EN LA COLINA DE TARA ¡ADIÓS QUINCEAÑERA! #3
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¡ADIÓS QUINCEAÑERA! #3

- Ven, te vas a manchar tu bonito vestido.

Cuando te vi con él pensé que no podría esperar más, la comida ha sido una tortura.

¡Cuánto he pensado en besar esos labios perfectos tan carnosos, tan suaves, besar esa pequeña naricita!

-lo decía mientras me daba pequeños besos- esas tres pecas que cuando salieron en tu rostro no hacían más que llamarme, decían “Killian bésanos” -yo reía, él las besaba- tus ojos tan dulces, tan grandes, tus pómulos al sonreír formando un surco debajo de ellos, tu cuello tan largo, tan delicioso. -Yo le dejé besar cada parte nombrada-

- ¡Dios Killian eres tan maravilloso! Tu aliento es tan cálido, bésame. - y me besó con todo su amor-

Tomó mi mano, sonrió al ver el corazón.

- Vamos vida mía, mañana hablaremos con nuestros padres, hoy quiero disfrutar el momento, sólo tú y yo.

- Me gustan los secretos.

- Lo sé -giñó un ojo-

- Tus hermanas lo saben, ¿les dijiste?

- Estaba haciendo la figura a escondidas, pero Tara me descubrió y se los dijo. Era evidente que no había nadie más que tú.

- Para mí no era tan evidente.

- ¿De verdad?

- No sé, hemos vivido momentos. Pero podían haber sido sólo mis momentos. Era una niña pequeña, yo misma me regañaba al verme al espejo. Cómo te ibas a fijar en mí, teniendo a Ciara o Blanche o cualquiera de las muchachas de tu edad o mayores que te rodeaban.

- Sí que mis amigos me molestaban diciendo “Estás enamorado de esa niñita, pervertido”.

Pero créeme, no pensaba más que en cuidarte y estar a tu lado, para mí no había nada pervertido en eso.

Esperaba a que la diferencia no fuera evidente para que la gente no nos juzgará y porque sabía que tus padres no permitirían un noviazgo.

Además, estaba seguro de lo que sentía y como tú, pensaba que era correspondido, pese a que a veces dudaba ¡par de tontos!

Aun así, me alegra que creciéramos siendo amigos, es la base de todo lo demás, de este amor.

Ahora viviremos como pareja, tenemos todo el tiempo por delante.

No me arrepiento de nada, sólo de la duda.

- ¡Somos muy tontos!

- Cuando vi que Peter y otros te empezaban a cortejar temí perderte, discúlpame, a todos amenacé para que no se te acercarán.

- ¡No puedo creerlo!

- ¡No me odies!

- Eres un posesivo -Dije simulando estar molesta-

- Quería empezar con la verdad no te enfades. Cambiaré si es necesario, no te celaré.

- Vas a tener que …

- Haré lo que sea

- Me dejas hablar – le regañé-

- Lo siento amor, continua, quiero antes de nada que...

- Killian, vas a tener que enfrascar tu aroma en un frasquito, quiero olerte todas las mañanas -me puse de puntillas y aspiré su cuello profundamente, él me tomó en sus brazos y empezamos a girar-¡Tonto mío, no me molesta!

Te entiendo, yo quería sacar los ojos a todas esas que se te acercaban.

Desde ahora sabemos a ciencia cierta que nos amamos y no hay nadie más, nunca lo hubo, confiemos en nosotros como siempre.

- Si mi amor, te lo juro. No te voy a negar que me buscaban, pero yo siempre dejé claro que en mi sólo tenían un amigo, mi corazón estaba comprometido, nunca hubo nadie más y jamás hubiese puesto en riesgo un posible futuro contigo.

Siempre lo he tenido claro, quiero que lo sepas.

Ahora vamos con los demás, si no vendrán a buscarnos e intenta no ponerte tan roja, amor. -Le di un golpecito con el pie-

- De eso no prometo nada -sonreí y le di un beso en la nariz-

Al salir del cobertizo nos soltamos las manos. Muchas veces nos habían visto tomados de ellas, pero ahora temía que si lo tocaba me delataría. Tan pronto llegamos hasta la fiesta Ailen se acercó a Killian y Dev a mí.

- ¿Qué pasó?

- Nada -dijo Killian intentando parecer disgustado-

- Nada -repetí. Odiaba mentir, pero ese día era nuestro-

- No puedo creerlo -dijo Devani- En primer lugar…

- Devani, ni se te ocurra - le reprendió Killian-

- Bueno chicos, disfrutemos de tu cumpleaños -intervino Ailen tan prudente como siempre-

Tara y Moira al vernos, corrieron hacia nosotros muy sonrientes. Aileen hizo un gesto negativo y se pararon en seco. Empecé a sentir un poco de culpabilidad. Mi padre, feliz por la cerveza se acercó y nos abrazó.

- Chicos, que hacéis aquí tan serios, a bailar.

Bailamos al sonido de nuestras pisadas, de la gaita y el violín con el ritmo de nuestros corazones.

El día más feliz de mi vida, el inicio de mi nueva vida, pensé.

Al llegar la noche todos los adultos por la cerveza y el festejo decidieron encender una fogata y descansar un poco.

Alan Murphy, fanático de la mitología, nos empezó a contar historias mientras descansábamos nuestros pies y los músicos sus manos y voces. Tara se acercó y le pidió.

- Cuéntanos otra vez sobre mi colina.

- La Colina de Tara, claro cariño. Pues la Colina de Tara la conocemos todos, en siglos anteriores los primeros altos reyes fueron nombrados ahí, el primer Are rí ha hélreann[8] rey de Thomond, Brian Ború en el 1001.

- ¿Antes de él no había Reyes? Preguntó Tara.

- Había pequeños reinos, también había altos reyes nombrados en la colina, pero Brian Boru fue el primero de toda Irlanda o al menos de la mayor parte ¿Recuerdas que te lo conté?

- Es verdad y es el primero de los O’Brien. Somos descendientes de él, ¿a que sí?

- Sí, además vuestro apellido pertenece a los cinco apellidos celtas puros.

- Ya no queda ningún Celta puro. -intervino la tía Cathy-, todos estamos mezclados -comentó sonriente- míranos a todos -todos reímos al ver nuestras diferencias-

- Tal vez no pero sí que lo fueron.

- Recuerdo leer la historia o más bien el mito sobre la muerte del Rey Brian en uno de los libros que me regaló Luisa -Señaló Aileen-

- Cuéntanos –le pedí. Me fascina como Aileen cuenta las historias “Debes ser escritora, le dije muchas veces”, “Tengo varias historias escritas, ¿quieres que te las lea?”

Así empecé a escuchar las historias de Aileen, podía pasarme horas escuchando su mundo fantástico con la entonación que ponía a cada personaje. Una vez al mes nos sentábamos alrededor de la mesa para escucharla.

- El rey Brian Boru, siempre salía victorioso de las batallas que dirigía.

En su última batalla se enfrentaría a los vikingos que hacía tiempo habían invadido nuestra isla.

Días antes de la contienda soñó con su banshee.

Cada una de las cinco familias contaba con su propia banshee.

Y la más importante era la del Rey Brian, su nombre Aibhill.

Así fue como antes de la batalla soñó que Aibhill con su larga melena rubia y vestida con una capa gris, lavaba sus ropajes manchados de sangre.

Era de todos conocido que tal sueño significa la muerte de un miembro de su clan.

Eso no persuadió al valeroso rey, si su destino era morir en el campo de batalla, lo haría defendiendo su reino.

Aibhill, mensajera de muerte, no quería que el valiente rey muriera en la batalla de Clontarf, por lo que hizo algo que iba en contra de cualquier banshee.

Ellas no son del todo buenas, al contrario, se las teme, pero son un ser espiritual, consideradas o bruja o hada, son como la naturaleza a veces apacible y otras despiadada y se convierte en parte de ella, en río o en cuervo, en piedra o en comadreja, pero decidió convertirse en mujer y se presentó ante Dunlang O’Hartigan, principal lugarteniente del Rey Brian Boru, le prometió 200 años de vida y salud si no luchaba en la batalla.

Pero Dunlang se negó, él jamás dejaría a su rey en el campo de batalla.

Su lealtad costaría la vida del primer alto rey, la del hijo de este y la del propio Dunlang.

- Ese Dunlang tiene el apellido de mami. - dijo Moira-

- Es Walsh Ryan, no Durlang, ya estás grandecita para no saberlo Moira -le corrigió Ailen-

- Por la colina de Brian te pusimos Tara, por ser una O´Brien -Comentó Ian-

- ¡Oh eso lo sabía! Sigue Aileen, ¿perdieron la batalla entonces? -pidió a Ailen entretenida-

- No, la ganaron. El rey murió cuando los vikingos huían y se lo encontraron en su tienda.

Esos mercenarios no respetaban ningún código.

Los vikingos siguieron dominando parte de las tierras irlandesas y al no haber ningún Alto rey, las rencillas entre los pequeños reinos dividieron lo que Brian Boru había formado; hasta la llegada del siguiente alto rey nombrado en tu colina.

- Bueno chicos, creo que los músicos hemos descansado bastante. Gracias por la historia, ahora vamos a bailar un poco más. -Dijo Alan, levantándose del círculo-

Al estar todos de ambiente festivo, y animados por la bebida como todo buen irlandés, Killian y yo fuimos más libres de mirarnos y bailar. Antes de irse me dijo al oído:

- Hasta mañana mi amor, pronto volveré a ti -temblé al sentir su aliento en mi oído y por su promesa-

Agotados la mayoría bajaron juntos al pueblo. Nosotros nos quedamos en la hacienda. Temprano limpiamos todo.

- Qué raro, no ha venido ni Sorcha ni las muchachas, -dijo mamá- Quedaron en ayudarnos y ya son las dos pasadas.

- No es tan raro, Ian estaba más muerto que vivo entre tanta cerveza y whisky. Nunca lo había visto moverse tanto en la pista de baile - rio mi tía-

- No tiene importancia, casi acabamos. Luisa en cuanto lo hagamos bajamos al pueblo.

- ¿Por qué mamá?, Quedémonos aquí -pedí-.

- Subiremos luego, antes quiero que me acompañes a Midletown a comprar varias cosas para la hacienda, sábanas y otros detalles que hagan de la hacienda más un hogar.

- ¿De verdad mamá? ¡claro que te acompañaré! ¡Eso quiere decir que pasarás el verano con nosotros!

- Exactamente ma petite, así que apresurémonos para poder regresar mañana temprano.

Aunque me daba rabia no ver a Killian, me alegraba saber que tendríamos a mamá en el verano. Mañana lo vería, hoy estaría con mi familia. Pasamos el día comprando, papá vino con nosotras. Llegamos a las diez agotados y llenos de paquetes.

- Buenas noches, no puedo más, voy a descansar.