GERRY #6
- Todos cambiamos, es verdad que hace tiempo jamás me hubiese abierto de esta manera, pero mire todo lo que hemos vivido.
Toda la muerte y desolación, la mentira y la locura, que poco valor tiene el ocultarse, ahora deseo mostrarme, deseo ser diferente.
Luisa me dijo que ahora era más Marie que nunca, posiblemente la vida me ha hecho sacar esta parte de mí. ¿Recuerda a Cathy?
- Por supuesto, ¿Qué pasó con ella?
- Murió en una cama en paz, cuidada por su nieta.
Mas a raíz de todo, se fue apagando a lo largo de los años.
Ambas notábamos los cambios en Luisa, ella me aconsejó dejarla marchar a Rennes, “Luisa necesita reencontrarse, es capaz, valiente, déjala ir”, me dijo.
Luisa durante ese tiempo salió adelante, pero se fue alejando de nosotros, sé que llevaba tantas cosas dentro de las cuales era incapaz de hablar.
Intentaba esconderlas y eso hizo que se fuera, porque su lucha era inmensa.
Sé que no se quedó porque sí en París, nada lo hace porque sí, hay algo y Pierre lo sabe. Me duele que después de todo no confiaran en mí, no soy la misma, cómo podría serlo. Jamás huiría de nada, lucharía con uñas y dientes.
- Tal vez teme por usted. Sabe lo que ha sufrido, la protegen, por esa manera tan intensa de amar. La aleja por amor y Pierre igual. Yo no la conocí como se describe, yo la vi luchar por ella, sé de lo que es capaz y ellos.
- Me menosprecian y la verdad es que he demostrado no poder.
- Eso no se lo permito. Ha perdido a su marido, a sus amigos, han sido despreciados y humillados.
Han conocido la vileza humana en todas sus vertientes.
Y usted no me está hablando de odio sino de amor.
Nadie puede juzgar si usted ha caído o tiene miedo.
Posiblemente aquellos que juzgan no han sabido lo que es el amor, ni el dolor.
Sentir intensamente entraña riesgos, lo fácil es sentir con ligereza, así es más fácil el desapego, así es más sencillo sentirte fuerte.
Luisa convive con sus sentimientos, con lo que ha vivido y lucha, es valiente al igual que usted Marie. Todos buscan proteger al otro en su familia, por lo que veo.
- Me hace bien hablar con usted Gerald, hace que sean tan evidentes tantas cosas.
- No es por mí, es porque lo veo desde fuera. Usted lo vive muy dentro y tiene miedo, es normal.
- Gracias por su visión, la necesitaba. No le daré más largas muchacho, debe ir al hospital -dijo mirando el reloj-
- Se ha hecho tarde, nos vemos mañana, si puede.
- Pase cuando quiera, le acompaño a la puerta.
En ese momento sonó el teléfono, era Pierre, no escuché la conversación. Marie me llamó a la mañana siguiente sólo para decirme que todavía no era posible la extracción y así pasaron los meses. Luisa llevaba casi un año en París, cuando Pierre nos dijo que en tres semanas iban a sacarla.
Decidí hablar con el director y decirle que me pusiera en la lista para el frente.
- En un mes saldrá un convoy. Estas semanas les entrenaremos y daremos instrucciones. Le agradezco su valor.
Visité a Marie dos días de esa semana, entre el trabajo y el entrenamiento era difícil, quedamos en vernos el lunes, pero me fue imposible localizarla.
Pregunté a sus vecinos, forcé la puerta, denuncié su desaparición.
Así pasaron dos semanas, pensaba desistir de mi partida, no sabría si fuese posible hacerlo, decidí plantearlo al director.
- Hoy empieza el nuevo personal que sustituirá a los voluntarios -dijo el director-- Espero les ayuden todo lo que puedan antes de marcharse.
Le pedí hablar con él una vez termino su charla con el personal.
- Dígame Dr.
- Dr. Finnley quiero saber si es posible retrasar mi partida al frente, por causas personales.
- Comprendo, ¿cuánto tiempo necesita?
- Unas semanas al menos.
- Hay un convoy que parte el mes que viene.
No habrá problema en incluirlo en ese grupo.
El Dr. Newman me pidió partir con vosotros, pero las listas estaban completas, ha hecho el entrenamiento en caso de que hubiese la posibilidad de incluirlo.
Así que sólo intercambiaré sus nombres, ahora mismo voy a comunicárselo para que se prepare.
- Se lo agradezco.
- Espero que solucione su asunto.
- Así lo espero yo también.
Pasé la mañana con la mente entre mis pacientes y la desaparición de Marie.
- Dr. Kavanagh ya he podido solucionarlo.
- Se lo agradezco.
- ¿Ha visto al nuevo personal, qué impresión le merece?
- He conocido a casi todos, de momento bien.
- Me alegro, mire aquí viene la enfermera Fontaine, hace un momento estaba enseñando a la enfermera Davis a drenar una herida, Enfermera Fontaine, acérquese un momento, por favor.
La vi acercarse con su cabello oscuro, sus ojos azules inmensos como su corazón, aquel que fui conociendo a lo largo de los meses en boca de quienes la amaban, de quienes la conocían.
Su lucha, su fuerza, la admiraba con tal vehemencia, no quería admitir lo que llegaba a inquietarme, pues la recordaba tan niña, pero era una mujer.
Sentí tal opresión en mi corazón, sentí vivir y morir en un instante.
En el instante que se iba acercando a mí, en el instante que nuestros caminos se volvían a cruzar, que poco supe de este sentimiento la primera vez que te vi Luisa y de cómo podía sentirlo en un instante.