EN LA COLINA DE TARA LA CASA DE CARAMELO, EL BIBLIOTECARIO Y EL SOLDADO #5
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LA CASA DE CARAMELO, EL BIBLIOTECARIO Y EL SOLDADO #5

Con orgullo llevaba la esvástica, me sentía pieza fundamental de una nación poderosa, me sentía superior, fuerte, mejor que todos, yo ya no era aquel hombre humilde, ahora pertenecía a algo superior y ese sentimiento de superioridad me hizo luchar y matar.

He sido muy estúpido, espero que sirva de algo mi estupidez. Tal vez para que la señorita no crea en la mentira del nacional socialismo.

Atentamente,

Un soldado

- Que piensa de esta misiva.

- No lo sé.

- Creo que sí Luisa. Espero que la próxima vez me sepa contestar.

- Debo irme.

- Hasta la próxima vez.

Hizo su gesto de despedida con su sombrero y se marchó. Ese hombre era magnifico. Por qué me ayudaba, lo empezaba a intuir.

El Carnicero había pedido una semana más en el hospital y el Doctor Moulian se hizo cargo en su ausencia, las mejoras eran palpables desde los primeros días.

Ni un solo comentario negativo hacia mi persona de parte del doctor, tampoco ningún gesto amistoso, me trataba como una enfermera más y eso me alegraba.

No pude volver a la biblioteca hasta el jueves, Lucille me necesitaba para sus compromisos sociales, donde me exhibía como su logro personal, yo era un alma caritativa, y ella era una abuela modélica.

No únicamente donaba su dinero al hospital, sino que tenía a su nieta trabajando en él, a su pobre nieta huérfana.

Eso me hacía esperar con ansias mi encuentro con el bibliotecario.

- Pensé que no vendría hoy tampoco Luisa.

- Ha sido una semana complicada. ¿Ha sabido algo del soldado?

- No - respondió tajante-

- ¿Le es posible hablar hoy conmigo?

- Por supuesto -cambio de expresión a una más amable. Hicimos el mismo recorrido por el parque- Si quiere continuamos con el tema.

- No tengo mucho tiempo y con su sencilla explicación me he hecho más idea que leyendo esos libros. Quisiera saber algo sobre Nietzsche y el Superhombre.

- No me sorprende que quiera hablar de él.

No soy muy versado en el tema. Es un filósofo, músico y poeta alemán.

Utiliza el término Superhombre en su libro, “Así habló Zaratustra”.

Habla de la sociedad, a la que se refiere como el rebaño, manada, muchedumbre, la llama “moralidad de rebaño”, la cual se deja influir esencialmente por la religión, que es la que más somete.

Dice que del rebaño debe salir el Superhombre, un ser independiente, fuerte, con una superioridad que va más allá de lo moral.

Porque lo moral está dado por y para la sociedad, él debe regirse por sus propias normas, pensar en sí mismo, guiarse por sus pasiones.

Es un ser profundamente narcisista regido por sus deseos y su voluntad de poder, el Superhombre sería a nivel filosófico la evolución del hombre o del último hombre que sería un paso intermedio.

Con su frase “Dios ha muerto”, sugiere que la moral impuesta por la religión es la que limita, el superhombre debe, como le digo, guiarse por sus propios instintos y pasiones, un ser sin leyes.

Todo se basaría en la voluntad del poder, el llamado Nihilismo. Lo que es bueno o malo se regiría por otros valores.

Eso lo plantea en su libro “Más allá del bien y del mal”, hace un estudio etimológico de ambas palabras, donde básicamente lo bueno viene de noble, ese noble aristocrático, de la nobleza, y malo del vulgo, la plebe.

Dice que esos conceptos cambiaron a partir de la guerra de los 30 años, luego la religión ha mantenido conceptos erróneos donde malo sería el noble y bueno la plebe.

Jesucristo exaltaría esos valores decadentes.

No sólo eso, también estaría ancestralmente relacionado lo bueno con la raza, bueno era aquel hombre blanco y malo el de piel oscura.

Se exalta al guerrero, exalta la fuerza para conquistar. Además, pone como ejemplo de casta sacerdotal a los judíos que tergiversan los valores buenos y malos. Al ser un pueblo dominado, lo malo sería para ellos esos pueblos dominadores.

- ¿Dijo algo del pueblo celta?

- Primordialmente habla de los arios. Creo que comenta que los celtas eran rubios, y es un equívoco pensar que los alemanes oscuros tienen esa procedencia

- ¿Nada más?

- Creo que no ¿Qué le parece lo que le he dicho?

- Hay algo que no entiendo, por un lado, exalta un grupo racial e imagino que de ahí debe salir el Superhombre, pero el superhombre es individualista, y no está ligado a la masa.

- ¿Lo dice por la ideología nazi?

- Por ejemplo.

- Toma muchas cosas de Nietzsche más que nada para tener una base filosófica y del Darwinismo Social para tener una base seudocientífica.

Aunque tiene razón, Nietzsche habla en contra del socialismo o la democracia.

La idea de nación va en contra de ese pensamiento.

Pero igualmente Hitler lo utiliza en su ideología.

- Entiendo.

- ¿Qué entiende?

- Muchas cosas concuerdan con sus posturas, otras son acomodadas para crear una ideología propia, para intentar ponerla sobre una base sólida.

- Todas las ideologías lo hacen. Evidentemente ésta exalta al guerrero y al ario, al poderoso y desea erradicar al débil. ¿Qué piensa sobre lo que nos contó el soldado?

- Se lo diré, se ha metido en algo que le supera. Se ha enterado que no pertenece a nada, no es nadie superior, es igual a todos. Ahora debe vivir con ese conocimiento y si quiere sobrevivir guardárselo en lo más profundo.

- Creo que fui acertado -sonrió-

- ¿En qué?

- En ver algo en usted. Debe guardárselo todo muy dentro.

- Usted también debería.

- Lo que debemos hacer tiene tantos matices. Mire como nos encontramos viviendo en una supuesta ocupación pacífica, pero en otros lados no, y son los mismos opresores. En algún momento eso cambiará, por eso no debemos bajar la guardia, debemos ocultar quienes realmente somos.

- Debo irme. Pero antes le quería preguntar algo. ¿Qué sabe sobre rituales donde la víctima es desollada?

- Usted no deja de sorprenderme con sus preguntas. Lo que sé es que ha sido un método de tortura, varios santos murieron así. No sabría decirle más en los tres minutos que tiene.

- No se preocupe, sólo quería saber si tenía que ver con estas ideologías.

- Particularmente no, pero la violencia y el poder de dominación conlleva muchos actos, la eugenesia es un ejemplo, como se realice dependerá…

- ¿De qué dependerá?

- De a cuántos se les realice, del odio y del mismísimo poder.

- Una cosa más, ¿una raza pura o un Superhombre podría teóricamente vivir más?

- Físicamente se refiere o espiritualmente.

- Físicamente.

- Ahí caemos en lo que queramos creer. ¿Un ario vive más que un judío?, a lo mejor, pero no precisamente por ser más longevo.

- Entiendo, gracias.

- Cuídese mucho Luisa, son tiempos difíciles.

- Siempre lo son.

- Una cosa más, por si no puede venir a esta hora, vivo en Rue de Cotte 18, tercera, paso casi todas las tardes en casa, no olvide la dirección.

- Gracias, conozco la calle, suelo comprar cerca de ahí, lo recordaré.

Me fui corriendo para llegar al autobús a tiempo. Llegué diez minutos tarde, el Carnicero había regresado antes de lo previsto. Mi abuela disimulaba su furia por mi retraso.

- ¿Dónde estabas? - preguntó el Carnicero-

- Caminando.

- La próxima vez que quieras pasear, mandaré a un soldado. No debes salir sola. Antes de irme, salías demasiado, eso no es prudente y dejas a tu abuela en entredicho.

- No dejo a mi abuela en entredicho por un paseo.

- No hables así al doctor, ve a tu habitación -intervino enfadada Lucille-

- Lo siento Doctor Herrmann, si considera pertinente que un soldado me acompañe, por mí no hay ningún problema.

- Esa actitud me gusta más.

- Espero que su viaje haya sido productivo.

El rostro del Carnicero se puso rojo de rabia.

- Eso no es de tu incumbencia, ve a tu habitación.

- Lo siento, tiene razón, permiso -mientras subí por las escaleras escuché como se disculpaba Lucille-

Creo que tanta devoción por esa gente empieza a tener matices de miedo, por el temperamento fluctuante del doctor.

En todo caso, esa actitud que rayaba en la sumisión no creo que fuese la más positiva para la mentalidad de esta gente.

No, al menos si querías que te vieran como un igual, en la medida de lo posible, ya que ellos eran los invasores y nosotros los invadidos.

Eso se evidenciaba en su actitud en la casa, cada vez se comportaba más como dueño que como invitado.

La mayoría de las veladas fueron organizadas por él y no por Lucille, aunque todavía se le comunicaba que se realizarían, no era tanto por cortesía sino más bien para que ella las planificara.

Sentía como Lucille había pasado de sentirse orgullosa de su ilustre invitado a sentirse temerosa por él.

La veía como una persona que mantenía una máscara de éxito y bienestar, la típica aristócrata que había sido educada para mostrar una fachada, el éxito atrae éxito, la casa debía verse perfecta, ella impecable, su nieta no era la dama perfecta, pero al menos podía ponerme como un alma caritativa.

Ella como lo suficientemente abierta de mente como para dejarme ser enfermera en el hospital donde ella era benefactora.

Ese sentimiento de superioridad iba decayendo y dado todo lo que me había contado el bibliotecario, no era nada positivo.

Le agradecía como me había explicado temas, sin tecnicismos, para que yo los entendiera, sé que hubiese tardado muchísimo tiempo en entender lo que en pocas horas me había hecho comprender. No había, igualmente, obtenido lo que pensaba necesario para llegar a Herr Carnicero.

A nivel científico nada era congruente, al menos a nivel ideológico comprendía un poco más ese egocentrismo recalcitrante. Al menos consideraba positivo pensara que compartimos una misma ideología, tal vez eso le haría sentirse más cómodo de contarme lo que necesitaba.