En la línea de fuego 359
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Extendió su mano para ayudarme a subir a la silla. Se aseguró de que subiera bien, con cuidado de no caerme. Una vez estuve lo suficientemente alta, alcancé la entrada del conducto. Sentí la fría superficie metálica bajo mis manos mientras me impulsaba hacia arriba y me deslizaba hacia el interior. Nils siguió detrás de mí, cerrando la tapa tras nosotros.

El conducto era estrecho, pero lo suficientemente grande como para permitirnos avanzar. La oscuridad nos envolvía mientras avanzábamos por el pasadizo, solo iluminados por la tenue luz que se filtraba desde el final del conducto.

Entonces recordé aquella noche, donde todo sucedió en estas mismas paredes.

Los gritos desgarradores, el estruendo de las balas, la cortina de humo. . Parecía tan real.

—Clarke, vamos.

La voz de Nils me sacó bruscamente de aquel sombrío recuerdo. Sacudí la cabeza para despejar los recuerdos y seguí avanzando, recordándome a mí misma que aquella noche nunca ocurrió.

Al llegar al final, nos encontramos frente a una tapa similar a la que habíamos abierto antes. Sin embargo, esta tenía un aspecto desgastado y estaba aflojada.

—Parece que no somos los únicos que han descubierto esta salida —comenté, señalando las marcas en la tapa.

—Margot siempre se escapaba por aquí —me explicó.

Me bastó con darle un ligero empujón para que la tapa cediera y cayera junto a la hierba. Al salir, comprendí que habíamos pasado por el mismo conducto que usamos Beth, Adler y yo y en el que acabamos descubriendo la fiesta de Halloween en el bosque.

—Ahora entiendo cómo organizaba todas esas fiestas.