127
—Entonces, ¿hacéis más fiestas?
—Ya habrá tiempo para preguntas después. Y ahora, uni-ros a la fiesta y relajaos un poco.
El chico repartió una cerveza para cada uno.
—Una bebida no hace daño, ¿no? —me dijo cuando vio que dudaba.
Su sonrisa era dulce e inocente.
—Supongo que no. —Le devolví la sonrisa.
Tomé la cerveza y nos unimos al grupo de jóvenes. A Beth no le costó demasiado soltarse. Después de beberse dos cervezas, bailó todas las canciones que sonaban. Incluso se acercó para hablar abiertamente con otras personas.
La pelirroja no había tardado en acercarse descaradamente a Adler mientras estaba hablando conmigo, aunque no parecía haberle importado mucho eso, así que me senté en uno de los troncos con la cerveza, todavía llena.
Estaba demasiado tensa. No lograba disfrutar del todo del momento. Me dolía la cabeza del estrés que había acumulado todos estos días, y el misterio de Nolan rondaba en mi mente como si fuese una maldita sombra que me perseguía.
El chico moreno de rizos oscuros se sentó a mi lado.
—¿Puedo preguntarte algo? —me dijo.
—Adelante.
—¿Cómo te llamas?
Lo miré de reojo.
—¿En serio? Esperaba una pregunta más interesante.
—Para mí lo es.
Esbocé una pequeña sonrisa, negando con la cabeza.
—Clarke.
Me miró de una forma extraña.