¡ADIÓS QUINCEAÑERA!
Hoy es mi cumpleaños, cumplo quince y me han montado una gran fiesta en la hacienda, es la primera vez que nos lo podemos permitir y ha sido invitado todo el pueblo.
Frente al gran espejo de mi habitación me miro, mi cabello está peinado en una media cola con ondas, ha quedado francamente parecido al que hemos visto en una revista Dev y yo, se ha tardado al menos una hora en peinarlo, pero ha valido la pena.
- Tu pelo es ingobernable, en la tienda de mi tía he comprado algo que te irá genial, he pensado usarlo hoy, hace un momento he estado a punto de ir a casa y traerlo, pero quiero que sea una sorpresa.
- No me digas eso, me dejas con la intriga, además si era algo para el cabello, nos hubiésemos ahorrado mucho tiempo -reí al pensar en todos los tirones de cabellos que había recibido junto a la cara de concentración absoluta de Dev-
- No te preocupes por eso, ¡estás preciosa!
Ese color de tu vestido acentúa el azul de tus ojos, te queda divino, tienes una cintura minúscula, que suerte.
Gira, me gusta ver como tu vestido se mueve, parecen alas.
Lástima que tu tío Pierre no pudiese venir, pero no podemos negar que tiene un gusto exquisito, ese vestido debe haberle costado una fortuna ¡Ohhh amiga Killian se morirá al verte!
- ¿Killian? - ¡Merde, me he puesto roja! -
- Te delatas querida amiga, además Killian también es un espejo -aseveró señalando mi ruborizado rostro-
- Devani, tú crees que...
- Por Dios Luisa. Primero, nunca ha tenido una novia; segundo, nunca sale con otra chica que no seas tú; tercero, hacen la pareja perfecta.
A veces los miró y terminan hasta las frases, parecen siameses.
¡Estoy segura, boba!, el verdadero problema es que tú no lo veas, te recomiendo uses gafas, claro que con ese vestido y peinado no, pero en el futuro -soltó una carcajada- sí que sois ciegos los enamorados, tienen razón cuando dicen que el amor es ciego, eso se puede referir a todos los niveles de ceguera.
- Pero, nunca me ha dicho nada, aunque el verano pasado en la hacienda pensé que me iba a besar, no sé, pudo hacerlo y no lo hizo.
- ¡Ay, Lou! Permíteme que te sea sincera y aunque no lo hagas lo seré, tú has tardado en tener pechos y curvas, se podría decir que hasta hace nada parecías un niño, uno muy bonito, no te enfades.
Aun así, no es por eso, Killian siempre te ha visto con ojitos de cordero y ¿recuerdas cuando Peter te empezó a cortejar?
Esa pelea que tuvieron coincidió en el tiempo y a partir de ahí no se te acerca, ¿no te suena acaso?
-se quedó en silencio esperando mi respuesta, yo no dije nada, no sabía que decir- ¿Quieres que te diga un secreto, puesto que me acabas de confesar el tuyo?
- ¡Yo no he dicho nada!
- ¡Ay calla! No tienes que decirlo, te conozco.
Incluso sé que, si no te ha dicho nada, te ve como su novia y desde hace mucho tiempo.
Mis padres lo saben y le han dicho que él es mayor y debe respetarte, pues eres una niña -entornó los ojos-.
Pero en estos meses has brotado, -dijo en tono burlón, señalando mis recién adquiridos pechos-.
No creo que espere más para decirte lo que siente, mis padres siempre le han puesto pegas por la edad.
Pero ahora ya no es tan notorio ¿sabes? -me quedó mirando los pechos- es más se podría decir que pareces muy mayor -soltó una carcajada, yo le lancé una almohada a la cara y ambas reímos-
- ¿De verdad? ¿Tú crees? -pregunté una vez acabamos de reír-
- ¡Qué si tonta! En primer lugar, debes bajar el color de tu cara cuatro tonos; en segundo lugar, debemos irnos ahora, peinarte me ha llevado más de lo que pensaba; en tercer lugar, te esperan muchas sorpresas -susurró guiñándome el ojo-
Fuera me esperaba Killian en el carromato, al verme se quedó un largo momento sin decir nada, ni moverse, sólo mirando -“No te pongas roja Luisa por Dios”, pensé-
- ¿A qué está preciosa? -preguntó Devani a Killian, él bajó de un salto-
- Está arrebatadora, madeimoselle -dijo con la voz ronca y yo me ruboricé, merde. Dev rio bajito-
- Por favor suba a su carroza -Killian me ofreció su mano para que subiera y me la sujeto con fuerza-
- ¿Dónde están los demás? - preguntó Dev-
- Las chicas se han ido con mamá, tenían que ayudar con la preparación de la fiesta y vosotras habéis tardado. Pero debo decir que ha merecido la pena la espera.
- Uy Killian te tiembla la voz ¿Estás nervioso? - dijo Devani en tono burlón, chinchando a su hermano-
- Eres una molestia. ¿Por qué debería estar nervioso? -respondió enfadado-
- No sé yo, lo sabrás tú. -se quedaron mirando fijamente y yo me ponía cada vez más roja-
En las tres horas de camino a la hacienda hablamos sobre la graduación de Killian y lo bien que lo pasamos.
Ese día también me pareció que iba a decirme algo, yo qué sé, siempre tenemos momentos, pero la mayor parte nuestra relación es más de amigo-hermano.
Estoy acostumbrada a que esté para mí y no sé qué pensar, mejor no pienso en eso.
Al girar la curva que hay antes de la hacienda, vi a Tara y Moira con el resto de pequeños jugando en el camino, tan pronto nos vieron salieron corriendo y gritando “¡Ya están aquí!”, una vez giramos y entramos a la hacienda, en la explanada vimos a todos ponerse en posición para recibirnos, se levantaron de sus sillas o dejaron de decorar o poner los platos en la mesa.
Habían hecho un camino con farolillos y los habían puesto alrededor de las mesas, al mirarlos quise que fuera de noche para verlos encendidos, la explanada de la hacienda había sido decorada con cintas que cruzaban de un lado a otro, sujetas a postes de madera, banderines con dibujos celtas, las mesas tenían flores y velas para la noche, una gran mesa con el buffet y con tarimas habían creado una pista de baile, me llenó de emoción el gran trabajo que habían realizado todos por mi cumpleaños.
Han venido todos mis compañeros de clase con sus familias, así como mis vecinos.
Todos gritaron al unísono al bajar del carromato “¡Sorpresa!”
- Hemos hecho tus platos favoritos -me dijo mi tía con una gran sonrisa-
Sobre una larga mesa habían montado bandejas con diferentes tipos de platos, sopa de puerros y maíz en una gran cacerola, cottage de pie, que me encanta; el tío Robert había hecho sus especialidades con cerveza Guinness, su guiso y “la tarta Guinness de chocolate con una capa de crema de queso imitando la espuma de cerveza”, me indicó orgulloso.
- Hemos puesto una selección de quesos, -mi padre siempre previendo posibles ventas-
- Tenemos una gran selección de nuestra granja -dijo para todos. Queso Gubbeen, Ardraham, Coolea y nuestro primogénito el Durrus. Podemos decirles con orgullo que ya se venden en todo el condado-
Todos aplaudieron. Estoy orgullosa de mi padre, puesto que a base de mucho esfuerzo está sacando a flote la hacienda, hemos pasado limitaciones, pero éste último año las cosas han mejorado muchísimo.
Veo a mamá más animada, me alegra que quisiera celebrar mi cumpleaños en la hacienda, es la primera vez que lo celebro por todo lo alto.
El tío Robert ha traído su gaita, su buen amigo el señor Murphy el Bodhran[3], “son los latidos de nuestra Irlanda” me dijo una vez, los gemelos Kelly, dos hombres de 70 años con largas barbas blancas, son gemelos idénticos, aunque uno es robusto y el otro delgado, uno tiene el ojo izquierdo de color verde esmeralda y el derecho marrón, y su hermano a la inversa, siempre que los miro pienso que el otro es el reflejo de su hermano en uno de esos espejos distorsionados de las ferias; siempre están en el bar tomando sus pintas y tocando improvisadamente, son el alma de las celebraciones, ambos tocan el violín y la guitarra.
Esta fiesta promete, mi primera fiesta y la mejor de todas.
- ¡Que corra la cerveza! -Dicen al unísono los gemelos Kelly, creo que al vivir siempre juntos no se dan cuenta que muchas veces hablan como si de un solo hombre se tratase-
- Primero lo primero, a comer. Ésta es tu mesa homenajeada, -me indicó papá alegremente-
- Gracias.
Mi padre se levantó de su silla, llenó su jarra con el oscuro líquido y dijo:
- Quiero brindar por mi querida hija Luisa, en su decimoquinto cumpleaños.
Han pasado seis años desde que regresé a estas verdes tierras con mi mujer y mi hija, y me alegra ver que la familia que dejé atrás para conocer este mundo tan maravilloso al volver se ha ampliado y ramificado.
Hemos trabajado codo con codo con mis queridos amigos y mi primo, sacando adelante este hermoso lugar lleno de vida, han sido años difíciles llenos de esfuerzo, pero ahora empieza a verse reflejado nuestro trabajo.
Agradezco a sus esposas e hijos que han estado junto a mi familia, mientras nosotros hemos estado lejos.
He visto crecer a muchos de ustedes y a mi hija que se ha convertido en una mujercita ante mis ojos.
Gracias, tía por ser una abuela para ella y una madre para Marie y para mí.
Yo perdí a mis padres a la edad de mi pequeña, quiero recordar a mi madre Claire y mi padre Donald, la vida se los llevó repentinamente, quiero pensar que para cuidar a mi hermana Luisa y parte de ellos corre por mi sangre y la de mi hija y sé que ahora comparten este momento con nosotros.
Gracias, amigos, y felicidades, mi muy querida hija.
- Oh gracias, papá, -dije entre lágrimas-. Te quiero muchísimo.
- ¡Slàinte!
- ¡Slàinte! -respondieron todos. Mi padre me puso en una jarra un poco del oscuro y espumoso líquido que entró por mi garganta calentándome el estómago y el corazón. Mi madre me abrazó y yo vi de reojo a Killian que hizo ademán de brindis a la vez que me miraba-
Todos comimos animadamente, mientras en mi mesa el tío John, incansable conocedor de la cerveza nos contaba como la Guinness representa Irlanda como nación.