombre al que le dispararon en las escaleras era el padre de Delfi?
¡Dios mío, Dios mío! Cuando Delfi sepa esto…se desatará un infierno, temo que intente algo fuera de la ley.