EN LA COLINA DE TARA EL ANCIANO, EL JOVEN Y LA ENFERMERA #7
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EL ANCIANO, EL JOVEN Y LA ENFERMERA #7

- ¿Perdonarlo, a usted, por qué debería perdonarlo?, nunca me ha hecho nada - ¿o sí?, pensé-

- A ti no Luisa o en parte sí. ¿Sabías que mi cuñada era adoptada?

- ¿Adoptada? no, nunca lo supe.

- Así fue, un tío de Rosie me lo contó, me enfadé mucho con ella. No me gustaba confraternizar con ese lado de su familia, y al enterarme que ni siquiera lo eran, ¡imagínate de qué clase de padres puede provenir una hija abandonada!

- No lo puedo imaginar -comenté tratando de apaciguar la sangre que empezaba a hervir nuevamente en mí, y esta vez no era por el Sahara-

- ¡Ay, Luisa, siento que se me apaga la vida, ¡estoy tan solo!

Cuando esa Sorcha y su familia murió, mi Rosie se hundió, quería encontrar a Killian, yo le insistía que Killian no era nada nuestro y más valía alejarnos de las habladurías, hasta la llevé fuera de Midletown para que se olvidara de él, le dije que era por nuestros niños, los estaban acosando por culpa de Killian.

Por sus hijos aceptó, pero nos fuimos alejando y me abandonó pasado un año.

- ¿No lo sabía, eso es lo que me quería confesar? -pregunté más tranquila-

- Qué más quisiera yo, mi vida desde entonces ha sido un desastre, sé que Dios me ha castigado. Nadie compraba en mi tienda, nada de lo que me prometieron me lo dieron. ¡Qué dolor Luisa! ¿no podrían darme más morfina?

- Ya veré que puedo hacer, pero antes dígame lo que necesita confesarme, no vaya a ser que no se despierte si le inyecto y no pueda congraciarse con Dios.

- ¿Eres enfermera Luisa?, ¡bendita seas!

- Lo soy, estoy con usted Samuel, le escucho.

- Sorcha cuando era pequeña le decía a mi Rosie que le sonaba el apellido O´Hartigan, pensaba ese era su apellido materno, recordaba algo de su madre, de su padre no.

Decía que tocaba como un ángel, imagino sería una mujer de vida licenciosa.

Por nuestro aniversario fuimos a comer al restaurante Black Pearl, había hecho una reserva hacía semanas, quería demostrar a todos lo bien que nos iba, además deseaba avenirme con mi Rosie, le dije que no quería saber nada de esos aprovechados que nada tenían que ver con nosotros.

En vez de arreglarlo, discutimos, fue vergonzoso hacerlo frente a esa gente importante, como el señor Kavanagh que se encontraba en la mesa de al lado cenando con unos amigos ¿lo recuerdas?

- Me suena, creo que era uno de los socios de la fábrica que cerraron en mi pueblo, un hombre muy rico, creo.

- Lo era, hoy creo haber visto a su hijo, pero sería demasiada casualidad encontrarme con él y ahora contigo. Imagino que es el miedo por mi próximo fin. Luisa cuando creas que me puedas dar esa morfina, siento que mis tripas se están quemando, ¡no lo soporto!

- Tan pronto termine con su confesión buen hombre.

- El señor Kavanagh me llamó al día siguiente, me invitó a su oficina, un sitio muy elegante.

Yo me sentía avergonzado por la escena que habíamos montado mi Rosie y yo.

No obstante, él se portó muy amable. Me preguntó por mis intereses, aficiones, me halagó por mi tienda, me preguntó por mi familia, me dijo que entendía que me sintiese abochornado por los orígenes de mi cuñada, me pidió que le contara lo que sabía sobre su apellido y sus padres, pues él se encargaría de averiguarlo todo, decía que el conocimiento es poder.

Me hizo sentir muy bien, me llamaba a diario y yo llegué a creer que me consideraba un amigo.

Un día me dijo que me necesitaba, quería que le informara donde iban a pasar las siguientes semanas Sorcha y su familia, le comenté que iríamos a una fiesta, tu cumpleaños, ¿recuerdas?

La verdad me extrañó mucho, le pregunté el porqué de su interés.

Me dijo que ya no debía preocuparme por ellos, que desde ahora él sería mi protector y me haría un hombre importante, yo no lo cuestioné más.

- No lo denunciaste pasado los asesinatos ¿acaso te amenazó? –esperaba que así fuese, pero lo dudaba, quería golpearlo con todas las fuerzas que me quedaban, fue él, eso me estaba diciendo, él los entregó-

- Me asusté, cuando se puso en contacto conmigo me dijo que, si me callaba, cuando todo el pueblo me repudiara, él lavaría mi nombre, diríamos que Sorcha era adoptada, que nada tenía que ver con mi ilustre familia, con su apoyo y amistad nadie pondría en tela de juicio a mi familia, me prometió muchas cosas, en ese momento no entendía porque me decía que el pueblo me repudiaría, estaba claro que él no diría que los mató, no entendía sus palabras hasta que culparon a Killian.

Sólo me pidió una cosa a cambio, pero antes quiero que me jures por Dios que me perdonarás.

- Te lo juro por Dios, por la Virgen, por San Patricio, ahora dime que te pidió -mi sangre hervía, mi autocontrol flaqueaba-

- Ser sus ojos, debía informarle si alguien sospechaba de nosotros, cuando hubo la reunión en la iglesia se lo dije, por mí mataron a tu padre y a Benson, sus muertes no sirvieron de nada, mira dónde me encuentro ahora.

- Mira dónde me encuentro yo ahora frente a ti, maldito bastardo inmundo, eres una maldita rata, siempre fuiste un asqueroso cerdo, ignorante.

No llegabas ni a la suela de los zapatos a todos ellos, su muerte no te ha convertido en esto, siempre lo fuiste, jamás conseguirías nada, porque no eres nada, lo mejor que tuviste fue a Rosie, porque era una mujer con una autoestima de mierda.

Me alegra que al final tuviese la integridad que tanto años le faltó y se diera el valor suficiente para dejar a un vil engendro como tú.

Nada te perdono, lo último que verás será mi rostro, y espero que exista el infierno para que esto -clavé mi puño en su abdomen herido y gritó de dolor- sea lo que sientas todos los segundos de tu maldita existencia inmortal.

- Luisa, -gritó Gerry- ¡qué haces levantada Coronel!

Traía a Betty, que se encontraba inconsciente y al teniente que estaba pendiente de ella.

- ¿Cómo se encuentra Betty? -pregunté en cuanto me acerqué a ellos-

- No muy bien, está deshidratada, según Peters, ha perdido el conocimiento hace cuatro horas, poco antes de llegar nosotros el otro herido falleció.

- Vamos a atenderla, y mañana se le trasladará a primera hora con el resto de heridos, no te preocupes, estará bien.

- ¿Me lo asegura? -preguntó el teniente Peters-

- Está en las mejores manos, vamos te ayudo -dije. Samuel quedaba inconsciente, pronto me haría cargo de él-

- Es mejor que descanses -me ordenó Gerry-

- Me siento fuerte, no te preocupes por mí, ahora lo importante es Betty ¿Sabes dónde puede estar el soldado Stevens?

- Esta misma mañana murió, cariño. Fuimos atacados, sé que tenía una relación con Betty, lo siento mucho por ambos, era un buen muchacho.

Atendimos a Betty, a su lado se quedó el teniente Peters, Gavin Peters, su actual marido, el padre de sus hijos, que curiosa es la vida, cómo pensamos que seguimos un sendero y la vida nos tiene previsto otro distinto.

- Pero Samuel murió por su mano, eso al menos tengo entendido -afirmó el anciano-

- ¿Cómo lo sabe? -inquirí-

- No es el momento, todo tiene su justo tiempo.

No fue la casualidad que su amiga se enamorara de un hombre que le llevaría a su actual marido, ni que les atacaran, ni que tú fueras a parar al lado del patético Samuel.

-afirmó con semblante cansado- Es tarde, es mejor que descanses, tenemos todavía mucho tiempo para desenmarañar nuestra historia, sé que quieres saberlo todo hoy, los jóvenes suelen desearlo todo con inmediatez.

- Tengo cuarenta años, no soy joven y llevo veinticinco años deseando saber.

- A eso mismo me refiero. Me vas a tener que disculpar, pero se me están cerrando los ojos, y realmente quiero poner toda mi atención en tu historia, hasta mañana dulce Luisa.

- ¿Y si ese mañana no llega? En sus condiciones y a su edad, cada minuto es milagroso – pero, ya estaba profundamente dormido-.

Me retiro a mi habitación y la chimenea se encuentra aún encendida, ¿pudo ser Marianne, la que la mantiene así?

No puedo dormir, pienso en todo lo que me dijo, parte de ello lo había escrito hacía no mucho en mi diario, debo suponer que de alguna forma tiene acceso a él y alguien se lo está leyendo.

Saco el diario de la gaveta y con dolor, rabia, odio y amor, siempre el maldito amor, lo lanzo al fuego.

Me quedo con la mirada fija en él, no estoy quemando páginas, sino los momentos de mi vida, a las personas que pasaron por ella, pero ya no están, nadie más que yo tendrá acceso, y todo acabará conmigo; otros momentos perdurarán en la memoria de mi madre, en la de Rosie, Roger, Alan.

Adiós, papá, mi hermoso papá; mis hermanas, siempre dulces, siempre puras; Gerry mi luchador, mi soñador, mi héroe, mi amado me salvaste y curaste de tantísimas maneras, la más importante fue mi alma rota; Killian, a ti no puedo decirte adiós, no hasta que cierre este capítulo, no hasta saber a quién amaste, ¿por qué tu hijo terminó con el hombre que acabó con todo lo que amábamos, incluido nosotros mismos?

Una vez consumida la última de sus hojas, una vez todos mis recuerdos hubieron desaparecido, lo sentí, con la misma intensidad con la que siempre lo he hecho, esa sensación me golpea con tanta fuerza que soy incapaz de girarme, me quedo paralizada observando el fuego, sólo mirándolo sin respirar.

Durante varios minutos nos quedamos así, yo con mi vista puesta en el fuego, él tras de mí, en un silencio absoluto sólo roto por el crepitar de las llamas, hasta que lo noto acercándose a mí, el calor de su piel, el instante previo al contacto de su mano en mi hombro, mi cuerpo da un único temblor enérgico cuando al fin me toca, girándome lentamente.