En la línea de fuego 65
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Justo en ese momento escuchamos el chasquido de la puerta, indicando que alguien estaba a punto de entrar.

Beth cogió su cámara de hacer fotos y pasó la cinta por su cuello para colgársela antes de echar a correr, buscando desesperadamente un lugar en el que escondernos. Yo iba a hacer lo mismo, pero me giré con el ceño fruncido al ver que Lily se quedaba en el mismo lugar, petrificada.

—Vamos, rápido, debemos irnos antes de que nos descubran —le susurré a Lily, instándola a moverse.

Asintió de forma frenética y seguimos a Beth. No había muchas opciones, así que nos limitamos a ocultarnos detrás de una de las muchas estanterías.

Dos hombres acababan de entrar, estaban hablando entre ellos.

—¿Estás seguro?

—Joder, claro que lo he escuchado.

—Tal vez era una rata. Hay muchas por aquí.

Lily abrió mucho los ojos y desvió la mirada hacia sus pies, desconfiada, como si esperara que en cualquier momento apareciera una de esas criaturas. Con eso me dejó bastante claro que les tenía pánico.

—Te digo que ese grito era de alguien —insistió el primero—. Y no parecía solo una persona.

Encendieron unas linternas y se dividieron para empezar a recorrer el almacén. La luz se movía erráticamente mientras exploraban el espacio.

—¿Y ahora qué hacemos? —preguntó Beth en voz baja.

—No lo sé. ¡Te recuerdo que la idea de venir aquí ha sido tuya! —le dije en el mismo tono.

—¡Pero, esto no entraba en mis planes! ¡Más bien. . ella no entraba en mis planes! —exclamó, señalando a Lily.