En la línea de fuego 668
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Mientras tanto, Nolan parecía estar sumergido en sus propios pensamientos. Desde que llegamos a mi casa, no había hablado en ningún momento. Ni siquiera durante el trayecto en coche.

Era extraño verlo así. Esa niña debía significar mucho pa-ra él.

—¿Por qué ahora? —preguntó Beth, volviendo al tema—.

No tiene ningún sentido. Han pasado tres meses, podría haberlo hecho antes.

—Bueno, vosotros habéis tardado tres meses en aparecer para contarme la verdad —objeté.

—Creíamos que necesitabas tiempo. Acababas de salir de un psiquiátrico, Jules. Presenciaste cantidad de suicidios, intentaron matarte, perdiste a gente ahí dentro. . No creo que ayudáramos en nada contándote la verdad.

Puede que tuviera razón, pero aún así, habría agradecido enormemente que no hubieran esperado tanto en aparecer.

Habían sido los tres meses más largos y dolorosos de mi vida, y verlos de nuevo. . Fue como si empezara a ver color en las cosas. Me devolvieron una sonrisa que había olvidado cómo dibujar en mi rostro.

Suspiré pesadamente.

—Pues no comprendo por qué Madeline ha decidido llevarse a la niña ahora. —Me giré hacia Amelia—. ¿Estás segura de que ha sido esta madrugada?

Ella asintió.

—Cada noche me escapaba a su cuarto para contarle historias hasta que se quedara dormida, incluso había conseguido un cuaderno que me había pedido ella para que le hiciera figuras de papel. Siempre insistía en que le hiciera una mariposa.

Un dolor agonizante inundó los ojos de Nolan. Pude per-669

cibirlo claramente.

—Pero, esta noche, cuando he entrado en su cuarto, estaba vacío —prosiguió—. Pensé que se habría escapado, ya que solía hacerlo a menudo. Sin embargo, hoy tampoco la he visto, así que le pregunté al personal del centro si sabían algo de ella. Me informaron de que una mujer la había adoptado, y que todo había sucedido muy deprisa.

Estaba claro quién había sido esa mujer.

—¿Por qué tiene tanto interés en la niña? —pregunté, frunciendo el ceño.

Nolan no me miró cuando dijo:

—Porque es una niña especial.

Volteé hacia él.

—¿Estás diciendo que ella también tiene habilidades telequinéticas?

—Sí, pero son diferentes a las nuestras.

—Un momento —Amelia nos cortó con una risita nerviosa—. ¿De qué estáis hablando? Porque me siento como en un capítulo de Stranger Things en el que me he saltado por lo menos dos temporadas.

—Tienen poderes —soltó Nils, como si estuviese respon-diendo una aburrida pregunta de clase.

—Ya, claro, muy gracioso —dijo Amelia con un tono sarcástico.

Todos nos quedamos en silencio, lo que desconcertó bastante a la pelirroja. Alternó la mirada en cada uno de nosotros.

—¿Por qué nadie me contesta a la pregunta?

Fue Beth quien habló:

—Porque lo ha hecho Nils. . a su manera.

—¿A mi manera? —El mencionado se cruzó de brazos—.