6 La Fuga #2
La noticia del incidente dentro de la prisión se propagó rápidamente, convirtiéndose en el titular más candente del día.
A la una de la tarde, mientras Han conducía hacia su siguiente destino, la radio que sonaba en el auto fue interrumpida por un boletín urgente:
Primicia de la tarde: esta mañana, el temible jefe de la mafia rusa Lukyan Volkov, mejor conocido como “Medusa”, fue atacado en la cárcel County of Santa Clara .
Según nuestras fuentes, recibió tres heridas punzocortantes, y fue trasladado al Central Medical Center, donde fue operado de urgencia .
Estamos a la espera del parte médico. Los mantendremos informados.
En el preciso momento en que escuchó la noticia, Tom lo entendió de inmediato: no había sido un ataque entre bandas rivales.
Todo había sido planeado para facilitar la fuga de Lukyan Volkov desde el hospital, aprovechando la reducción de custodios.
Con eso en mente, tomó su teléfono para comunicarse con su capitán, pero no logró establecer la llamada: el número estaba ocupado.
Su instinto le decía que no debía perder tiempo, pero cada intento era inútil.
Cuando finalmente logró comunicarse, ya era tarde. Lukyan se había fugado, dejando un saldo trágico: tres guardias, un enfermero y un médico muertos. Cortó la llamada y golpeó con fuerza el tablero del auto.
—Hijo de puta… ¿Por qué?
Frustrado, dejó escapar una maldición. Ahora tenía otro problema en sus manos. Sabía muy bien que, con Luckyan libre, podrían pasar muchas cosas.
Había pasado muchos años en la organización; los conocía bien.
Desde el segundo en que se escapó del hospital, supo que planeando su venganza. En el momento y lugar menos esperado. Y quién se interpusiera… correría la misma suerte que los guardias y civiles del hospital.
Todo se hacía sin testigos.
—Maldito hijo de puta...
Han, al escuchar a Tom maldecir nuevamente por la frustración, intentó calmarlo. Conociendo su historia, sabía que tenía muchos motivos para estar así.
—Tom, ¿cuál crees que es la relación entre el fiscal, el detective Patterson, su homicidio, la usurpación de identidad …y Lukyan Volkov?
—¡Lo único que los une… soy yo!
—Creo que este asunto está más relacionado con tu trabajo encubierto que con el homicidio de Patterson.
—Estaba pensando en la misma dirección. Pero… ¿por qué lo dejarían para que tú lo descubras?
—Esa es otra interrogante. ¿Cuál es la relación entre ellos y tú … y entre tú y yo? ¿Nos hemos conocido antes?
—Pues, en realidad, no lo creo. Lo recordaría.
—Pero si está relacionado con Medusa, y es obra suya… debe haber una conexión entre nosotros que aún no conocemos.
—¿Pero, cuál?
—Tal vez algún caso…
—Vayamos un paso a la vez. Interroguemos al doctor Roth y al señor Stevens primero.
***
Lukyan había llegado a su escondite, junto con sus hombres de confianza. Tras fugarse del hospital, y como aún sentía dolor, se dirigió directamente a su habitación, que contaba con un estudio adjunto, para descansar. Dejó a Boris y Sergei a cargo.
Las puñaladas no habían sido una broma: debían parecer lo suficientemente graves como para justificar su traslado al hospital, evitando que lo atendieran en la enfermería de la prisión.
Sabía que, dentro de ese sistema, no había nada más fácil que comprar voluntades: sobornar guardias, intercambiar favores…
Pero ahora debía mantenerse tranquilo por unos días. Para Lukyan, sin embargo, quedarse quieto era casi una misión imposible.
Después de descansar aproximadamente una hora, Sergei lo despertó con una noticia urgente.
—Jefe, tiene una llamada del señor “X”.
—Dame el teléfono.
Lukyan tomó el celular y comenzó a hablar con la persona al otro lado de la línea. Boris y Sergei, que estaban en el estudio con él, sólo podían escuchar lo que decía:
—¿Estás seguro?
—Ja, ja, ja… maldito hijo de puta, esto nos facilita las cosas.
—Sí, entiendo. ¿Qué necesitas?
—Bien, eso es muy fácil. No creo que me lleve más de un día.
—Debes hacerlo exactamente como se planeó.
—Sí.
Mientras observaban sus gestos, hablando con efusividad, Boris y Sergei intercambiaron miradas. Se preguntaban a qué se refería su jefe. Tenían mucha curiosidad, pero sabían que tarde o temprano él les revelaría qué estaba ocurriendo.
Lo más probable era que todo tuviera que ver con vengarse de Dima. Solo debían esperar pacientemente.
—Está bien. Aprovechemos esto. Sabes a dónde debes llevarlo, ¿no es así?
—Perfecto. Mantenme informado.
Al finalizar la llamada con el señor “X”, Lukyan comenzó a reír a carcajadas.
—¡Ja, ja, ja! ¿Quién iba a decir que esto sería más fácil de lo pensado? ¿Cómo se atreve a relajarse sabiendo que estoy tras él?
Después de expresar sus pensamientos en voz alta, Lukyan le indicó a Boris que preparara el galpón de la zona sur. Ese era el lugar al que llevaban a las personas para ser interrogadas brutalmente, torturarlas… o deshacerse de los cadáveres.
Boris se dirigió de inmediato a cumplir la orden, sin hacer preguntas.
Cuando salió, Lukyan se volvió hacia Sergei y le dijo:
—Sergei, que me envíen diversión… que sean tres. ¡Aaah, las manos de la enfermera eran tan suaves!
Sergei lo miró sin decir una palabra. No creía que su jefe necesitara “divertirse” en un momento en el que aún se encontraba débil. Sin embargo, sin refutar la orden, cumplió con lo que le acababa de pedir.