En la oscuridad: Medusa 13 caso abierto #2
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13 caso abierto #2

—¡Lo sabía! ¿No pensabas decírmelo? —exclamó con alegría.

—Es que… comenzamos a salir hace apenas unas horas. Antes no era oficial.

—Han… estoy muy feliz. Ese hombre realmente se preocupa por ti. Te mereces eso. Alguien que te cuide, que te mire como él te mira.

Han sonrió y miró a Delfina con cariño, ella lo conocía bien y sabía por todo lo que había pasado. Conocía la tristeza que había habitado en su corazón después de la ruptura…

Ahora estaba feliz de verlo con alguien que realmente lo cuidaba.

—¿Qué harás ahora? ¿Volverás a nuestro estado o pedirás el cambio?

—Por el momento, me tomaré unas vacaciones. Después… me trasladaré aquí. El caso sigue abierto.

Delfina se sorprendió al escuchar que no tenían resuelto el caso. En tono de sorpresa y frustración preguntó:

—¿Abierto? ¿No arrestaron a nadie? ¡Qué suerte la mía! Tendré que lidiar sola con el fiscal Roberts…

—¿Todavía te sigue molestando con el caso del bar “El Cachón”? Sí, la testigo se fue por su culpa. No tiene nada que ver con nosotros.

—Sí, es así. Espero que nos deje de molestar de una vez. Han… me alegra verte bien. Debo irme. Nos vemos cuando te den el alta. Cuídate.

Han le sonrió con afecto.

—Gracias, Delfi. Cuídate también.

Ella le sonrió. Justo al cruzar la puerta, se encontró con el capitán Martínez, que llegaba acompañado por Tom y dos colegas más.

—Hola… ¿Tom? Soy la detective Delfina López. Gracias por salvar a mi compañero.

—Un gusto conocerte finalmente. Él es el capitán Martínez, y ellos son los detectives Toledo y Richards.

—El gusto es mío. Ah, y Tom… si le rompes el corazón a Han te la verás conmigo.

En el momento en que dijo “si le rompes el corazón a Han”, el capitán y los dos detectives giraron la cabeza al unísono para observar la expresión de Tom. Él solo sonreía.

Delfina al ver las expresiones de los tres hombres, le sonrió a Tom con picardía. No pudiendo contener más la expresión divertida, los saludó con cortesía y se despidió diciendo que tenía trabajo que hacer.

No podía reírse a carcajadas frente a ellos...aunque ganas no le faltaron.

Los tres hombres pensaban que Tom les estaba jugando una broma, por lo que no dijeron nada al respecto y se acercaron a Han para hablar con él.

Durante las dos semanas que Han permaneció internado, recibió varias visitas. Pero el único que iba todos los días era Tom. Mientras tanto, Delfina le enviaba mensajes de vez en cuando para saber cómo se encontraba.

El viernes de la segunda semana, Tom llegó con una excelente noticia: el próximo lunes Han sería dado de alta.

***

Tom salió temprano de su casa para asistir a una reunión muy importante. Luego se dirigió a su siguiente destino, dos semanas después de que Han despertara del coma, finalmente fue dado de alta.

Llegó al hospital cerca de las diez de la mañana. Han estaba ansioso de poder volver al que ahora sería su nuevo hogar junto a Tom.

Durante los días que estuvo internado, recibió la visita de muchos colegas. Que al ver a Tom siempre a su lado, cada vez más se preguntaban si realmente estaban en una relación.

Como pertenecen a dos estaciones diferentes, no habría inconvenientes laborales, aunque sí se verían poco.

Han pensó que tal vez por eso, Tom le había propuesto que vivieran juntos.

Lo que Han no sabía era que Tom, tenía planeado que se mudara definitivamente a San José y pidiera el traslado.

Había otras estaciones de policía que se alegrarían de tener a un detective con la experiencia de Han.

Pero, sobre todo, no conocía la posesividad de Tom. Nadie lo conocía realmente.

En la estación de Stanislaus, todos se sorprendieron por la diferencia de edad, pero estaban felices por sus compañeros, especialmente Delfina.

En cambio, los detectives de San José, aún pensaban que Tom les estaba jugando una broma.

Era bien conocido por ser un alma libre, así que cuando les dijo que viviría con el detective Michaels como su pareja, no lo tomaron en serio.

Hasta que lo vieron junto a Han en la habitación del hospital.

Allí notaron en la mirada de Tom el amor que sentía hacia él.

Fue en ese momento cuando los felicitaron con sinceridad y le dijeron que cuando Han se sintiera mejor, debían organizar una reunión para celebrar que el detective Michaels había logrado lo imposible: que el casanova del detective Smith finalmente sentara cabeza.

Mientras Han recordaba los acontecimientos vividos en el hospital durante las últimas dos semanas, una sonrisa se dibujaba en su rostro. Tom, mientras tanto, realizaba todos los trámites pertinentes para el alta antes de dirigirse a la habitación.

Cuando llegó encontró a Han esperándolo, sentado en la cama. Se acercó, lo abrazó, y le dio un beso suave en los labios.

—¿Estás listo para ir a casa?

Han lo besó en la mejilla antes de responderle:

—¡Estoy listo! Llévame a casa.

Tom tomó el bolso que Han había preparado con sus pertenencias, lo ayudó a sentarse en la silla de ruedas y lo llevó hasta la salida, como indicaba el protocolo.

Mientras recorrían los pasillos del hospital, conversaban y planificaban sus vacaciones.

Habían acordado tomarse unos días juntos para disfrutar y relajarse ahora que Han estaba mejor, antes de volver al trabajo.

—Tenemos quince días... ¿a dónde quieres ir?

—El destino que elijas estará bien para mí.

—Mmm… si me dejas decidir, buscaré rutas de mountain bike , para

practicarlo juntos. ¿Qué dices?

—Wow, eso no me lo esperaba. Si es así, hay rutas en Colombia, México, Brasil y Argentina que me gustaría visitar. No digo de hacerlas todas, pero… elijamos una de ellas.

—Está bien. Cuando lleguemos a casa veremos a cuál quieres ir para estas vacaciones.

Una vez que llegaron a la salida del hospital, Tom llevó a Han hasta el auto y lo ayudó a acomodarse en el asiento del acompañante. Durante todo el camino a la casa, fueron planeando día a día lo que harían en sus vacaciones.

Al llegar a su destino, Tom no dejó que Han caminara solo. Lo acompañó, haciendo que apoyara un brazo sobre su hombro. Cuando llegaron al hall de entrada y abrió la puerta, le dijo con una sonrisa:

—Bienvenido a casa, Han. Espero que seas tan feliz como yo.

Han sonrió y respondió mirándolo a los ojos:

—Puedo decir con certeza… que nunca fui tan feliz como lo soy ahora. ¡Gracias!

Tom lo tomó por la cintura. Luego de cerrar la puerta, lo besó, lo miró a los ojos y susurró:

—Gracias por caminar conmigo… y no dejarme solo en la oscuridad.

Han interpretó esas como una referencia al pasado de Tom, a su infancia difícil y a todo lo que habían atravesado juntos. Lo miró a los ojos: brillaban de emoción.

—Caminaré contigo… a donde sea, Tom.

—Yo también. Lo haré… porque te amo.

Tom respondió con una sonrisa que parecía haber estado esperando ese momento desde siempre.

Estaba feliz. Aunque Han aún no había pronunciado las palabras “te amo”, Tom sabía lo que sentía por él.

Lo veía en su mirada, en cada gesto. No tenía intención de presionarlo.

Tenía tiempo. Estaba seguro de que, algún día, Han pronunciara esas palabras.

Pero sobre todo nunca dejaría que se alejara de él.

—De ahora en adelante… caminaremos juntos. Nada ni nadie podrá separarnos.

Se abrazaron y se besaron con ternura, susurrando palabras dulces. De ahora en adelante, enfrentaremos juntos todas las adversidades que se nos presenten , pensó Han.

Solo debo ser paciente , pensó Tom.