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—¿Qué ha pasado?
—No podíamos quedarnos más tiempo allí. En ese lugar corremos peligro. Te lo explicaré todo, te lo prometo. Pero ahora tienes que encargarte de obtener pruebas sobre cualquier cosa extraña que haya ocurrido en ese lugar.
—Bien, le diré a Foster que acceda a las grabaciones de las cámaras de seguridad.
—No, no hay cámaras de. .
Me corté a mí misma cuando comencé a comprender las cosas.
—No hay cámaras de seguridad —murmuré para mí misma—. Pues claro que no.
Siempre me había parecido extraño, pero al fin comprendí el verdadero motivo por el cual no hubiesen. Tener cámaras de seguridad implicaba eso, que en casos en los que la policía se viese implicada, sería lo primero a lo que recurrirí-an.
No querían que supieran lo que hacían ahí dentro.
—Tú solo ven, por favor —le pedí.
—Estoy de camino desde que has llamado.
Y ese era Landon.
Una sonrisa se dibujó en mi rostro, pero se esfumó al instante en que sentí una repentina punzada de dolor en la pierna junto al sonido de un disparo en el aire. No comprendí lo que estaba pasando hasta que me llevé la mano a la pierna y sentí la humedad en mi mano.
Me habían disparado.
Mis piernas fallaron, cayendo al suelo. El móvil se me resbaló de las manos y al chocar contra el suelo se rompió, perdiendo el contacto con Landon.
—¡Clarke! —exclamó Amelia, agachándose a mi lado.