En la línea de fuego 564
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Si salía de ese furgón, lo más probable es que no volviera a verlo jamás. Y esa idea, sin saber del todo por qué, me asustaba. Ahora que sabía que ambos éramos víctimas de un experimento cruel e inhumano, había encontrado a alguien que comprendía mi dolor, que incluso compartía las mismas pesadillas que me persiguieron durante tantos años.

Todavía desconocía las razones que lo habían llevado a ser un asesino. Tal vez fue por vengarse de un mundo donde la violencia parecía ser la única respuesta, o simplemente no supo gestionar sus emociones. Pero no dejaba de ser ese ni-ño que lo sometieron a una silla eléctrica durante horas solo para que hiciese algo que desafiaba toda naturaleza.

Necesitaba saber quiénes eran esas personas, qué me habían hecho de pequeña. Y no solo a mí, sino a Nolan, y probablemente a todos los niños que vi en mis recuerdos. Entre ellos, Alyssa. En cuanto el caso de Nolan se resolviera, eso sería lo primero que quería investigar.

Pero, ¿cómo iba a hacerlo? Las únicas pruebas que tenía estaban en mi mente, pues eran mis recuerdos, mis pesadillas. No sabía el lugar exacto en el que me hicieron todas esas cosas horribles, ni siquiera era capaz de recordar un solo rostro de alguno de esos hombres. Era imposible que así fuera a descubrir algo. Solo tenía a Nolan, pero al no decirme nada, intuía que él sabía lo mismo que yo.

Ahora comprendía por qué había algo en él que me despertaba una chispa de empatía en mi interior. Sucedió una vez, pero fue tan intenso que me dejó durante días pensando en ello. Ese día en que Adler se abalanzó sobre Nolan con la clara intención de hacerle pagar por lo que le había hecho a su hermana, sentí el único sentimiento que no debería sentir en ese momento: empatía. Después de todo, de sus crímenes, de las vidas que había arrebatado sin piedad. . Solo sentí empatía. Y me odié mucho tiempo por ello.