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Le dediqué una última sonrisa antes de separarnos. Landon me siguió con la mirada mientras abandonaba la sala junto a Marlon.
—¿Es tu novio? —preguntó una vez estuvimos solos.
—No te importa —mascullé, intentando ignorar sus provocaciones.
—Así que, sí que lo es.
Iba a decirle que no, pero prefería que creyera lo contrario. Tal vez así me dejaría en paz.
—¿Qué pensará tu guardaespaldas rubio cuando se entere de que lo has estado engañando?
No dije nada al respecto. Sabía lo que pretendía, y no lo i-ba a conseguir.
—Seguro que lo decepcionarás. —Chasqueó la lengua—.
Después de todo lo que ha hecho por ti, se dará cuenta de que no ha hecho más que perder el tiempo contigo. Cómo sois las mujeres, ¿eh? Calentáis platos y después no os los coméis. .
Me detuve en seco, harta de escucharlo.
—¿Por qué no te metes en tus asuntos?
—Porque así es mucho más divertido.
Solté una risa desdeñosa.
—¿Qué pasa, que tu vida es tan lamentable que tienes que joder la de los demás? ¿No te llega la sangre a la cabeza o simplemente la acumulas toda en tus genitales?
Tragué saliva con fuerza cuando se acercó a mí con una sonrisa burlona, invadiendo mi espacio personal. Solía hacerlo bastante, y era algo que odiaba de él. Porque se pensaba que estaba en todo el derecho de hacerlo siempre que quisiera.
—Sigue andando y no me cabrees más de la cuenta.