En la línea de fuego 227
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ANÓNIMO

Me rompía en mil pedazos verla en ese estado, tan frágil y vulnerable, sin saber que era la persona más fuerte que conocía. Solo que ella aún no era consciente de ello.

Esos ojos tan preciosos que tenía, capaces de hipnotizar a cualquiera que la mirara, se habían apagado, como esos copos de nieve que en algún momento fueron gotas de agua, ahora congeladas ante una ráfaga de viento fría y helada.

Me sentía impotente por no poder hacer nada, deseando que encontrara de nuevo esa calidez que pudiera devolver el resplandor a esos ojos que alguna vez irradiaron luz y vida.

Su cabeza se giró hacia mi presencia omnipresente. Aunque no pudiese verme, sabía que de algún modo estaba ahí.

—Vamos, princesa, anímate —murmuré, deseando que me escuchara—. Estoy aquí contigo, aunque no me veas. Siempre lo estaré.

JULES

El olor a comida llenó mis fosas nasales mientras caminaba hacia la mesa donde Beth, Lily y Adler solían reunirse. El bullicio de voces y risas se mezclaba con el tintineo de cubiertos y platos.

—¡Clarke! —exclamó Beth al verme, levantando la mano para saludarme.

Durante estas últimas semanas llegaba al comedor más tarde que ellos ya que dedicaba menos tiempo a saborear la comida. De este modo me permitía disfrutar un rato más de mi soledad antes de unirme al ajetreado comedor.