Chapter 25
Dos meses más tarde de ser escrita la carta de Alan la recibimos de manos de Pierre.
En dos meses habían pasado tantas cosas, Inglaterra nos dejó de lado y hundió parte de nuestra flota para evitar que fuera tomada por Alemania; el gobierno nos dejó de lado huyendo precipitadamente luego del armisticio, uno nuevo se instauró en el balneario de Vichy, La Francia de Vichy, la Francia no ocupada.
Italia nos declaró la guerra y entró en el sur por los Pirineos.
París no sufrió la misma suerte de Róterdam, una ciudad vacía sin gobierno fue tomada fácilmente.
Charles de Gaulle desde su exilio en Londres reniega del armisticio y del gobierno de Vichy, insta a todos a la resistencia francesa y a una Francia Libre.
Nosotros en el hospital seguimos con nuestro trabajo diario, muchos se han ido, otros se han quedado. La weshtmarch ha entrado pacíficamente, pero en la calle nosotros evitamos mirarlos y ellos se pasean como si de turistas se tratasen.
- Nos vamos -dijo Pierre en cuanto llegó-
- Podéis llevaros lo indispensable.
- ¿A dónde vamos?
- A Inglaterra, saldremos por Caboug.
- ¿Cómo lo haremos?
- Por Dios mujer, deja de preguntar y haz lo que te digo- dijo a mi madre sujetándola por los brazos-
- ¿Dónde has estado Pierre?
- ¿Luisa ahora tú? donde he estado ahora mismo no tiene importancia, sino que ahora estoy aquí y debemos irnos.
- Cathy ha muerto, dije
- Lo sé, tengo una carta de Robert -nos la dio y la leímos sin saber que pensar de Pierre-
- Debo volver al hospital, está tomado por la weshtmarch, si falto sin previo aviso pueden sospechar, mucha gente huye.
- Está bien, ¿cuándo sales?
- A las ocho.
- A las ocho y cinco te espero a dos calles del hospital en Rue Esquirol.
- Está bien. Me voy si no llegaré tarde.
- Yo preparo tus cosas hija, no te preocupes.
- Gracias mamá.
En cuanto llegué, me dediqué a los pacientes cuando el Dr. Moulian me llamó.
- Luisa a quirófano, serás mi ayudante, Monique está enferma y necesito que te vayas entrenando.
- Sí doctor, voy a prepararme.
Se trataba de una amputación de la pierna de una anciana, debido a una gangrena por diabetes.
- Has estado muy bien muchachita, sabía que tendrías la cabeza fría. Muchas se desmayan al decirles que pincen la arteria, esa es mi manera de saber si valéis para los pesos pesados -dijo sonriendo- y tú te mereces un cinturón de oro, en ningún momento te he visto decaer.
- Gracias Doctor.
- Doctor Moulian -se escuchó a nuestra espalda-
- Oh querida, al fin te veo -me dijo Lucille al verme-
- Buenas tardes, Madame Lamar. ¿Conoce a la enfermera Fontaine?, no recuerdo que la atendiera cuando estuvo ingresada.
- ¿Fontaine? Es mi nieta Luisa…
- Si doctor, es mi abuela - dije parando a la bruja, antes que dijera mi apellido-
- No lo sabía. ¿Por qué no dijiste nada Luisa?
- No tiene la menor importancia, -dijo la bruja, imagino para no quedar mal-
- He venido porque hoy me presentan al médico que se hospedará en mi casa.
- Así es. Tu abuela al dejar el hospital se ha convertido en una gran benefactora nuestra y le hemos solicitado a nuestros benefactores que acojan a los médicos recién llegados.
- No cumplo más que con mi deber de buena cristiana, doctor. Estaba esperando fuera de su oficina, cuando el médico alemán se ha presentado. Su secretaria me ha dicho que tenía una operación, no sabía que como director sigue operando.
- Mi trabajo es principalmente administrativo, pero mi corazón lo tengo en el quirófano. Además, lo aprovecho para impartir enseñanza como ahora con su nieta. Debo decir que ha sido un excelente alumno, debe sentirse muy orgullosa.
- Mire, aquí viene el doctor -dijo la bruja mirando detrás nuestro-
- Frente a mí estaba mi destino.
A las ocho y cuarto subía al coche de Pierre.
- Llegas diez minutos tarde.
- He batido un récord cambiándome y viniendo hasta aquí. ¿Coche nuevo?
- Sí -dijo sin mirarme y presto a arrancar-
- No arranques.
- Debemos recoger a tu madre, tenemos el tiempo justo ¿Qué pasa?
- ¿Sabes que madame Lamar es una gran benefactora del hospital?
- ¿Lucille? Lo último que supe es que era una moribunda del hospital.
- Lo era, pero milagrosamente se salvó, -reí sin ganas- Después del milagro decidió dar parte de su fortuna al hospital.
- Me alegro, ahora vámonos.
- El hospital está recibiendo a médicos y ha pedido a sus benefactores que los reciban en sus opulentas casas.
Pierre que iba a arrancar, paró en seco y me miró.
- ¿Te reconoció?
- No, o es un gran actor, pero diría que no.
- ¿No qué?
- Ambos, ¿Quién eres Pierre?
- ¿Cómo que quién soy?
- Un tipo de tu “supuesta posición” cómo encuentra a dos soldaditos y los ayuda a ser evacuados. Ahora nos quieres ayudar a escapar a nosotras. ¿Cómo Pierre? ¡Explícamelo!
- ¡Maldita sea! -dio un golpe en el volante- Está bien, tengo unas cualidades específicas, eso lo sabes y hubo personas que se interesaron. Se esperaba un conflicto con la Alemania nazi y me reclutaron.
- ¿Te alistaste?
- No, me reclutaron, no como soldado sino como espía.
- ¿Espía?
- Y uno muy malo, pues te lo he dicho.
- No puedo irme.
- No puedo quedarme.
- ¿Por qué irnos hoy?
- Cuando huyó el gobierno, se lo dejó todo.
No se dio el tiempo en destruir nada, el culo le quemaba al parecer.
Entre esos documentos ilesos está la lista de los espías.
Me instaron a no entrar en París, he tardado tanto porque he venido por mi cuenta y riesgo a por vosotras.
Solo me ayudarán si llegamos a Cabourg llegaremos si salimos hoy.
- No puedo irme.
- Lo sé, mi niña.
- No sé si pueda volver por ti y no sé cuándo.
- Lo entiendo.
- Dile que la quiero. Pierre miente como sabes, dile que iré luego, que he debido quedarme en el hospital por una operación, que iré mañana o no se irá. Llévate mis cosas, me las arreglaré, cuida de la caja y el anillo, es mejor que los tengas tú, puesto que viviré con la bruja y el carnicero.
- Te dejaré una maleta que la necesitarás. ¿Estás preparada?
- Lo estoy, desde hace cuatro años.
- No pensamos en este escenario. Debes ser cauta, no te precipites, no deben implicarte. Estás en territorio hostil, puedes servirte de Lucille para crear tu fachada, ante todo sé discreta, ¿cómo va tu alemán?
- Mein Deutsch ist nicht so schlecht[18].
- Eso te puede beneficiar, deja que piensen que tienes inclinaciones fascistas. Además, con el pedazo de abuela que te ha tocado, es creíble. ¿Sabes si le pidieron o le obligaron a que lo reciba en su casa?
- Entiendo que se lo pidieron, se la veía muy contenta.
- ¿Cómo piensas ir a vivir con tu abuela?
- Le diré que te has largado con mamá y yo he querido quedarme.
- ¡Siempre tan sincera! -dijo sonriendo- Tienes cosas a tu favor, pero sé prudente, ¡ante todo no te precipites!
- Lo entiendo, lo sé. El tiempo es mi amigo.
- Luisa, no estás sola en esto. Alguien se contactará contigo, no sé quién, pero lo hará, “el tiempo es mi amigo” será la manera que tengas para reconocerlo o reconocerla.
- ¡Menudo espía estas hecho!
- Lo he hecho por vosotras. Para ser digno -dijo avergonzado. Me sorprendió ver a Pierre así-
- Pierre, mi querido Pierre. Tienes mi bendición y es mucho decir, mi padre era extraordinario.
- Lo sé, ¡ven aquí! -nos abrazamos, y salí del coche-
- No esperé que terminara así tu cumpleaños.
- No es el peor de todos. Pierre, no sufras hoy he tenido el mejor regalo -cuando llegué a casa ya no estaban-