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Tuve intención de seguir discutiendo con él, pero de pronto sentí un pinchazo en la cabeza tan fuerte que hizo que, por un momento, viera puntos negros. Cerré los ojos con fuerza.
—¿Clarke? —inquirió Adler, preocupado.
—Estoy. . estoy bien.
—No es eso lo que parece —opinó Beth, que ya se había puesto en pie para observarme de cerca.
De pronto me sentí tan agotada mentalmente que no quise gastar fuerzas discutiendo, así que terminé diciendo:
—De acuerdo. Vayamos al comedor.
* * *
Margot estaba en la puerta junto a tres chicos más, hablando abiertamente con ellos como si no hubiese alguien peligroso suelto por el hospital.
Cuando nos vio acercarnos a la puerta del comedor, desplegó la sonrisa más falsa que había visto en todos mis años de carrera. Y eso que había lidiado con criminales que constantemente fingían sus expresiones.
—¡Cuánto me alegro de veros! —exclamó, evitando hacer contacto visual conmigo—. Pasad, tomad asiento en alguna mesa libre que veáis.
Pasé por su lado mirándola de soslayo. No me gustaba en absoluto el rol que había cogido en ese hospital.
Me giré un poco para mirarla por encima de mi hombro, y vi que había borrado por completo esa sonrisa. Tenía los ojos clavados en los míos con tanto odio que lo único que pude pensar es que se me estaban acumulando los enemigos ahí dentro. Pero ese era el menor de mis problemas ahora mis-205
mo.
Excepto Matthew Adams, claro.
Él era el problema principal.
Me sorprendió encontrarme con tantas personas. Prácticamente todos los pacientes del hospital estaban allí. Había gente de todas las edades, desde jóvenes como yo hasta ancianos que debían superar los setenta años. En todos y cada uno de los rostros se reflejaba una expresión de preocupación y nerviosismo.
—¿Qué se supone que tenemos que hacer ahora? —Volteé hacia Adler.
—Esperar.
—¿A qué? ¿A que ese paciente venga?
—No, a que la situación mejore.
—Esto es absurdo —mascullé, negando con la cabeza.
—Yo. . estoy con Clarke —dijo Lily en un susurro apenas imperceptible, como si temiera dar su opinión. A la vez parecía abrumada por la cantidad de gente que había—. Preferiría estar en la habitación. Es. . bueno, es un espacio más pequeño y. .
Se cortó a sí misma cuando vio algo encima de mi hombro. Me giré justo a tiempo para toparme con Nils. Tenía los rizos oscuros un poco más revueltos, y su expresión ya no e-ra tan alegre como la que conocía de él.
Y, bueno, hizo algo que no me esperaba que hiciera.
Me atrajo hacia él y me envolvió en sus brazos con tanta fuerza que sentí un ligero mareo. Ni siquiera me atreví a mirar a Adler en esos momentos, pero estaba convencida de que sacaba humo por las orejas.
—Menos mal que estás bien —murmuró sobre mi hombro—. Si te hubiera pasado algo. .