14 ¿MEDUSA?
Eran las siete de la mañana. Hoy le darían el alta a Han a las diez. Tom estaba feliz. Tan feliz que, durante todo el camino a la reunión que tenía programada, se lo pasó tarareando canciones. Finalmente podría llevar a Han a casa y comenzar su nueva vida como pareja.
Tenía todo planeado, desde el almuerzo hasta la cena. Por razones obvias el sexo estaba restringido por el momento. Las heridas internas de Han habían mejorado mucho, pero no podrían tener relaciones. Aunque habían pasado tres semanas, Tom seguía preocupado por su salud y seguridad.
Detuvo el auto en el estacionamiento del edificio de oficinas donde lo estaban esperando, era una reunión muy importante para su futuro.
Subió al ascensor desde el tercer subsuelo. Debía llegar al piso once. Mientras esperaba que el ascensor lo llevara a destino, se miró en el espejo para asegurarse de estar presentable. Quería verse muy bien para recoger a Han más tarde.
Con un “ding” metálico, el ascensor indicó que había llegado a destino.
Cuando las puertas se abrieron, lo esperaba un hombre de traje negro que, al verlo, inclinó la cabeza y lo saludó con respeto.
—Bienvenido Dima. El jefe te está esperando.
—Sergei —respondió Tom con un gesto.
Con ese saludo, le abrió la puerta de la oficina donde lo aguardaban. Tom pasó junto a él y entró.
—¡Padre!
—¡¡Dimaa!! Ja, ja, ja. Me alegro verte bien —el hombre, visiblemente feliz, se levantó se su asiento y caminó rápidamente hacia él con una enorme sonrisa en su rostro.
—Padre… ¿cómo has estado?
—Dima, hijo… te extrañé. ¿Cómo ha estado mi hijo adorado? —el hombre lo abrazó con fuerza.
—Bien. ¿Qué pasó con Boris? ¿Te encargaste de él?
El hombre se alejó y le respondió con tristeza en su voz:
—Lamento no haber cumplido con tus deseos, adorado hijo. Ese bastardo huyó… y en el proceso, hirió a dos de los muchachos.
—Maldición. Nadie puede tocar lo mío y salir libre. Padre, espero que…
—Lo estamos buscando. Me encargaré de él.
—En cuanto a Alex...
—Alex… ¡Sí! Mi adorado hijo. Él te es fiel, y por eso está a salvo. Si no te hubiera acompañado, tal vez ese hijo de puta de Boris te hubiera matado.
—Lamento que Alex te haya traicionado, pero necesitaba su ayuda para salvar a Han.
—Dima, yo no le ordené a Boris que lo golpeara.
Solo ordené su secuestro. Me sorprendió mucho cuando escuché que estuvo siete horas en el quirófano.
Debe haber sufrido muchas lesiones internas.
No es para menos que haya estado en coma durante tanto tiempo.
Pero ese maldito bastardo recibirá por triplicado lo que le hizo al detective, te lo aseguro.
Si me pasas su historia clínica, me encargaré. Lo lamento, hijo.
—Padre… no te disculpes. Sé que no fue una orden tuya. No lo harías. El me odiaba… y lastimó a Han para herirme.
—¡Lo sé, lo sé! Maldito loco. ¡Aaah! ¡Escuché que te vas de vacaciones con tu pareja! ¿Quieres que te envíe diversión? ¡Ja, ja, ja!
Luego de decirlo, Lukyan rió a carcajadas mientras palmeaba el hombro de Tom.
—Tal vez … Ja, ja, ja.
—Padre, Han no es así. Nos vamos de vacaciones dos semanas a partir de la semana que viene, a algún país de América Latina. Hay unas rutas de mountain bike que quiere conocer, y me gustaría compartir con él su hobby. Esta semana descansaremos en la casa; Han sigue convaleciente.
—Padre, Han no es así. Nos vamos de vacaciones dos semanas a partir de la semana que viene, a algún país de América Latina. Hay unas rutas de mountain bike que quiere conocer, y me gustaría compartir con él su hobby. Esta semana descansaremos en la casa; Han sigue convaleciente.
Lukyan lo miraba con real preocupación.
—Padre, ¿no hicimos esto para eliminar los cabos sueltos? No hay nadie que lo sepa. Ni Boris ni el profesor. Solo Sergei lo sabe ahora… y él es como un hermano. Jamás nos traicionaría.
Te agradezco que hayas encontrado a Han. Pero… ¿cómo supiste que fue él quien me ayudó cuando era niño? Ni siquiera yo recordaba su rostro.
Lukyan sonrió con tristeza, tomó asiento en su escritorio e hizo una breve pausa. Tomó aire y explicó:
—Cuando tuve que tomar la decisión de dejarte con la hermana de tu madre y su esposo, no me quedé tranquilo. Siempre supe que esos hijos de puta, intentarían hacer algo.
Por desgracia, en ese momento no pude salvar a tus tíos.
El accidente fue repentino. Entonces tuve que dejarte a cargo del asistente social y enviarte al orfanato, pero te seguía de cerca.
Agradezco al detective Michaels, que te rescató de esa basura.
Ese día yo también estaba ahí, pero él llegó primero.
Por eso no intervine y solo los seguí de cerca.
Me pareció un detective honesto. Hacía tiempo no me topaba con un policía como él. Estaba agradecido de que te hubiera rescatado alguien de buen corazón, y no uno de esos corruptos que me seguían la pista.
Es por eso que, cuando todo comenzó, dejamos el cadáver del detective Patterson en su camino de entrenamiento para que él lo encontrara. Él era mi regalo para ti, hijo. Ahora que no quedan cabos sueltos… podemos continuar.
—... te agradezco me hayas contado todo hace tantos años, cuando me infiltraron en la organización.
Y también que no me hayas puesto al tanto de tus planes.
Han es muy intuitivo. No hubiera podido ocultarlo por mucho tiempo si lo hubiera sabido.
Aunque aún quedan dos cosas por resolver… Boris y el profesor.
¿Sabes qué pasó con él? No fuiste tú, ¿verdad?
—No, Dima. Yo no tengo al maldito profesor.
Esa maldita rata escapó. Ahora todo estará bien, hijo.
Nadie sabe que eres el verdadero Medusa.
Ni siquiera el profesor Roth lo sabe, y tampoco sospechan que las muertes están relacionadas con quienes conocían o podrían conocer tu identidad.
Se creen que tiene que ver conmigo. Estás a salvo.
¿Crees que el detective Michaels seguirá en la oscuridad? ¿O algún día descubrirá la verdad? Si lo hace…
—Han es muy intuitivo. Por el momento no creo que lo descubra. Pero si eso sucede algún día, estoy seguro de que, con las palabras correctas y explicándole la situación, se quedará a mi lado. Nunca permitiré que se aleje de mí. No hay forma de que lo deje ir.
Lukyan lo miró con sospecha; no estaba muy convencido de que el detective Michaels, un hombre de buen corazón y noble, pudiera soportar tal revelación.
—Espero que realmente sepas manejarlo, porque…
—No te preocupes por eso. Ese es mi problema —respondió Tom con firmeza.
—Está bien, hijo. No me meteré en tus asuntos. Ahora que Boris ha huido, debes tener especial cuidado. Si ves algo y necesitas hacérmelo saber, ya sabes cómo ponerte en contacto conmigo.
Me ausentaré del país por un tiempo. Sergei se quedará aquí, manejando el negocio. Tengo asuntos que no puedo seguir dilatando.
—Bien, padre. Imagino que llevarás a algunos hombres. ¿Prepararás a alguien para reemplazar a Boris?
—Me gustaría traer conmigo a nuestro informante. Pero todavía no acepta. Si lo hace, su mundo cambiaría por completo. Estoy seguro de que, tarde o temprano, se unirá.
—¿Informante?... No, mejor no me digas nada.
—¡Ja, ja, ja! De acuerdo, de acuerdo.
Lukyan volvió a reír a carcajadas. Sabía que su hijo estaba preocupado por no mostrarse sorprendido si llegara a descubrir quién era el informante. También sabía que, tarde o temprano, Dima lo descubriría por sus medios… junto a su compañero.
Tom lo miró fijo, reconociendo que su padre lo había interpretado correctamente, y sonrió.
—Padre, no te rías. Esto es serio.
—Ja, ja, ja. Lo siento, hijo. Pero tú eres el que se enamoró de un detective perspicaz. Ja, ja, ja.
Tom, no queriendo escuchar más a su padre burlarse de él, cambió de tema:
—Hay un fiscal en Stanislaus que se dedica a armar causas penales. ¿Qué sabes de eso?
—Sí, el fiscal Roberts. Ese bastardo es un dolor de cabeza. Solo le importa ganar. Ha armado varias causas, pero no representa una amenaza para nosotros. ¿Por qué lo preguntas?
—Por nada en particular. Es que Han lo mencionó y me dio curiosidad saber quién era.
—No te preocupes por él. En algún momento se meterá con las personas equivocadas. Sabes a qué me refiero… Hay mucho malestar en las pandillas de Stanislaus con él.
Después de escuchar a su padre, y habiendo agotado su curiosidad, revisó el reloj y se dio cuenta que su visita se había extendido demasiado.
—Mmm… Padre, debo irme. Le darán el alta a Han en una hora. Gracias por cuidarme. Me alegra que Sergei se quede a tu lado y te ayude con la organización como segundo al mando.
—Dima, ven hijo. Dame un abrazo. No verás a tu padre en mucho tiempo.
Ante el pedido de Lukyan, Tom se acercó y lo abrazó. Su padre no podía contener la felicidad de tener finalmente a su hijo a salvo. Lo rodeó con fuerza y le acarició la espalda como si aún fuera un niño.
—Padre, debo irme. Tengo que recoger a Han del hospital.
—Está bien, está bien, Dima. Te dejaré ir. Cuídate mucho. Espero seas feliz con el detective Michaels.
—Lo seré.
Con estas palabras, padre e hijo se despidieron. Pero Lukyan lo volvió a abrazar. Sabía que no vería a su hijo por un largo tiempo. Luego de darle un cálido abrazo de despedida, lo dejó ir.
Tom le sonrió antes de salir de la oficina.
Como lo hizo cuando ingresó, Sergei lo esperaba ansioso en el pasillo. Tom se acercó, le colocó una mano en el hombro y le habló con una amable sonrisa:
—Sergei, cuida a nuestro padre. Confío en ti.
Sergei, al escuchar la palabra “nuestro”, sintió como se le llenaba el corazón de alegría.
Era un hombre peligroso, curtido por años de trabajo en las sombras, pero tenía especial afecto por Dima.
Lo quería como a un hermano. Lo había querido antes, sin saber que era el hijo del jefe… y ahora que lo sabía…
—Dima… lamento haber dudado de ti. No lo sabía.
Después de escuchar sus palabras, Tom rio a carcajadas, como lo haría su padre.
—Ja, ja, ja. ¿Por qué te disculpas? Está en el pasado. Nadie lo sabía.