LA CASA DE CARAMELO, EL BIBLIOTECARIO Y EL SOLDADO #3
- Dr. Herrmann, no creo que sea la forma de hablarle a una dama -me levanté simulando sentirme ofendida. Él se levantó y me cogió con fuerza del antebrazo-
- Me gustan los juegos, mas no que jueguen conmigo.
- Yo no estoy jugando, simplemente no estoy acostumbrada a estas insinuaciones tan directas. Por favor suélteme, me está haciendo daño.
- Podemos pasar al comedor -anunció mi abuela-
Nunca su presencia me causó tanto alivio, la ingesta de alcohol del Carnicero se estaba convirtiendo en un problema, su temperamento era volátil cuando se encontraba ebrio y cada vez eso era más frecuente.
Por lo que sabía gracias a Pierre, en Berlín se encontraba de capa caída debido a su alcoholismo, causado por su fracaso.
En cuestión de semanas su comportamiento en París había degenerado abruptamente, su dirección del hospital daba mucho que desear, y eso le estaba afectando, y había aumentado por tanto su problema con la bebida.
Debía cambiar toda la estrategia, si bien en un principio la pequeña competencia que llevaba con otros hombres aparentemente le gustaba, por su estatus estaba varios escaños por encima de los soldados jóvenes, eso le hacía sentirse superior y los trataba como niños, en realidad, ese pequeño sentimiento de superioridad que yo le hacía sentir era fútil, su comportamiento antes caballeresco, si había tornado agresivo, no me veía como una igual y su alcoholismo le hacía perder las maneras sacándome a flote sus prejuicios y su sentimiento de fracaso.
Había estado tratando un síntoma, no la enfermedad.
Debía estructurar todos los datos que poseía para adaptarme a él, tal como me enseñó Dev.
En primer lugar y, ante todo, fue un brillante cirujano, pero quiso ser más, se introdujo en un grupo de élite donde ser un cirujano no era suficiente, debía brillar más que el resto.
Se codeó con el mismísimo Hitler, que en principio se sintió atraído por su teoría sobre la Prolongación de la Vida, no obstante, fracasó estrepitosamente en eso, quiso mantenerse en la cima, pero le fue imposible, eso lo llevó a meterse en grupos esotéricos y ahondar en su alcoholismo.
La base del conflicto y la manera de llegar a él era su sentimiento de fracaso.
En segundo lugar, debía educarme si quería conseguirlo.
Varias veces hacía usos de la palabra Darwinismo Social, y hablaba sobre las teorías del filósofo alemán Freiderick Nietzsche, parte de las ideas del nacional socialismo mamaban de estas vertientes, según lograba entender, pero otras tantas nacían de la locura de su amado führer, quien en cuestión de meses se había hecho con tantísimos territorios Austria, Polonia, Checoslovaquia, Bélgica, Holanda, Dinamarca, nosotros mismos.
En el tiempo que estaba Hitler en el poder habían pasado de un país casi desmilitarizado por los horrores perpetrados en la Gran Guerra a invadirnos en un abrir y cerrar de ojos y ante el beneplácito de las dos potencias con los mayores ejércitos europeos.
Había cambiado la configuración de la guerra, lejos quedó Verdún y la guerra de trincheras.
No podía luchar sin entender su ideología que tan lejos los había llevado.
En tercer lugar, si bien era cierto que con el fascismo reinante en Europa han sabido forjar sus alianzas, también lo han hecho con ideologías que repelen como la comunista, como los he escuchado decir un sin número de ocasiones.
Igual que al Carnicero tan volcado en lo científico, no dudó en seguir a un grupo esotérico irlandés para obtener sus fines.
Poco le importó los medios, si fue capaz de hacer ese tipo de ritual sin aparentemente sentir remordimientos.
Debo asumir, por tanto, que defienden a ultranza una ideología, pero no temen aliarse con el enemigo si es necesario y sin importar los medios.
Parece que su ideología está enraizada en él, mas está claro que cambia a su conveniencia.
En cuarto lugar, tal vez estoy equivocada y su alcoholismo es debido a lo que hizo en Lininstone. Su novia alemana me dijo que era un problema que tenía antes, no obstante, empeoró después de Irlanda, por lo que averiguó Pierre.
En quinto lugar, la única vez que viajó a Irlanda, según Pierre, fue cuando la matanza, desconocíamos el tiempo que llevaba de relación con Kavanagh y el resto, pero parecía ser poco y estar ligado al fracaso de sus investigaciones.
En sexto y último lugar, O’Connor, el Fantasma, en todos estos años no se le ha podido localizar y eso lo implica más que si hubiese sido fácilmente ubicado.
Está claro que se esconde, si hubiese muerto lo sabríamos.
Pierre no supo localizarlo y pudo hacerlo con Robert y Alan, puedo deducir que no quiere ser localizado y sus medios para conseguirlo son vastos.
Es además más prudente que La Bestia que acampaba a sus anchas, tan inmune se sentía que hizo una fiesta con el Carnicero, no le importaba que se les relacionara, entiendo por qué mató al pobre Dr. Benson, y por extensión a mi padre, había dado con la clave del caso, la masacre de Lininstone sólo pudo ser perpetrada por un cirujano y uno muy bueno.
Él único a kilómetros a la redonda además del propio Dr. Benson era El Carnicero, encima había sido visto en casa de La Bestia, era un caso fácil si la Guardia no hubiese estada comprada y/o relacionada.
Necesitaba nombres, ubicaciones, tal vez sólo el Carnicero supiese la ubicación de O'Connor.
Tenía que entender a fondo su ideología, tan cambiante, sus pensamientos.
Había ido por lo fácil y eso lo único que me acarrearía eran problemas, él no tenía respecto alguno por la posición de mi abuela, en pocas semanas había pasado de caballero a mostrarse violento.
Yo no estaba dispuesta a que ninguno de estos mal nacidos me tocara otra vez.
Debía ganarme su respeto, por lo menos que viese que tenía una aprendiz ávida de su conocimiento.
Debía sentirse validado, si buscaba su deterioro, ahora debía buscar que sintiese lo contrario, no tanto para que dejara el alcohol, si no lo suficiente para que quisiera confesarme hasta qué punto estaba dispuesto para alcanzar sus objetivos, debe sentir que puede confiar en mí y el alcohol es mi aliado.
Después del trabajo fui a la biblioteca de l´Arsenal, debía empezar por entenderlo.
- Buenas Tardes, necesito los escritos de Charles Darwin sobre la teoría de la evolución.
- Si señorita, pero tenemos los libros codificados, le enseño donde está su ficha correspondiente, luego debe rellenar este documento y se lo entrego.
El anciano bibliotecario me entregó el libro una vez entregué la tarjeta con el código.
- Ahora señorita, para la próxima vez tendrá claro como localizar el manuscrito o libro que necesite. La biblioteca cuenta con casi un millón de ejemplares y si no nos guiamos por las fichas no podríamos localizarlos.
- Lo lamento, no volverá a pasar, las veces que he ido a bibliotecas han sido muchísimo más pequeñas.
- Espero que sea la primera de muchas visitas a la nuestra, tenemos mucho que ofrecerle.
Me dirigí a una mesa y empecé con mi lectura sobre “El Origen de las Especies”, explicaba los cambios por selección natural, las pequeñas mutaciones que se daban a lo largo de generaciones como con los pinzones que encontró en las Islas Galápagos, descubrió como sus tamaños y sus picos eran distintos cada uno perfectamente adaptado al medio, y con esos cambios se producían nuevas especies.
Términos como selección natural, lucha por la supervivencia, pequeñas mutaciones a lo largo de generaciones eran todos a nivel biológico, pero no social, como decía el Carnicero.
Llevaba una semana de lectura y era todo básicamente lo que ya sabía, pero no lo que buscaba, por lo que fui a preguntar al bibliotecario.
- Necesito información sobre Darwinismo Social.
- ¿Darwinismo Social? -tras una pausa continuo- En un momento le ayudo.
Esperé mientras atendía a otras personas.
- El Darwinismo Social no es de Darwin, si eso es lo que buscaba desde el principio.
- Sí me he dado cuenta al no encontrarlo en su obra, pero no la conocía a fondo, por lo que me ha venido bien leerlo.
- Tenemos que buscarlo aquí, bajo el nombre de Herber Spencer, si mal no recuerdo. Aquí está, rellene la ficha y se lo entrego.
- Si claro, muy amable.
- Es una lectura que no busca todo el mundo o debería decir que no se buscaba. Los tiempos han cambiado.
No dije nada, recogí el libro y fui a mi mesa habitual. Pasados unos minutos se acercó el bibliotecario.
- Tal vez debió empezar con El Origen del Hombre, de ese escrito parten las ideas del Darwinismo Social, aunque no puedo decir que el propio Darwin estuviese del todo de acuerdo.
He acabado mi turno, si quiere le puedo ayudar con mis pocos conocimientos de la materia.
Le he dado los escritos de Spencer, pero me parece que, si bien él plantea el Darwinismo Social, no utiliza el término y eso la pueda confundir.
- Se lo agradecería pues como puede ver voy bastante perdida.
- Todos empezamos perdidos, el conocimiento es el medio para buscar nuestro camino, aunque no todos son correctos.
En estas paredes guardamos las obras más grandiosas de la historia de la humanidad, así también las mayores barbaridades producidas por el hombre, queda en el criterio de una mente joven como la suya saber discernir.
De momento, antes de que lea qué es el Darwinismo Social, debe saber lo que dijo el propio Darwin a ese respecto.
En su época había dos vertientes sobre el origen del hombre, la poligénesis y la monogénesis.
Poli etimológicamente significa muchos, mono uno y génesis es origen.
Darwin defendía la monogénesis, es decir un único origen común y la diversificación a partir de esa sola especie ancestral en el hombre.