481
—Supongo que he dejado salir esa Lily que tanto te gustaba, ¿recuerdas?
—Entonces supongo que tú y yo no somos tan diferentes.
Después de todo, hemos estado ocultas bajo una faceta que no es la nuestra. Porque la Lily que estoy viendo ahora mismo, no es la misma chica que conocí en mi habitación. Eso te lo garantizo.
—Tú y yo no nos parecemos en nada —masculló entre dientes.
Por un segundo dejé que los recuerdos con ella invadie-ran mi mente, los momentos compartidos en los que la Lily tímida y vulnerable se había abierto a mí. Pero ahora, frente a mí, había una Lily diferente, una Lily furiosa. Y todavía no entendía del todo el por qué.
—¿Qué te he hecho para que estés así conmigo?
—Ya te lo he dicho, no me gusta la gente que miente ni. .
—No creo que sea solo por eso —la corté, entrecerrando los ojos—. Es como si. . me detestaras. Ese odio tan profundo que viene de ti solo puede deberse a haberlo estado conteniendo durante demasiado tiempo.
El rostro de Lily pareció vacilar, pero fue tan solo un instante antes de recuperar su compostura.
—¿Cuánto hace que me detestas, Lily? ¿Acaso todos los momentos que hemos estado juntas han sido una farsa?
—¡Aquí la única farsa has sido tú! —estalló, y la pistola tembló bajo sus manos de la rabia. Escondí aún más a Renata detrás de mí.
Adler, por su parte, se mantenía impasible, observando la escena con una expresión difícil de descifrar. Pero en sus ojos verdes, a pesar de que seguían reflejando desconfianza hacia mí, también había firmeza, como si estuviese preparado para intervenir si la situación se salía de control.