En la línea de fuego 449
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NOLAN

Tal y como me indicaron, dejé a Jules con cuidado en el suelo, apoyando su espalda en la pared. Luego, me volví hacia ellos y apreté los puños con fuerza, sintiendo el familiar cosquilleo en cada músculo de mi cuerpo.

—¡Las manos arriba! —insistió el mismo hombre, aferrándose al arma como si fuese la única manera de protegerse de mí.

Una de mis comisuras se elevó.

—Como prefieras.

Extendí mi mano hacia el guardia, concentrándome en el arma que sostenía. El hombre no entendió lo que estaba haciendo hasta que notó que su arma se sacudía ligeramente bajo sus manos.

Los ojos del hombre se abrieron de par en par al ver que su arma se estaba moviendo lentamente hacia su dirección, completamente fuera de su control.

—Pero, ¿qué. .? —empezó a decir.

Aproveché la sorpresa momentánea para hacer exactamente lo mismo con el resto de armas. Con un movimiento fluido de mis manos, todas las armas se giraron hacia los propios guardias, apuntándoles directamente.

Vi los rostros de temor antes de que el sonido ensordecedor de las balas inundara el pasillo, estallando contra los cuerpos de los guardias. En cuestión de segundos, la letali-dad de sus propias armas los dejó sin vida, y el pasillo quedó envuelto en un silencio perturbador.

Me quedé allí de pie, observando la escena con solemnidad, sabiendo que no había otra opción. Nosotros estábamos luchando por nuestra libertad, y lamentablemente, eso significaba enfrentar la violencia con la misma fuerza.