En la línea de fuego 229
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Apretó los dientes, pero no me lo discutió. Ni siquiera él se comía todo lo que había en su bandeja.

—Deberíamos romper la rutina y hacer algo esta noche

—propuso Beth de pronto con una chispa de emoción en sus ojos.

—Yo no voy a. .

—Por el amor de Dios, Lily. —Volteó los ojos—. Sé de primera mano que tú no lo harás. Me refería a los demás.

—Yo estoy aquí por un propósito, así que no pienso jugár-mela dos veces —afirmó Adler con severidad.

Lo que no sabían era que yo también estaba aquí por una buena causa, pero discrepaba con lo de no querer saltarse las normas. Para indagar más en este lugar, no me quedaba más remedio que hacerlo.

—¿Qué propones? —pregunté.

Beth sonrió, satisfecha por haber captado al menos mi atención.

—Pues todavía no lo he pensado, pero podríamos invitar a la chica nueva.

—¿La chica nueva? —Fruncí el ceño.

—Llegó ayer por la tarde —nos explicó mientras le daba un mordisco a su manzana—. Se llama Maya y está bastante buena, aunque hayamos intercambiado unas pocas palabras.

Me pregunto si le gustarán las mujeres que escuchen Chase Atlantic.

—Lo que deberías preguntarte en realidad es si le gustan las mujeres, a secas. —Adler la miró con las cejas enarcadas.

—¿Y a quién no le gustan? Oh, por ahí viene.

Me volví distraídamente para verla. Sin embargo, mi rostro se descompuso por completo cuando vi a esa chica rubia de ojos castaños.