EN LA COLINA DE TARA GERRY #5
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GERRY #5

- Entonces qué sabe del amor.

- De ese tipo de amor nada.

- Discúlpeme, he sido terriblemente descortés.

- No se sienta mal, está al límite de sus emociones. Sólo quiero que abra los ojos y el corazón, confíe. Se lo debe a sí misma.

Pensé en mi madre y Liam, ella nunca se permitió lo que se merecía.

Sabiendo todo lo que sé ahora, supongo que Colm se lo impuso, como tantas otras cosas.

Pero, Pierre no es como Liam, lo he visto estos días en el hospital o cuando las sacó de Irlanda, y si bien en la conversación que tuvimos no me habló de sus sentimientos, quedaban implícitos.

No, Pierre no es como Liam, unos aman en tanto es fácil, si no rompen su ideal, si no rompen su ego con un no; otros sólo aman, sin un “pero”, sin un “en tanto” o un “mientras”, aman con todas sus consecuencias y a pesar de ellas.

Esperaba ser un día del segundo tipo de hombre, de aquel tipo que verdaderamente llegaba a conocer el amor.

Una vez fue dada de alta del hospital, fui a visitarla los momentos que me era posible. Si bien había mejorado, no estaba recuperada totalmente. Conforme pasaban las semanas veía un mayor acercamiento entre ambos.

Me preocupaba no saber nada del rescate de Luisa. ¿Cuándo podría hacerlo? el tiempo pasaba y no sabía nada. Hasta que Pierre fue a mi departamento.

- Menuda sorpresa, pasa.

- No tengo mucho tiempo, quiero pedirte algo que para mí es sumamente importante, lo más importante. Casi no nos conocemos, pero siento que puedo confiar en ti.

- Porque me has investigado -dije irónico-

- Hombre no vas a perdonarme eso nunca -sonriendo-

- Algún día -sonreí-

- Gerry, es un mundo de lobos, no debo de decírtelo. Sería un iluso si hubiese confiado en ti por tu cara bonita.

- Te entiendo, era una broma. Era su hijo, es comprensible. Me alegra y déjame decirte que me sorprende que quieras confiar lo más preciado para ti. Me halagas.

- Para ser sincero no es tanto por tu gran personalidad, cuanto por tu título. Necesito un médico, pero no cualquiera, necesito uno que entienda a Marie, la anime o la escuche, alguien que sepa por lo que ha pasado.

- ¿Vas por Luisa?

- No, debo trabajar, me he tomado más tiempo del debido. No me permiten más largas, los mandaría al diablo, pero de ellos depende que Luisa vuelva.

- ¿A quiénes te refieres?

- Te he dicho más de lo que puedo, pero te necesito.

- Cuenta conmigo, pero dime ¿estáis solos en Londres?

- Eso me lleva al segundo punto que quería tratar.

Hablé con Alan, es una de las dos personas además del marido de Marie que implicaron.

Debido a la guerra les traje al Reino Unido, pensé que fuera de Irlanda y con otras identidades podrían librarse, me equivoqué, una persona identificó al tío de Luisa, así que les facilité la huida a EE.UU, antes de que los delataran.

Les Pregunté sobre O'Connor, que me dieran una descripción de él. Todos estos años he pensado localizarlo sin inmiscuirlos, pero me ha sido imposible. Ahora estoy seguro de que tiene relación con las muertes, sino ¿por qué tomó la casa con tanta rapidez y por qué tu padre se lo dejó todo?

- ¿Qué te dijeron?

- Que era, al menos hace más de doce años, un hombre alto, de cabellos oscuros, ojos verdes.

bien parecido, de entorno 25 a 30 años, parece que te describo a ti -dijo sonriente- Era el socio mayoritario de la fábrica donde trabajó Robert, pero poco sabían de él, no se hacía cargo de la fábrica, era más bien un socio capitalista.

- Pensé que tendría la edad de Colm o quizás mayor.

- Para serte sincero yo también. Nunca encontré nada claro con respecto a él. Ahora sabemos que buscamos a un hombre de entorno los 40 años, de esas características físicas, rico y con otro nombre.

- ¿Cómo sabes que no usa su nombre?

- Porque si lo usara ya lo hubiese localizado. No obstante, debió dejar un rastro, sus propiedades, la casa de Colm, etc.

- Sí. Ese es un buen rastro para dar con su nueva identidad.

- Dime, ¿Cómo se llama el anciano del ritual?

- Lord Anton.

- ¿Ese es su apellido?

- Su nombre de pila, no me dijo nunca su apellido y yo no tuve interés en preguntárselo. ¡Qué torpe!

- Tenemos algo para empezar, no te preocupes, no debe ser difícil si tiene un título nobiliario. Ahora no puedo centrarme en eso, pero lo haré. Nos ayudaremos mutuamente, te compensaré por la ayuda que me das ahora.

- Lo hago encantado, aunque mi tiempo es limitado y no podré estar tanto como me gustaría.

- Lo sé Gerry. No sólo te agradezco por cuidarla, también por hablar con ella.

- ¿Te lo dijo?

- No todo, pero ahora me escucha. Me ha dicho que necesita a su hija para aclararse, pero sabe que las quiero.

- ¿La amas?

- Toda la vida.

- Lo suponía. Lucha por ella, no te rindas Pierre.

- Hace mucho me rendí, la odié y aun así siempre la he amado. Siempre la amaré eso lo tengo claro, lucharé, no te quepa duda.

- ¿Cuándo volverás?

- Nunca lo sé. Me proyecto pensando en Luisa, así que en cuanto me sea posible, pero ya he abierto el camino hacia ella.

- No te pregunto sobre ello, no me lo dirás, pero espero que sea pronto y que Luisa lo consiga.

- Aun así, te puedo decir que de momento sé que está vivo Herrmann. Si eso cambia, tengo quien la esconda, aunque eso ella no lo sabe todavía, pero no es suficiente, debo sacarla y para eso dependo de muchos y requiere tiempo.

- Entiendo y me preocupa.

- A todos, seríamos unos ilusos de no hacerlo. Lo que hace conlleva riesgos, ella lo sabe y estará alerta. Es tarde, debo marcharme, cuídate, Gerry.

- Tú más y te lo digo yo que estoy en una ciudad bombardeada.

Pasadas unas semanas de horror, la ciudad dejó de ser atacada.

No más sirenas, no más explosiones, no más muertes.

La batalla en Londres había terminado, no obstante, la guerra no hacía más que empezar.

Hitler había decidido trasladar la orquesta a la Unión Soviética, hace no mucho su conveniente aliado, al parecer había dejado de serlo o nunca lo fue realmente.

Al par de meses sin ningún nuevo bombardeo, el director pidió entre el personal a voluntarios para ir al frente, en el Norte de África, debido a que las colonias estaban siendo atacadas.

Yo deseaba ir, por un lado, porque sabía que era necesarios médicos y por otro porque no quería ser un recordatorio para Luisa de lo que pasó, porque era hijo de Colm y por mí, pero no lo haría hasta que regresara Pierre con Luisa, no podía dejar sola a Marie.

Esperaba consiguiese pronto salir de Francia, mientras más tiempo pasaba, crecía mi miedo por su seguridad.

Intentaba dar caza a otro de los seres más depravados que había conocido jamás.

Con el primero casi muere, ahora estaba en una situación muchísimo más peligrosa, me daba igual todo lo preparada que creyera estar, había tantos factores en su contra.

Si bien Colm era un sádico pervertido, el alemán además tenía los conocimientos para hacerlo todo sobradamente más macabro.

Como médico y con todo lo que representa para mí la medicina y para tantos que ahora mismo y a riesgo de sus propias vidas están salvando otras, me repugnaba que ese bastardo usara sus conocimientos médicos para infringir tanto dolor.

Ese cerdo criminal los había usado, para terminar de la manera más inimaginable con esas personas.

Qué podía hacer con ella si se enteraba de quién era y de las intenciones que llevaba.

Si Colm hizo lo que hizo, el alemán podría superarlo, la muerte sería su salvación, habían demostrado que había cosas infinitamente peores.

Luisa estaba a su merced, la pequeña y delicada muchacha.

Entendía el temor de su madre, temor real, aunque me encargara de convencerla de lo contrario.

Cuanto más tiempo pasaba, peor lo llevaba y cada vez entendía menos la idea que llevaban tanto Pierre como Luisa.

Cómo podían creer que iba a lograrlo y huir.

La ciudad se iba reconstruyendo y un poco Marie, yo intentaba animarla, y ella me iba desvelando el carácter de su hija.

- Es una muchacha formidable, se parece tanto a su padre.

Sabe, antes odiaba su manera de ser, pero sin ella no hubiese logrado sobreponerse.

Siente intensamente, no es superflua en sus sentimientos.

Quería tanto a sus amigas, más que a hermanas, a Killian y a su padre.

Especialmente a ellos, veía la devoción en sus ojos, antes me molestaba que siendo tan pequeña llevara esa intensidad dentro, por eso yo negaba esos sentimientos tan profundos que tenía hacia él y que veía en el propio Killian.

No era lo correcto para una niña de su edad, pero era así, amaba a ese muchacho con una intensidad tal.

Adoraba a su padre, por su forma de ser, y yo quise creer que me excluía, pero yo era su madre, el adulto, ella me lo hubiese dado todo, y yo en vez de aceptarlo con los brazos abiertos, me excluí de su vida y de la de su padre.

Muchas veces pienso por qué me sentía así, posiblemente me sentía fuera de lugar, que vacua era en aquel entonces, ¡cómo si un lugar nos perteneciera!

No obstante, así me sentía, arrastrada porque si hubiese sido por mí, pensaba, me hubiese quedado toda la vida en el mismo sitio, pero justo lo contrario fue lo que me atrajo de Roger y eso mismo admiro y temo en Luisa.

Esa pasión desbordante, no hay puntos medios, o todo o nada.

Yo siempre esperando, ellos viviendo. Ni viví mi vida ni mi felicidad, por creer que estaba a la vuelta de la esquina, siempre estaba implícito en mí el “y si”.

Y si compramos más reses, y si despedimos gente, y si él se centra en una cosa, y si tenemos más comodidades seré feliz, y no lo fui, con un hombre apasionado y maravilloso a mi lado, con una hija igual a su padre.

“Y si” no es la vida, la vida es lo que se da pese a todo lo que deseamos, yo desee los “y si”, y no la vida. La vida que da tanto y lo quita todo.

- Sé lo difícil de su confesión, le agradezco que confié en mí.