En la línea de fuego 710
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Con el corazón latiendo con fuerza, me apresuré a revisar el cargador de la pistola. Deslicé la corredera hacia atrás y contuve el aliento.

—Solo una.

JULES

—Llevan mucho rato sin seguirnos —objetó Nolan con seriedad—. Algo no va bien.

—¿Crees que podrían estar detrás de Nils y Amelia? —inquirí.

—Es probable, pero eran demasiados furgones. —Nolan frunció el ceño, preocupado por la situación—. No creo que Foster haya enviado a todos los hombres a por ellos, sabiendo que tú sigues libre.

Me quedé pensativa por un momento, considerando sus palabras. Lo había dicho en singular, sin mencionar el pequeño detalle de que Nolan también seguía libre.

—¿Por qué crees que el inspector me quiere a mí? ¿No era a ti a quién quería retener entre rejas?

—Creo que ha sido cosa de Madeline. —Beth aportó su opinión desde atrás—. Le habrá dicho a su querido cuñado que ahora tiene otros planes en cuanto a vosotros dos.

Me giré sobre mi asiento para mirarla.

—¿A qué planes te refieres?

—Nolan me contó que cuando tratasteis de escapar, Madeline ordenó a sus hombres que te mataran. No dudó ni un segundo en dar la orden. Supongo que cuando lanzaste por los aires miles de cristales, debió darse cuenta de lo mucho que te había subestimado.