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—No es lo mismo.
—¡Sí que lo es!
—No.
—¡Seguro que funciona!
—No.
—¡Ya verás, pruébalo!
—No.
—¡Hazlo!
—¡Que no voy a besarla!
La niña se enfurruñó, cruzándose de brazos mientras se sentaba en la cama de al lado.
—Amargado —murmuró.
Negué con la cabeza antes de ponerme en pie y dirigirme hacia la ventana. Desde ahí se podía ver el patio interno del hospital con algunos pacientes paseando por ahí.
No teníamos mucho tiempo, pero esperaríamos lo que hiciese falta a que el estado de Jules mejorara antes de buscar un plan para huir de allí.
AMELIA
—Si queréis entrar al hospital sin peligro, tendréis que hacerlo por aquí.
Landon intercambió una mirada con los demás policías.
Estábamos delante de la entrada oscura del desagüe por el que nos adentramos en busca de las chicas.
Todos parecían igual de desconfiados, y no los culpaba.
Entrar por un desagüe no era precisamente el método más convencional para ingresar a un hospital.