EN LA COLINA DE TARA LA CASA DE CARAMELO, EL BIBLIOTECARIO Y EL SOLDADO #4
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LA CASA DE CARAMELO, EL BIBLIOTECARIO Y EL SOLDADO #4

No obstante, sí que compartía la idea de que existen razas menos evolucionadas, hay, por tanto, una jerarquía que va desde las razas consideradas salvajes a las razas civilizadas, estando a la cabeza los blancos caucásicos.

Aun así, él mismo se contradice en varias ocasiones, ya que muchas veces no ve diferencias tan marcadas a nivel racial.

Si bien Darwin siempre habla a nivel biológico, el Darwinismo social lo extrapola al nivel social. ¿Sabe lo que es la eugenesia?

- Eugenesia, me parece que lo he escuchado, creo que evitar que las personas débiles mentales tengan hijos, entiendo que para protegerlos.

- En parte, pero no solamente ellos. También los delincuentes, gente sin moral.

Si hablamos sobre la lucha por la supervivencia esa sería una manera de frenar el crecimiento del grupo social inadecuado, como ve, el Darwinismo Social cree que estas características se heredan y plantea como método para frenarlo la eugenesia. Ahora mismo muchos países la utilizan.

- Eso tenía entendido, pero ¿cómo?

- Sencillamente esterilizando a la gente.

- ¡Es horrible!

- Me alegra que piense así.

- Le parece horrible que lo hagan, mas como lo deciden es peor, pues muchas veces de manera arbitraria deciden el futuro de otro ser humano.

Pero para esta ideología lo importante es la supervivencia del más apto, gracias a que vivimos en un planeta con recursos limitados.

Es una corriente imperialista donde el más apto sería un tipo racial o el grupo social, a los cuales consideran más inteligentes, más fuertes, más cultos y …

Si prefiere podemos seguir esta conversación en el piso de arriba molestamos menos -dijo mientras miraba a un joven soldado alemán que leía cerca de nosotros, aparentemente más atento a nuestra conversación que a su lectura-

- Debería irme a casa, se ha hecho tarde.

- Le acompaño, yo también debo irme -en la puerta de la biblioteca se despidió diciéndome- Son tiempos difíciles y esos son muchas veces los que nos definen -se quedó un momento en silencio mirándome y prosiguió- Hay algo en usted, todavía no sé qué.

Sin decir nada más, hizo un gesto de despedida con su sombrero y se fue caminando. Había sacado más información de ese hombre en un momento, que en los días que pasé leyendo, pero todavía me quedaba mucho por entender y digerir.

Los días en casa de Lucille eran difíciles, no sólo porque me ausentaba, sino también porque no quería decirle donde iba. Pasaba demasiadas horas fuera y eso se estaba convirtiendo en un problema.

- Doy paseos abuela.

- Las muchachas de bien no pasean solas, que dirán de la educación que recibes si estás sola, quien sabe dónde.

- Lo siento mucho, tardaré menos tiempo, prometo solo hacerlo de cuatro a cinco y media.

Estos paseos me despejan, el trabajo en el hospital es duro a nivel emocional, te encariñas con pacientes que luego mueren, ves cosas que te conmocionan, no quiero traer a casa esas emociones, los paseos hacen que desconecte.

- No quiero que salgas y punto.

- Solo lo haré dos días a la semana, quiero mostrar mi mejor cara aquí y no traer la amargura del hospital.

- Dos días Luisa y si llegas un minuto más tarde de las cinco y media se terminará. Si me entero de que tu comportamiento no es el adecuado te irás de esta casa.

- Muchas gracias abuela, no te arrepentirás por este voto de confianza.

- Eso espero Luisa, eso espero, pero si tanta amargura te causa deberías pensar en dejarlo.

- No soy la única enfermera que se conduele por los enfermos y heridos. Si todas lo dejásemos por ese motivo, quién atendería a esas personas.

- Está bien Luisa. Ahora sube y prepárate para la cena -dijo dando terminada una conversación que claramente le agobiaba-

- ¿Nos acompaña el doctor?

- Ha salido de la ciudad, regresará la próxima semana.

- No dijo nada en el hospital.

- Recibió un telegrama hoy por la tarde, por lo visto era algo de suma urgencia, llamó al hospital para informar de su ausencia hace una hora.

- Ah, bueno en un momento bajo abuela.

Que requerimiento le haría dejar París con tanta premura, por qué el telegrama no llegó al hospital donde son recibidos los mensajes y documentos oficiales. ¿Debo suponer que se trata de algo de índole personal?

En la cena pregunté a Lucille si sabía a qué lugar fue Herr Carnicero, no se lo había informado, solamente me comentó que parecía contento.

El hospital sin el Carnicero se convirtió en un infierno, el personal me trataba con claro desprecio y muchos de los pacientes no querían que los atendiera, a sus ojos yo era una traidora.

Desde la biblioteca a casa de Lucille había quince minutos tomando el autobús, por lo que me quedaba una hora para investigar, como máximo.

Debía llevarme los libros en alquiler y utilizar ese tiempo para que me ayudase el bibliotecario.

Ese era el horario en el que terminaba su turno, ya todo dependía de que él quisiese ayudarme, si no, me valdría de los libros, pero tenía poco tiempo para adquirir información.

Llegué a las cinco a la biblioteca y me encontré con el bibliotecario en la puerta de entrada.

- Señorita pensaba que hoy no venía.

- Hoy no tengo mucho tiempo, si le soy sincera esperaba terminase su explicación de ayer. Pero, no quiero molestarlo si debe ir a casa.

- No es ninguna molestia, vivo solo así que poco tengo por hacer.

- No nos hemos presentado formalmente, yo soy Luisa Fontaine, encantada.

- Lo sé por su documentación, Jean Luc Gotier para servirle. Bueno, ahora que nos hemos presentado vamos dentro, conozco una sala donde no molestaremos a nadie. Démonos prisa, que tiene poco tiempo.

- Muchísimas gracias, monsieur Gotier.

- Jean Luc, vamos que el tiempo no espera por nadie

Nos sentamos en una sala y como dijo, no había nadie en ella.

- Nos quedamos en, si mal no recuerdo, que la manera de erradicar a los no aptos es frenar su crecimiento. El método es la eugenesia, y ese recurso socialmente aceptado en varios países, pero es un mero puente, porque el objetivo final sería erradicarlos.

- ¿Cómo erradicarlos?

- Cómo, con un sinfín de métodos, genocidios se han dado a lo largo de la historia.

La pregunta sería por qué y según esta postura seudocientífica donde la sociedad es vista como un cuerpo biológico vivo y su lucha por la supervivencia sería exterminar mediante la fuerza a quienes considera inferiores, porque son ignorantes, pobres o depravados, porque su raza la consideran inferior y degenerada.

De eso se vale el imperialismo, da una razón científica, biológica a algo que no la tiene.

Dicen necesitar de espacio físico para que la sociedad que consideran correcta prolifere, porque de ahí se justifica la invasión, porque de ahí se justifica cualquier barbaridad, pero no para justificarse ante el mundo, sino ante ellos mismos -mirando de reojo dijo- Creo que tenemos compañía.

Era el mismo soldado de ayer. No habíamos notado su presencia, simulaba ojear un libro, pero era notorio que simulaba.

- Bueno querida creo que el tiempo ha volado.

- Si ya casi llevamos una hora. Debo marcharme, le agradezco su explicación.

- Le agradezco a usted que escuche a este anciano. Le acompaño.

Una vez llegamos a la puerta me dijo

- La próxima vez es mejor demos un paseo.

- Me parece bien.

Ninguno de los dos fue específico sobre la presencia del soldado. El anciano bibliotecario no sabía mis preferencias ideológicas y si se guiaba por mis intereses en la lectura, hacía bien en no confiar.

- ¿Sabe sobre los guetos que se han construido en Polonia?

- Algo he escuchado.

- Limitar el espacio, encerrar al grupo que consideran inferior, es el primer paso. Piense sobre ello.

Era de todos sabido el desprecio de los alemanes por los judíos, gitanos. Desconocía las razones de esa selección.

- Hasta la próxima. Sigo viendo algo en usted -levantó levemente su sombrero en gesto de despedida y se marchó-

No pude volver hasta la semana siguiente, y en nuestro encuentro dimos un paseo por el Jardín du Port de l'Arsenal, que bordeaba un canal del Sena, evitando a la gente.

- He recibido una nota, la dejó un desconocido, aunque podemos intuir quien es.

- ¿A quién se refiere?

- Se la leo, me dirá usted qué le parece.

- Si así lo desea, lo escucho -procedió a leérmela-

No diré mi nombre, y tampoco tiene mayor importancia. Le he escuchado hablar de la eugenesia de manera casual y necesito contarles mi historia.

Soy alemán, siempre he tenido facilidad para los idiomas y en general para los estudios, desde muy joven me alisté en las Hitlerjugent[19], para orgullo de mi familia.

Nosotros somos gente humilde y mi hermana pequeña era extremadamente tímida.

En el colegio no iba bien, pese a ser una niña inteligente.

Nosotros en la seguridad del hogar lo sabíamos, pues era habladora, vivaz y muy dulce.

Su profesora la denunció y le hicieron una prueba de inteligencia.

Por un conocido supe más adelante que parte de ese test era decir quiénes eran filósofos o científicos, ese tipo de preguntas eran las que valoraban la inteligencia de una niña de nueve años.

Evidentemente fue desastroso, la llevaron a un centro de Grafeneck y por lo que supimos la esterilizaron.

¡A los nueve años!, eso fue hace cinco meses, hace dos semanas me he enterado que ha muerto, hablaban de eugenesia y nosotros lo aceptábamos sintiéndonos inmunes, pues estaba implantada en nuestras mentes la idea de perfección, así que de repente eugenesia pasó a ser eutanasia, tres letras que lo cambian todo, pero al final son lo mismo.

Estoy convencido que la mataron. Todos escuchábamos que querían deshacerse de los incompetentes, pervertidos en general, cualquiera de los que, según ellos, esté lejos del ideal ario de la perfección, ideal que yo estúpidamente compartía, pues no me sentía parte, hasta que lo fui.