LA CASA DE CARAMELO, EL BIBLIOTECARIO Y EL SOLDADO #2
Estás charlas tan “animadas” son la únicas que tengo en el hospital.
Nunca fui cercana a ninguno, pero sabía que me respetaban por mi trabajo.
Sus miradas ahora son de desprecio, los franceses evitan hablar con los alemanes más de lo estrictamente necesario y en evitar sitios frecuentados por ellos en la ciudad, es una resistencia pasiva.
Un teniente alegre por la bebida, en una cena, me confesó que sus órdenes eran de ser siempre agradables, por supuesto mostraban en privado su desprecio a un pueblo que consideraban inferior, pero su deber a su nación era lo más importante y cumplían a rajatabla las órdenes de los altos mandos.
No paraba de preguntarme qué sucedería cuando las ordenes cambiasen, qué podrá pasar con aquella enfermera que me hace la zancadilla para que tire el instrumental médico o el soldado francés al que atiendo de su infección y por equivocación lanzó sus flemas en mi cara y no en el recipiente que le puse enfrente.
Esas muestras de lealtad a Francia y a nuestra libertad perdida les dignifica.
Aunque era duro de ver estando del otro lado y a la vez me hacía temer por ellos.
El Dr. Moulian ha permanecido en el hospital como cirujano.
Lo iban a jubilar, pero insistí al Carnicero para que lo mantuviese en el hospital, sabía lo importante que era para él operar.
Esperaba aprender algo más de él, pero primordialmente lo hacía por el favor que me hizo al interceder por mí y porque además sabía que era un buen hombre.
El doctor me trata de enfermera Fontaine, atrás quedó el trato más cercano, no más Luisa.
Pese a eso, es muy profesional, no me deja de lado como otros médicos, junto a él efectúo las mismas funciones que realizaba antes.
No sabe lo que hice por él, si lo supiese hubiese renunciado seguramente, es un hombre íntegro y a mí me reconforta ver su rostro, no sé por qué.
Los dobles turnos se han acabado para mí, ese favoritísimo del nuevo director es inaceptable.
Al parecer dirigiendo un hospital también es un fracaso.
Mi nuevo horario me permite cenar todas las noches en casa, asistir a las veladas y apuntar todos los nombres de los colaboracionistas franceses, si logro salir puede servir a Pierre esa información.
Aunque hago mis concesiones, no apunto los nombres de las jóvenes insulsas que se han quedado prendadas de un boche, sino de la gente que en la confianza que les da estar en casa de madama Lamar hablan de sus negocios.
Poco a poco intento ganarme su confianza, aún no sé cómo, pero debo obtener información antes de acabar con él.
En la cena del viernes, el Carnicero dio riendas a sus delirios y a mí una idea de cómo acercarme.
- Doctor Herrmann, díganos como es el führer.
- Tal y como se presenta a la nación.
- Me refiero a la energía que emana. He escuchado que hablar con él te transforma pues te transmite su fuerza -dije-
- Es todo un líder. Efectivamente su fortaleza y su sola presencia es magnética, se siente toda la energía de la nación aria, como si fuera el hilo conductor y a la vez la fuerza impulsara de todo un pueblo, el artífice del poderío de nuestra raza siendo dirigida a la auto conservación.
- ¿Auto conservación? - pregunté, mi abuela me miró con reproche-
- Sí Luisa, hemos recuperado el Aunschluss y hemos tomado más territorio para que nuestra raza pueda desarrollarse.
La raza aria tiene las mejores características para la supervivencia tanto físicas como mentales, mayor fuerza, mayor inteligencia, ya has visto como han sido derrotados nuestros contrincantes inferiores.
Mientras nos hemos mantenidos encerrados en un territorio las posibilidades de que otros grupos raciales nos exterminen es mayor, como debes saber, para evitar esto debes expandirte a nivel geográfico.
Además, se debe delimitar o eliminar otros grupos raciales inferiores, tal como lo sugiere el darwinismo social, puesto que lo que consiguen es degradar al hombre, por ejemplo, el pueblo judío, como expone Nietzsche.
El nivel de alcohol en su sangre hacía que su lengua viperina no parase, yo aprovechaba esos momentos.
- Muchos de nosotros descendemos de los galos y los galos fueron un pueblo celta. ¿Qué opina de nuestra raza? -quería saber qué relación tenía sus fantochadas con la mitología celta-
- Si bien los celtas son un pueblo pre ario e indoeuropeo difiere de las características negativas de estos grupos raciales, como la tez y pelo oscuro. Es más Nietzsche comenta a razón de esto que los celtas puros eran blancos y rubios.
- Quiere decir, ¿sólo los celtas puros?
- Lo que intentamos evitar es la mezcla, pues las subsiguientes generaciones perderían sus características originarias.
Una raza pura superior es para mí la que tiene la capacidad de alcanzar la condición del superhombre de Nietzsche.
Yo fundamento mis estudios en esta premisa y la amplío a que, por esa superioridad evolutiva, ese hombre viviría más años, décadas sin casi envejecer.
- ¡Fascinante doctor!
- Tal parece que nuestro doctor se ha quedado dormido mientras hablaba -río un joven teniente-
- Demos la velada por concluida -anunció mi abuela disimulando su disgusto- Al parecer está extenuado, no es para menos, ha sido una semana difícil.
Una vez se fueron todos los invitados, arremetió su frustración contra mí.
- No entiendo tu manía de preguntar al doctor cada vez que ha bebido. Nos dejas en evidencia.
- Lo siento abuela me ha parecido muy instructivo lo que ha dicho.
- Eres tan limitada que no te das cuentas que nos trata de inferiores. Mi linaje es indiscutiblemente importante, no tengo por qué tolerar esas insinuaciones. No puedo estar a nivel del populacho o de los judíos y ni hablar de los gitanos. Francamente no debes hablarle cuando bebe.
- Pensé que tu preocupación era por el estado del doctor Herrmann.
- Niña tonta, él es un hombre importante y atrae a gente importante. He oído que el führer le pidió pruebas de su teoría y no supo estar a la altura, por eso no debemos ponerlo en entredicho, aquí tiene su reputación; viene de una distinguida familia, por eso no lo han dejado de lado.
- Yo respeto mucho al doctor y por mi profesión me intereso en sus teorías.
- Evidentemente el führer no debe compartir su idea de que sólo la raza aria es superior, debe tomar en cuenta otros valores para ver la grandeza en una persona, yo por ejemplo llevo un linaje aristocrático, siempre hemos estado a la cabeza de lo que nos hemos propuesto, al igual que tu abuelo, uno nace con esas cualidades, la clase no se aprende se perfecciona con la educación, son generaciones y generaciones de distinción, no podemos compararnos al vulgo.
Más prueba que tu padre, para hablar de inferioridad social y de espíritu, una mente poco cultivada no puede tener un espíritu y una moralidad elevada.
En cambio, nuestra clase social exalta todos los valores que desea el führer.
- ¿Y mi madre qué es abuela?
- Siempre salen fallos.
- ¿Y en eso en qué te convierte abuela? – inquirí enfurecida sin pensar-
- Luisa si quieres permanecer en esta casa, no me vuelvas a hablar así. Estoy intentando ver en ti mi linaje, espero no equivocarme otra vez.
- Lo siento abuela estoy cansada, voy a mi habitación.
- Esta vez te lo pasaré por alto, puesto que has sabido ser una excelente anfitriona en anteriores ocasiones. Recuerda no molestar al doctor cuando se encuentra indispuesto.
No debo permitirme esos arranques de furia, pero cada día me es más intolerable convivir con ellos.
Aunque mi abuela, la bruja clasista, me es más tolerable.
El Carnicero me es repugnante, si no hubiese sido el artífice de la muerte de mi segunda familia, ya me sería insostenible mantener una conversación con él, es más su mera respiración me hace casi insostenible mi fachada.
Mas es su asesino y torturador y eso convierte mi vida en una constante lucha, como cuando en una cena vi como separaba la piel del ganso con un solo corte, se lo metía en la boca y lo masticaba.
Debí ir al baño para vomitar. Pensaba en como arrancarle su piel o clavarle el bisturí en cada una de sus falanges.
Cada día era más notorio mis emociones, por lo que decidí aislar los asesinatos, evadía cualquier pensamiento relacionado, me focalizaba en objetivos a corto plazo, como agradarle, seducirle, que adquiriera confianza en mí y me aferraba a esa idea, cualquier otra era rápidamente repelida.
Mediante ese artificio lograba no asesinarlo frente a todos.
Pese a ello y como siempre, cuando me despertaba o estaba a punto de dormir, mi mente entre el sueño y la vigilia me causaba malas pasadas en cuanto bajaba la guardia, cada mañana y cada noche era una tortura.
En el hospital no operaba, no por su cargo, sino por su pulso. Lo agradecía, no hubiese soportado verlo abrir un cuerpo humano.
Este jueves mientras esperábamos en el salón a mi abuela, se sentó a mi lado en el sofá y me dijo muy cerca en tono seductor.
- Desearía tener 20 años menos.
- Si se conserva estupendamente, tiene toda la razón al pensar que vuestra raza es superior, un francés de su edad es prácticamente un anciano.
Además, la edad carece de importancia si se comparte intereses y se tienen pensamientos comunes -entraba en un juego de toma y daca, para hundir al miserable, lo necesitaba decadente para mis planes-
- Apenas he cumplido los 50 años, entiendo que para una muchachita de tu edad sea mucho. Soy consciente que te llevo más años de los que tienes tú de vida, pero es experiencia acumulada, ningún soldadito de los que te rondan está al mismo nivel.
- No quise ofenderlo con respecto a la edad. Es un hombre y no un anciano ante mis ojos o los de cualquier mujer.
- Eso eres exactamente, una mujer y no una niña y por eso necesitas a un hombre