EN LA COLINA DE TARA EL ANCIANO, EL JOVEN Y LA ENFERMERA #4
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EL ANCIANO, EL JOVEN Y LA ENFERMERA #4

- Desde que entendí que otros los sentían, ¿cómo era posible? Poco a poco fui entendiendo el poder de este sentimiento, el poder de sentir, pero nunca fue tan tangible para mí cómo en la Colina de Tara.

- ¿La Colina de Tara?

- Cuando gritó tu nombre.

- Killian – afirmé, lo sabía por La Bestia y El Carnicero que Killian había gritado mi nombre, saberlo me destrozaba, porque no estuve con él, pero él vino a mí, destrozado se aferró a mí, Killian…-

- Killian -repitió-

- ¿Quién lo visita?

- Su hijo -mi corazón se detuvo- ¿Dónde está Killian? -sabía dónde estaba, no entendía de donde había salido esa pregunta-

- Parte de él en la colina, parte de él en la guerra, bien lo sabes.

- ¿Por qué? -repetí, esa pregunta lo abarcaba todo, por qué su hijo lo visita, por qué dice qué es su nieto, por qué estuvo en la misma batalla, en el mismo campamento, esa idea me atormentaba-

- Por amor, Luisa, porque el amor lo mueve todo, es más real y fuerte que todo lo que conozco.

- Dice amar la vida, entonces es capaz de sentir.

- Tal vez uso un símil para que lo entiendas, como Víctor Hugo usa al fuego. La vida es lo que más valor tiene sobre todas las cosas, sobre todas las personas, todo es perecedero, menos la vida.

- Pero ¡qué dice!, ¡qué más perecedero que nuestra vida, si nacemos para morir!

- Luisa lo has perdido prácticamente todo y aun así luchas por vivir. Veo en ti, el mismo deseo, la misma obsesión por la vida, si eso no es amor por ella, por vivirla, es que no he entendido nada.

- Ahora mismo no vivo ni medía vida, y diría que usted no vive ni la décima parte de ella. De nada les sirvieron sus esbirros, dígame ¿qué eran, acaso sus discípulos?

- Podría decirse que sí.

- Colm Kavanagh me dijo que Killian era la Fuente de la Vida, Hans Herrmann estaba obsesionado con prolongar la vida y usted es un loco que no es capaz de aceptar que su fin está a la vuelta de la esquina.

De eso va todo, piensan que Killian podía alargar vuestra vida, ¿cómo podía hacerlo?

, él mismo ha muerto, tú eres un viejo decrépito y tus discípulos han dejado este mundo hace muchísimo tiempo.

- De eso debo darte las gracias, realmente se habían convertido en un incordio, siempre lo hacen y yo no me encontraba en condiciones de encargarme de ellos, si te soy sincero valoro la vida, no la quito si no es necesario y lo hago con pesar.

Créeme si te digo que al final todo sigue un cauce, muchas veces no es necesario intervenir, únicamente esperar y vivir.

Tú eres parte fundamental de esta historia, y tu padre.

Siempre fue ese tu destino y el de Roger.

Pudo huir de su destino durante un tiempo, pero estaba escrito que volvería para cumplir su parte en esta pequeña historia.

Su historia estaba escrita antes de nacer, estaba dada por mi buen amigo John O´Donell, tu tío abuelo.

- John -dije, atónita. Si bien gracias a él, a la caja y el anillo que guardo en la casa que nos regaló descubrí a estos lunáticos, hacía décadas había dejado de ser importante en esta historia, ahora me decía que por él la vivimos, no entendía nada-

- Era un hombre sencillo, que nació en un pueblo sencillo, pero era muy inteligente, un erudito, aunque al final de su vida todos se llevarán de él un recuerdo distorsionado por la manera en la que él quiso pasar sus últimos años.

Yo lo conocí cuando era un joven traductor en Dublín, sabía diez lenguas, cinco de ellas muertas, todas las hablaba con fluidez a la temprana edad de diez y ocho años, todas y cada una las había aprendido de manera autodidacta y te puedo asegurar que lo hacía casi perfectamente.

Lo contraté no para hacer traducciones, sino para que me realizara un árbol genealógico, conocer esas lenguas le facilitaban el trabajo, por supuesto, el joven John se presentó dos meses más tarde con el trabajo perfectamente realizado.

Dado su interés por los libros antiguos, le enseñé en agradecimiento parte de mi colección, valoraba encontrar a una persona con intereses similares a los míos, juntos trabajamos durante dos años, encontraba su fascinación por cada libro único que traducía alentadora, quería dar al mundo conocimiento, su capacidad de discernir, pese a tener tan pocos años, era lo que me fascinaba de él.

Tan bien me encontré en tan agradable compañía, que no fue hasta tiempo después que me enteré de lo que ahora te voy a relatar.

Tal como te he dicho, me entregó un árbol genealógico, necesitaba encontrar los descendientes de una rama familiar, un día vino y me dijo que uno de los últimos miembros había fallecido y actualizó su investigación.

Elisa era su nombre, la había conocido mientras realizaba su investigación, era una muchacha amante de las artes, pintaba, tocaba el piano, el violín, el violoncelo y la gaita.

Mi querido John se había quedado prendado de esa mujer tan afín a su sensibilidad y conocimientos, hacían una pareja exquisita, nunca los llegué a ver juntos, pero no siempre hace falta ver para saber y yo sé que se admiraban y se amaban.

¿Cómo descubrió mis planes para la exquisita Elisa?

Por un error mío, por enseñarle parte de mis libros, no pensé que ataría cabos de esa manera tan brillante, con él descubrí que nunca se debe menospreciar ni la edad, ni el intelecto de nadie, menos aún de alguien al que yo consideraba extraordinario.

La escondió de mis ojos, la ocultó al mundo, había muerto para todos, no sólo la oculto a ella, sino también a la hija de ambos.

A lo largo de las décadas se fue ganando mi respeto y yo le hice participe de mis conocimientos, de mi trabajo, yo le ayudé a pagar su pequeña hacienda, yo le hice mi socio, lo consideraba un hijo, el hijo que merecía tener, pero que por circunstancias de la vida nunca tuve.

Únicamente Elisa y yo conocíamos al verdadero John O´Donell y ahora tú. Para los demás era el viejo cascarrabias John ¿Te preguntarás que fue de esa niña, tu tía, y de tu tía abuela Elisa?

Elisa murió cuando la niña tenía cinco años, eso agrió el carácter de John, su amada Elisa, la partícula de su vida había desaparecido, la niña fue dada en adopción, John no podía hacerse cargo de su hija, sino yo lo descubriría todo, pero consiguió que viviese cerca de él, la vio crecer, la vio tener a sus nietos, los vio crecer a su vez; hasta que su mente se perdió, poco a poco fui participe de como un ser tan brillante se iba apagando.

Jamás pudo hacer nada para ayudar a la familia de su hija cuando lo perdieron todo debido a mí, pues decidí cerrar una de mis fábricas y pese a que él tenía una hacienda, se la tuvo que heredar a tu padre y a Robert.

Si John no la hubiese heredado a sus sobrinos para ocultar cualquier rastro de su propia familia, si tu padre no se hubiese enamorado de tu madre, rica francesa desheredada, si no hubiesen pasado penurias, si no hubiese sido importante para tu madre la estabilidad, Roger no hubiese aceptado la hacienda, hubiese vendido su parte y tal vez seguiría de ciudadano del mundo, y él no hubiese formado parte de esta historia, ni su pequeña familia, y por ende tú mi querida Luisa no hubieses formado parte de su historia.

Cada pequeño acto, desencadena otros, jamás conociste a John, ni él a ti, pero él forjó tu destino, por eso deseo que lo conozcas, es una forma de honrarlo y que de alguna forma siga vivo, porque es parte fundamental de nuestra historia.

- ¿Qué fue de su familia?

- Pese a ocultarla, la avaricia de un simple hizo que todo su dolor, toda su soledad no sirviese para nada. Te agradezco que acabaras con esa miserable vida.

- Samuel -afirmé, al comprender que se trataba de la familia de Killian, pues ese era el miserable con el que acabé-

- Así es Luisa, te estaré eternamente agradecido si me informas de esa parte de la historia, me gusta tener registrado todos los acontecimientos, es así como soy capaz de visualizar el amplio espectro de todos los actos y todas las vidas que me han ayudado a preservar la mía, es mi manera de entender la vida y de rendirles tributo.

- Así que debo ser yo la que le ayude con su necesidad patológica de convertirse en Dios, el Dios de todos sus juguetes, le gusta ser omnipresente, ¡pero no puede saberlo todo!

- Qué más quisiera yo que saberlo todo, apenas vislumbro una parte infinitesimal, pero esa parte es mi existencia y para mí de cierta forma lo es todo.

- ¿Quiere decirme que, en tu infinito egocentrismo, todos hemos vivido para ti? puedo entender que tú hayas afectado en nuestras vidas, me hayas convertido en parte en lo que soy, pero no existo por ti o mucho menos mis actos fundamentan tu patética larga existencia, ¡maldito anciano enfermo!

- Ese carácter hace que me gustes mucho, eres una de las que más me ha complicado los últimos años, pero me ha alegrado tenerte de rival.

Me ha venido bien para mi ego como bien dices, en mi situación es difícil no tener un ego altísimo, constantemente me reeduco para no caer en la banalidad, ni en lo fatuo, eso siempre acarrea descuidos.

Me gustaría saberlo por ti y no por otra persona, es una petición, no una orden.

- Decidí ir en busca de Gerry, lo conociste. En ese momento te hacías llamar Lord Anton, sé que hiciste un ritual con él.

- El pequeño Gerry, siempre me agradó ese muchacho, no como su padre. ¡Qué distintas partículas pueden salir de un origen común! Claro que lo conocía, él también llegó a ser una persona valiosa para mí.

Lord Anton, el sofisticado anciano que conoció Gerry, con él también efectuó uno de sus rituales, ¿cuál era la razón?

y ¿por qué ahora tenía al hijo de Killian?

lo empezaba a entender, sabía que, si no quiso hablarme de él desde un primer momento, es a sabiendas de lo importante que es esa información para mí, me estoy acercando a la verdad, aunque sé que es él quien dirige este baile, estaba bailando conmigo y yo debo seguirlo si quiero llegar a la verdad, respiré hondo y bailé a su compás.