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—¿Dónde está Renata? —inquirí, mirando a los chicos.
Los hombros de Nolan se tensaron, pero no dijo nada. Mi-ré a Nils, quien parecía repentinamente incómodo, aunque tampoco parecía estar dispuesto a contestarme.
—¿Dónde está la niña? —insistí en un tono áspero.
Finalmente, Nolan respondió:
—Madeline se nos ha adelantado.