5 DIMA #5
Los fiscales como Patterson, cuando están metidos en algo turbio, a veces sacrifican piezas para limpiar su imagen o desviar sospechas.
Recuerdo haber tenido una conversación con él sobre un par de policías corruptos que estaban investigando en esa época. Tuvieron una muerte violenta, pero todo se ocultó por el bien de la investigación. Me opuse mucho en ese momento. En las noticias dijeron que fallecieron de causas naturales.
Teniendo en cuenta todo esto… si es cierto que Patterson se codeaba con Medusa, pero los que lo mataron no fueron de la mafia …
Entonces este caso no está solo relacionado con el crimen organizado. Tenemos que tener cuidado con nuestros propios colegas.
Y, quién te dice… tal vez incluso con algún superior.
Sí pensaron en hacer que su muerte pareciera un accidente, provocado por un intento de violación… usándote como perpetrador. De que no serían capaces.
Si lo piensas bien, cualquiera que conociera los gustos del fiscal general podría haberlo usado en su contra. Preparar la situación ideal para no levantar sospechas… y, de paso, usar a la mafia para encubrir en el homicidio sin mancharse las manos.
¡¿No lo crees?!
Tom se quedó en silencio, reflexionando sobre las palabras de Han. Su expresión lo decía todo: la teoría era muy factible. ¿Por qué no lo había pensado antes?
Tal vez había subestimado a Michaels. Debía reconocer que era un gran compañero. Me ha ayudado mucho en la investigación hasta ahora. Además, es bastante atractivo. ¿Pero qué estoy pensando? Creo que hace tiempo que no tengo sexo .
Cuando sus pensamientos giraron hacia el aspecto físico de Han, Tom se regañó a sí mismo. Luego le indicó a Han dónde estaba la habitación de invitados, retomando el tema de que se quedara a dormir. Habían bebido y ya era demasiado tarde para que condujera hasta su departamento.
Han estaba estupefacto con toda la información recibida. Necesitaba una cerveza. Todo era demasiado perturbador. Así que preguntó:
—Disculpa, Tom… ¿tienes una cerveza o hay alguna tienda cerca donde pueda ir a comprar? Necesito relajarme, y sin eso no creo que pueda descansar.
—Sí, tengo. Si gustas, bebamos algo antes de dormir.
Guiando a Han a la cocina, Tom sacó unas latas de cerveza de la nevera y se las tendió. Han tomó asiento en la barra y comenzó a beber, exhalando un largo suspiro.
—Aaah…
—¿Está bien fría?
—Deliciosa.
—Lo siento —dijo Tom de repente.
Han frunció el ceño; no entendía por qué Tom se estaba disculpando. Lo miró con sus ojos color miel, entrecerrados.
—No debería haberte prejuzgado. Lo siento —repitió Tom.
—No tienes porqué disculparte. Yo hice lo mismo contigo —se sinceró Han, al ver que Tom le pedía perdón.
—¿En verdad?
—Sí. Lo siento.
Después de sus mutuas disculpas, siguieron bebiendo cerveza hasta llegar al punto de desinhibirse. Todos los acontecimientos que se arremolinaban a su alrededor eran mucho más complejos de lo que habían imaginado, y ese momento de distensión era necesario.
Ya bastante embriagados, y con el ambiente relajado, comenzaron a compartir anécdotas divertidas de sus vidas.
Tom fue el primero en hablar: Le contó a Han que, durante una investigación, tuvo que infiltrarse en una fiesta privada vestido de mujer… que resultó ser una fiesta de drag queens .
—En serio, mis compañeros son muy bromistas. Me consiguieron un vestido tan revelador que apenas podía moverme… y los zapatos… ¡los zapatos! —dijo entre risas—. Bueno, la cuestión es que me caí en medio del salón delante de todos.
Y, en mi oído, mis colegas se rieron a carcajadas.
Mi foto vestido así circuló por la estación durante meses. Hasta el capitán se prestó a la broma.
—Ja, ja, ja. ¿Hay una fotografía? Ja, ja, ja… perdón, pero no me lo puedo imaginar. Ja, ja, ja.
Cuando vio la sonrisa de Han, Tom se quedó hipnotizado. Era muy hermosa… y su mirada lo hacía aún más.
Mientras Han se reía, Tom se acercó lentamente y le susurró suavemente al oído:
—Tu sonrisa es muy hermosa… y eres un hombre muy atractivo.
Han se quedó atónito al sentir el aliento de Tom en su oreja, que le hizo cosquillas por un instante. Dejó de reír, giró la cabeza con los ojos bien abiertos, sorprendido por lo que acababa de escuchar.
En ese momento, se encontró con los labios carnosos de Tom. Incapaz de apartar la mirada, tragó saliva en seco. Dudó por un segundo… y analizó la situación.
El hombre joven, lo contenía con la mirada.
Han, que hacía tiempo se sentía solo, se preguntó: ¿Por qué no?¿Por qué no pasar un buen momento y olvidarlo todo, aunque sea por una noche?
Además, habían estado bebiendo. Siempre podrían decir que fue un error… producto del alcohol.
Armado de valor, Han respiró hondo, tomó a Tom por la barbilla… y lo besó.
Tom se sorprendió, no lo esperaba. Pensó que le llevaría más tiempo seducir a Han.
Por un instante se quedó inmóvil, sintiendo el beso suave y cálido.
Segundos después, lo tomó por el cuello y respondió con intensidad, metiendo con prisa su lengua húmeda y caliente en su boca profundizando aún más el beso.
El aire entre ellos se volvió denso, cargado de deseo. La saliva se filtró por las comisuras de su boca. Han apenas podía respirar, hacía mucho tiempo que no lo besaban con tanta pasión.
Su cuerpo reaccionó como si despertara de un largo letargo: un hormigueo lo recorría, su ingle palpitaba, mientras su corazón latía con fuerza, pequeños gemidos de placer escapaban de su boca.
Tenía que admitirlo: Tom le gustaba. Su aroma, su piel, su sonrisa hasta incluso su personalidad. Y en ese momento lo anhelaba.
Aunque no había estado con nadie desde su relación de diez años, algo en esa noche lo empujaba a dejarse llevar.
Estaba nervioso. Su cuerpo temblaba, no solo por la excitación… sino por todo lo que significaba ese momento.
Tom, con la experiencia que lo caracterizaba, reconoció al instante la vulnerabilidad de Han. Su intención no era apresurarlo, sino guiarlo con cuidado. Mientras se besaban, lo llevó lentamente hacia la habitación, sabiendo que Han no era alguien que se entregaría a la ligera.
Al llegar, lo recostó con suavidad sobre la cama, sin dejar de besarlo. Han sintió como el cuerpo de Tom lo envolvía con calidez, mientras sus manos lo exploraban con delicadeza, con cada gesto estaba cargado de respeto y deseo. No era como antes. No había urgencia ni presión.
Tom lo miraba con atención, sintió que cada gesto suyo importaba.
Han cerró los ojos por un momento. Su mente lo llevó a recuerdos incómodos. A noches en las que el sexo era solo una descarga, algo unilateral, sin ternura ni cuidado.
Pero esto… esto era distinto.
Tom lo guiaba. Lo invitaba.
Han se sintió deseado después de mucho tiempo… no sólo como un cuerpo, sino como persona.
Se desabotonó la camisa lentamente, Han sentía como las cálidas manos de Tom iban abriéndose paso, sin dejar de besarlo en ningún momento. Una vez que la abrió por completo, lo miró a los ojos, parecía preguntarle si podía continuar.
Han respondió con su mirada con el mismo deseo que reflejaba Tom en la suya. Con el permiso de Han, Tom besó sus pezones y Han en ese instante dejó escapar un largo y caliente gemido de placer, ante las sensaciones que le transmitía la lengua húmeda en su pecho.
Hacía mucho tiempo que no tenia sexo, ni siquiera se masturbaba. Por lo que estaba muy excitado. Lo hacía sentir bien saber que un hombre joven y atractivo lo deseaba tanto.
Cuando Tom comenzó a lamer el pezón y a acariciar el otro con los dedos, Han se dejó llevar a la sensación nueva.
Tom se acercó a su oreja y le susurró en un tono muy suave:
— Han, no tengas miedo, te prometo que la vas a pasar bien.
Luego de decir eso lo miró con una sonrisa suave que decía más que mil palabras.
Lo besó nuevamente con un beso húmedo y profundo. Han lo recibió y correspondió con entusiasmo, sus lenguas se entrelazaban mientras el sonido de suaves gemidos llenaba la habitación.
Notando la creciente excitación de Han, Tom le quitó los pantalones y la ropa interior sin perder el ritmo.
Sus manos recorrían su cuerpo con firmeza, pero a la vez con ternura, explorando cada músculo y cada curva como si quisiera descubrir un secreto escondido bajo su piel.
Sus dedos se deslizaban con suavidad por cada rincón buscando la manera de memorizar su figura.
A sus 44 años, Han poseía un cuerpo tremendamente sensual.
¿Será debido al ejercicio la razón de su musculatura?
Pensó Tom mientras sus manos se deslizaban por su torso.
Sus brazos largos y musculosos, sus piernas definidas, sus abdominales perfectamente marcados que bajaban hacia una cintura delgada, casi frágil en contraste.
La piel suave de Han, parecía invitar a ser acariciada lentamente.
Su cuerpo se estremecía a su paso, como si nunca lo hubieran acariciado de ese modo.
Deseando observar el cuerpo desnudo de Han, Tom detuvo el beso profundo y se sentó sobre sus rodillas.
Quería capturar esa imagen en sus ojos, grabarla en su memoria.
Desde el momento que lo vio, Tom había sentido una atracción especial.
Han parecía más joven de lo que indicaba su edad, y aunque conocía sus méritos profesionales, nunca lo había visto en persona.
Cuando el cuerpo de Han se reveló ante él, Tom se quedó atónito. Era aún más hermoso de lo que había imaginado al tocarlo.
Han, observaba el torso desnudo de Tom. Como había notado antes, su cuerpo era más musculoso y definido. Un pequeño suspiro escapó de sus labios, haciendo que volviera a la realidad.
Con movimientos lentos, Tom comenzó a quitarse el resto de la ropa. Han lo miró en silencio sin apartar la vista. Había algo en ese momento que lo hacía sentir deseado, visto… y eso lo conmovía profundamente.
Ambos se contemplaban, pareíia que el tiempo se había detenido.
Cuando se quitó la ropa interior y apareció a la vista el pene de Tom — que era grueso, rosado y recto—, Han lo describió como bonito y haciendo juego con su cuerpo.