En la línea de fuego 431
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Lo consideré un momento. ¿Cómo nos habíamos hecho amigos Nolan y yo?

La respuesta no tardó en venir:

—Haciendo dibujos.

Tomó asiento a mi lado y, sin decir nada más, cogió uno de los lápices de colores que había en la mesa y comenzó a dibujar.

Observé con curiosidad cada uno de sus movimientos, sin entender por qué se había mostrado tan habladora y ahora estaba concentrando dibujando en un papel.

—¿Qué haces? —pregunté, confusa.

—Estoy intentando ser tu amiga.

Parpadeé.

—¿Qué? —La chica se giró hacia mí al ver mi expresión de sorpresa—. ¿Lo estoy haciendo mal?

—No, no es eso. Es solo que. . no esperaba que alguien quisiera ser mi amiga.

La chica siguió dibujando, concentrada en su tarea, y cuando se dio por satisfecha me lo entregó. Había dibujado a dos chicas agarradas de la mano en una casa de madera.

—Y luego, ¿qué más se hace?

—Bueno, supongo que hablar sobre las cosas que os gustan.

—Ah, eso es fácil. Me encantan los animales. Cuando sea mayor, quiero ser veterinaria y llenar mi casa de animales rescatados. Gatos, perros, conejos, loros, hámsters. . ¡Todos serán bienvenidos a mi casita!

Me sorprendió lo muy segura que estaba de que saldríamos de aquí. Yo dudaba de eso, pero aún así me callé. No quería desanimarla ni arruinar sus emocionantes planes para el futuro, parecía muy entusiasmada.