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Vale, ya era suficiente.
—¿Qué es lo que quiere? —espeté, furiosa.
Esbozó una sonrisa formal.
—Culparme a mí o al hospital no cambiará lo sucedido. Así que, si tenéis sugerencias constructivas, ahora es el momento de compartirlas. Sino, me temo que la reunión ha finaliza-do.
Apreté los dientes con fuerza. Estaba empezando a odiar a esa mujer. Sus expresiones, sus gestos, sus palabrerías. .
Todo me irritaba de ella.
Y una cosa tenía clara.
No iba a detenerme hasta acabar con la reputación de es-te hospital. Por Alyssa, y por todas las jóvenes que perdieron la vida en este lugar.