Chapter 24
Queridísimas Marie y Luisa,
El fallecimiento de nuestra querida viejecita bienhechora ha sido el golpe más bajo que hemos recibido en estos meses y hemos tenido varios.
Con los apellidos que nos consiguió Pierre, me vi con las ganas de luchar por algo. Siempre he sentido culpabilidad por irme de Irlanda sin Roger, por huir y no luchar por lo que creíamos justo, en este deseo de reivindicación he embarcado a Robert y no puedo más que sentirme culpable.
El ejército francés tan famoso, tan importante, triplicamos al alemán nos decían, sí, pero muchos somos unos incompetentes, hombres de mediana edad sin conocimientos tácticos, en este tiempo detrás de la línea Maginot, hemos pasado frío, hambre e insalubridad.
Debo decíroslo, el que Francia se aliase con Imperio Británico no ha sido positivo, el odio galo a los ingleses es patente, lo hemos sentido nosotros que no estamos en una división británica.
Es una guerra que no quiere ser luchada, con unos aliados que se detestan y hemos fracasado.
No nos han adiestrado, mientras que, al otro lado, en la Línea Sigfrido ha habido todo el movimiento que un ejército profesional debe tener.
La wehrmacht[15] o los boche[16] como los llaman aquí, nos dan cuarenta vueltas. Hasta nuestros oficiales lo sabían, a los soldados nos tratan como ganado, he sido ganadero y nosotros al ganado lo teníamos al menos bien alimentado, así que menos que ganado.
Los stukas[17] con esas sirenas endemoniadas han caído del cielo, los tanques han atacado por el único sitio que no pensaban que lo harían, el bosque de las Ardenes, ni la línea Maginot, ni la infantería ha podido con ellos, han caído en paracaídas, han venido por todas partes, nosotros insulsos hemos salido desbandados, jamás imaginamos algo así.
No puedo describir el terror y la impotencia, sentía la fuerza de las bombas que explotaban cerca, no sé si he llegado a disparar y si lo he hecho no ha servido de nada.
Mientras el Gral. Gambelin nos ha tenido atrincherados, con los tanques dispersos en los distintos batallones, los boche han venido con todo.
Entiendo ahora porque decían que el Primer Ministro Reynaud quería deshacerse de él, el abuelo quería luchar como en la Gran Guerra y que pasáramos años atrincherados, pero estos alemanes han decidido que en una semana se desharían de nosotros.
Mas lo peor no ha sido eso, todos hemos huido y en el camino varios compañeros han hecho barbaridades en los poblados y a su propia gente. Es un horror, hemos vivido tantos horrores que me ha dejado de sorprender la vileza de los hombres.
No me sorprendería tampoco que la gente reciba con los brazos abiertos a los boche, después de soportar los desmanes de su propio ejército.
No quiero que os preocupéis por nosotros.
Robert está bien, aunque ha sido herido en un brazo, no en batalla ni por un alemán sino por un soldado francés que iba a violar a una muchachita, Robert se lanzó a defenderla, sé que te vio en ella, te estaba salvando a ti.
Después de todo lo vivido Robert está en otro mundo, espero que se recupere de su herida física y sobre todo de sus heridas mentales, yo estoy a su lado no os preocupéis.
Pierre nos localizó y nos ha ayudado, sin él no sé qué hubiese pasado, puesto que Robert mató a aquel soldado. No sé quién es Pierre realmente, ¡pero que Dios lo bendiga!
Me ha dicho lo que pasó en Róterdam, temo que pase lo mismo con París, en cuanto puedan abandonen Francia, Pierre va a por vosotras. Él nos ha llevado a Burkenque, y desde aquí intentaremos escapar con el ejército británico. Espero que estas identidades falsas nos protejan.
Mi mayor deseo es volverles a ver. Las queremos, siempre cuidaré de Robert, él lo es todo para mí.
Sé que no me odiarán por esta confesión, pero tal vez nunca más tenga la oportunidad de hacerla y aunque nunca he pensado hacerlo, os lo digo para que tengan la certeza de mi nivel de compromiso hacia él.
Os quiero,
Alan