En la línea de fuego 683
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De todos modos, Landon tenía que haber visto con sus propios ojos el sótano. A fin de cuentas, había logrado liberar a Lexi, e intuía que la habían retenido en el mismo lugar que las demás. Pero nunca llegó a mencionarme nada sobre có-mo rescató a Lexi. Es como si simplemente no lo recordara.

Espera.

¿Y si a él también le habían borrado la memoria?

—Jules —escuché la voz de mi amigo, haciendo que regresara a la realidad—. ¿Cuál es la razón?

Mis ojos se clavaron en Foster, sintiendo una mezcla de rabia y determinación ardiendo dentro de mí. Él era la encar-nación de todo lo que estaba mal en este mundo, el símbolo de la corrupción y la crueldad.

Él era la razón.

—Cuéntele usted mismo cuáles son las razones de que ya no quiera trabajar para usted, porque yo estoy fuera.

—No puede decidir irse así sin más, señorita Miller —dijo Foster al ver mis intenciones.

—Lo acaba de hacer —intervino Landon, su voz resonando con autoridad—. Y no pienso detenerla.

Justo cuando tuve la intención de marcharme, el inspector extrajo la pistola que llevaba en su cinturón con celeridad y la apuntó directamente hacia mí, dejándome completamente petrificada. Mis músculos se tensaron y noté cómo mi pecho vibraba con el latido acelerado de mi corazón.

Pero no era la única que estaba siendo apuntada por un arma, pues el inspector también había terminado del mismo modo.

Landon, en un abrir y cerrar de ojos, había desenfundado también su pistola en un rápido movimiento, apuntándolo con una determinación inquebrantable en sus ojos. Me estaba protegiendo. No se lo pensó dos veces, aunque ni siquiera 684

supiera lo que estaba sucediendo.

—Baje el arma, inspector —le ordenó Landon con voz firme.

—Yo soy el que da las órdenes aquí, así que le ordeno que baje la suya, agente Baker.

Pero Landon no movió ni un solo músculo de su cuerpo.

La tensión en el aire parecía una cuerda tensa a punto de romperse. Mis manos temblaban ligeramente mientras observaba el tenso enfrentamiento entre Landon y el inspector.

Me sentía atrapada en medio de un escenario donde las decisiones de ambos hombres determinarían mi destino.

—Mi deber es garantizar la seguridad de cada individuo en esta comunidad, y en este momento está poniendo en riesgo a alguien que es fundamental en mi vida. Así que, cré-ame cuando le digo que no pienso hacer tal cosa.

Una chispa de sorpresa brilló en los ojos del inspector an-te la determinación de mi amigo, pero no dijo nada más. Sabía que no podía retenerme contra mi voluntad, especialmente no con Landon respaldándome.

Pero eso lo sabía muy bien desde el principio, por eso vi una fila de furgones negros aparecer por el camino secundario de tierra en el horizonte, acercándose rápidamente hacia donde estábamos.

Landon también se dio cuenta.

—¡Eso no era lo que acordamos, maldita sea! —gruñó él—.

¡Me dijo que consiguiera que se reuniera con usted para hablar sobre otro caso!

—¿Le dije eso? —Foster frunció el ceño, fingiendo demen-cia—. No lo recuerdo.

Landon parecía a punto de explotar de la ira.

—Detén ahora mismo esos furgones o voy a disparar.