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—¿Viste a esos hombres? ¿Pudiste identificar a alguno de ellos?
Negó con la cabeza.
—Nunca los había visto, pero no parecían guardias de seguridad del psiquiátrico.
Eso me desconcertó aún más.
—Creo que de alguna manera están relacionados con Nolan —añadió, captando toda mi atención—. Puede que fueran conocidos suyos y usaran la amenaza de causarnos daño co-mo un medio para presionar al hospital y obtener la liberación de Nolan.
—¿Como un chantaje?
Asintió.
—Eso podría explicar por qué nos llevaron de vuelta al psiquiátrico —siguió—. Seguramente estarían al tanto de las excursiones que la directora planeaba hacer con sus pacientes, así que simplemente esperaron a que se hiciese la primera salida para actuar. Debió ser una oportunidad perfecta para ellos.
Fruncí el ceño.
—¿Por qué todo tiene que estar relacionado con Nolan?
—¡Porque es un asesino retorcido y manipulador!
—¡Eso no significa que tenga que estar detrás de cada co-sa mala que pasa! —repliqué—. Es cierto que Nolan ha hecho cosas horribles, pero no podemos atribuirle cada problema.
—¿Y tú por qué demonios te empeñas tanto en protegerlo ahora?
Apreté los dientes.
—Hay algo que no te he contado —admití.
Por un lado, Lexi se sintió aliviada de que finalmente estuviera dispuesta a abrirme con ella. Pero al mismo tiempo, 550
parecía preocupada, preguntándose probablemente qué más podría estar ocultando y cómo eso podría afectar la situación.
Tomé una respiración profunda antes de continuar:
—Nolan y yo nos conocíamos de antes.
Su rostro fue digno de enmarcar en ese momento y recordarlo para toda la vida. Vi cómo sus cejas castañas espesas se empezaban a fruncir hacia abajo.
—¿Qué? ¿Por qué no me lo habías dicho antes?
—Porque no lo recordaba.
—¿Cómo no vas a recordar que conoces al asesino al que te mandaron a investigar?
—Me borraron la memoria.
No hubo ningún tipo de reacción por su parte, tan solo silencio. Un denso e inquietante silencio. Estuvimos tanto rato así que no llevé la cuenta del tiempo que pasó cuando al fin habló.
—Te borraron la memoria —repitió.
—Sí.
—Por eso no recuerdas nada.
—Exacto.
—¿Me estás tomando el pelo? —exclamó, su voz teñida de incredulidad y enfado.
—A mí también me costó asimilarlo, y he tardado en comprenderlo, pero es la verdad.
Una de sus cejas se levantó de manera acusadora.
—¿No me crees?
—¡No puedes simplemente sacar algo así de la nada y esperar que me lo trague sin más! —exclamó mientras agitaba las manos en el aire—. ¿Cómo puedes esperar que crea que 551
te borraron la memoria y justo ahora recuerdes algo tan importante?
—¡No ha sido tan repentino! Fue más bien. . un proceso.
Todas las pesadillas que he tenido desde mi niñez han sido manifestaciones de mi mente por recordar cosas del pasado.
Siempre han estado allí, solo que ahora he comprendido que no eran pesadillas, sino recuerdos.
—¿Y cómo demonios se borra la memoria de una persona?
—Todavía no lo sé. Pero es posible, ¿vale? Yo soy el claro ejemplo de ello.
La mirada de Lexi me atravesó como un puñal. Podía sentir el peso de su incredulidad aplastándome, y fue en ese instante cuando me di cuenta de lo muy poco creíble que había sonado.
—Creo que es mejor que me vaya —dijo finalmente, dándome la espalda para acercarse a la ventana.
—Lexi, por favor. . —supliqué, mi voz apenas un susurro lleno de desesperación—. Sé que es difícil de creer, pero tienes que confiar en mí.
Ella se detuvo por un momento, su espalda aún hacia mí.
—No puedo —alcancé a escuchar, y supe que había perdido su confianza.
Sentí un nudo en la garganta mientras veía cómo trepaba por la ventana. Ni siquiera miró atrás antes de saltar al otro lado.
Cerré los ojos por un instante, deseando poder deshacer todo lo que había dicho. Sabía que había cometido un error al ocultar la verdad, pero tal vez tendría que haberla ocultado durante un poco más de tiempo. No había sido buena idea soltárselo así sin más, debería haber esperado el momento para hacerlo. Y no ahora, que sospechaba que estaba empezando a crear algún tipo de vínculo especial con Nolan.