En la línea de fuego 682
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—No me lo puedo creer —murmuré, sintiendo una oleada de decepción que amenazaba con ahogarme ahí mismo.

—Jules, necesitas escuchar lo que el inspector tiene que decirte.

—¡No me digas lo que tengo que hacer! —grité, volviéndome hacia Foster—. ¿No puede respetar un momento tan privado como este? ¡Estamos en el cementerio donde mi padre está enterrado!

—Hay asuntos más importantes que tratar. Su padre ya es pasado, señorita Miller.

La frialdad con la que emitió esas palabras hizo que tuviera muy claro que era el hermano de ese monstruo. Si compartían algo, era la poca empatía que tenían con los demás.

—Los asuntos que tenga que tratar, ya no van conmigo. A-sí que, déjeme en paz.

—Sigue trabajando para mí, señorita Miller.

—No, ya no.

Landon me lanzó una mirada ceñuda.

—¿Has renunciado a trabajar para el departamento de Harpers Ferry? —inquirió, y yo simplemente asentí—. ¿Por qué?

Me sorprendió su pregunta. Me pregunté si Lexi le habría informado sobre lo que sabía, que es básicamente lo que le conté aquel día en el baño de la gasolinera. Le había confesa-do parte de la verdad; que Nolan y yo ya nos conocíamos en la infancia, pero que no lo recordaba porque me borraron la memoria.

No me creyó, pero aún así podía haber ido directamente a Landon a contárselo. Aunque, viendo la reacción que tuvo él después, cuando se presentó en mi casa, no parecía estar al tanto de ello.