En la línea de fuego 151
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Los dos nos pusimos de pie. Íbamos a unirnos en un abrazo cuando Marlon tiró de mí hacia atrás. Para mí mala suerte me cogió por el brazo que tenía la herida, haciendo que soltara un grito ahogado.

—He dicho que la hora de visita ha terminado.

Los ojos de Landon se oscurecieron al momento y dio un paso hacia él, encarándolo.

—Vas a dejar que me despida de ella porque no hay ninguna prohibición de eso al respecto —habló con firmeza—. ¿Te queda claro?

—¿Y tú quién coño eres para hablarme así? —inquirió Marlon, bastante poco intimidado.

Landon extrajo algo de su bolsillo y le mostró su placa de policía, que guardaba en su cartera.

—Un oficial de la Comisaría Central de Harpers Ferry que se encargará de meterte en problemas legales como no hagas lo que te ha dicho.

No pude evitar sentir una enorme satisfacción al notar la expresión de sorpresa en el rostro de Marlon. Le dediqué u-na sonrisita sin que Landon me viera, haciendo que tensara la mandíbula sin tener más opción que ceder.

Landon se giró hacia mí, guardando de nuevo la cartera.

—Cuídate, ¿vale? —dijo, empleando un tono mucho más suave conmigo.

Asentí con la cabeza y nos dimos un abrazo corto, pero igual de reconfortante para mí.

—Iré a visitarte siempre que pueda.

—Gracias. Este sitio es un asco, así que se agradece alguna cara conocida.

—¿Qué esperabas? —Se encogió de hombros—. Estás en un manicomio, no en un cuento de hadas.