EN EL SUEÑO DE LAS NUBES BLANCAS CAPÍTULO VIII #2
83%

CAPÍTULO VIII #2

-Claro tonta, si vienes me sobran dos.

-Pues vamos en una semana.

-Te compraré un par de trajes de gitana. Y otros dos para mí.

-¡Qué loca estás María!

-Esa siempre fuiste tú. Verás cuando mamá y el abuelo lo sepan.

-Nos quedaremos diez días solamente. De las vacaciones las hemos pedido. No podemos quedarnos más.

-Tengo tantas ganas de verte y enseñarte todo…

…

Y diez días después fue a por ellos al aeropuerto.

Pero no venían dos… venía Ryan.

No podía creerlo y se puso muy nerviosa. Se miraron.

Ella estaba más morena y él la miró con el mismo deseo de siempre.

Abrazó emocionada a su hermana.

-Espero que no te importe que haya venido Ryan.

-No, no me importa Lola, peso así nunca voy a superarlo.

Abrazó a Ethan y a Ryan y su cuerpo respondió como la primera vez

-Espero que tengas otra habitación. Siempre puedo coger un hotel María, de verdad.

-No seas bobo, claro que tengo habitaciones y mi madre otra. No dejaría que te quedaras en un hotel.

-Gracias. Quería venir a ver qué tenías aquí.

-Pues ya lo veréis. Venga vamos al coche que está en el parquin.

A Ryan, le gustó lo que veía. Bloques bajos, salida, ningún agobio…

Y cuando llegaron a la casa, vieron a lo lejos la fábrica, como a un kilómetro.

-Madre mía María ¿qué has hecho?- si lo viera papá…

-Una fábrica enorme. Ya os la enseñare.

Abrazó Lola llorando a su madre y a su abuelo y entraron todos a la casa de María, al salón.

Estuvieron un rato hablando, desayunando y como estaban cansados, los mandó a dormir. Lola y Ethan en una habitación, la más alejada y a Ryan, la que había al lado de la suya.

Durmieron todo ese día.

Y a la mañana siguiente. Se levantaron los tres y Lola los llevó por toda la casa, el patio y el huerto y ella misma se asombraba de la casa tan bonita.

-Mamá- Le dijo- es preciosa.

-Sí que lo es. Tu hermana tiene buen gusto.

-¿Qué estáis haciendo?- le dijo Lola.

-Recogiendo la verdura que ya está para recoger.

-¿Y María?

-En la fábrica, dice que los esperéis que vais a desayunar al pueblo. En diez minutos.

-¡Está bien!

-¡Que casa tiene mamá!, me encanta.

-Es tan bonita por dentro y por fuera…

-Tiene la loca balancines y una mesa de piedra bajo ese viejo árbol que había.

-Sí, se lo dijo el arquitecto.

-Me encanta, todo.

Cuando llegó María, se cambió de ropa y se fueron a desayunar los cuatro al pueblo.

-Vamos a casa Paco, tienen el mejor café y las mejores tostadas, nada de huevos ni beicon. Tostadas con aceite y jamón y el que quiera además tomate. Tiene pan de muchas clases.

Ryan la miraba y la admiraba.

-Luego vamos a la fábrica. Y mañana vamos al pescaito por la noche- y Lola les explicó qué era.

-Bien vestidos, tenemos caseta y he reservado, hoy he pedido una silla más. Había reservado tres, pero tenían.

-¿Y mis trajes?- dijo Lola emocionada.

-Luego los vemos impaciente.

-Espero que me estén bien.

-Te estarán… tres-

-¿No iba a comprar dos?

-Pero me gustaba otro más?

-Te lo pagaré.

-No digas tonterías.

-¿Te da la fabrica?- le preguntó Lola cambiando de tema.

-Me da muy bien, no como esa empresa, pero me salen las cuentas. Como lo hice con el dinero sin prestamos, la casa tampoco y amueblé la casa de mamá entera, me sobró bastante que tengo invertido y este año he ganado limpio casi medio millón.

-¿De verdad?

-De verdad, es una pasada y estamos intentando exportar a Nueva York, ¿lo crees?

-De ti cualquier cosa.

-Tengo dos buenas manos, una derecha y otra izquierda, jóvenes creativos y eficientes.

Ryan sintió un toque de celos.

Cuando acabaron, les enseñó la fábrica entera. Lola iba con la boca abierta.

-Lo has puesto por secciones.

-Sí, todo impecable muy limpio, ahí el almacén frigorífico, este para los envases de distintos tamaños, esta cinta de etiquetado. La parte de atrás por donde entran los tractores y seleccionamos la aceituna para cada tipo. Van por esos tubos de ahí, y hay tres personas. Y vamos a los despachos.

Iba señalando orgullosa.

-La sala de reuniones. Este es el despacho de Juanjo.

Y se los presentó. Con traje y corbata, altos guapos, educados.

-Este es el mío.

-¡Por dios que pedazo de despachos!

-No niego haber copiado los de la empresa. Y este es Iván, el abogado.

-Y eso es todo. Los tres trabajábamos sen equipo aunque cada uno lleve su parcela.

-Allí hice un aparcamiento para los trabajadores, pero todos. Aparte el de ellos y mis dos coches, el todoterreno y el coche. Esos aparte. Que nos lo quitan- y se reían.

-Tenemos visitas a veces, de colegios, concertadas. Clientes que quieren verla antes de traer su aceituna y he comprado unas cincuenta fanegas más, eso tengo pensado cada año.

Lola estaba con la boca abierta.

-Me muero, María.

-Esto es precioso -dijo Ethan. Dame un puesto cuñada.

Y María se reía.

-Cuando quieras.

Se quedó en la fábrica a terminar unos documentos y Lola se los llevó a casa.

-La verdad es que lo que ha hecho mi hermana… me supera.

-¿Que opinas Ryan?- le dijo su hermano.

-Me gusta sí.

-Está pensando en remodelar e innovar y no es suya, lo conozco- y se rieron.

Al mediodía vino María y estuvieron comiendo todos juntos.

Después se retiraron su madre y el abuelo a su casa como siempre.

Y Lola y María subieron a ver los vestidos.

De vez en cuando se oía un grito de Lola y ellos de reían.

-¡Qué loca es!- decía Ethan. Tengo ganas de verla vestida de uno de esos trajes.

-Hubo un silencio.

-¿Qué pasa Ryan?

-Sigo amándola.

-Nunca se irá a Nueva York con esto y ese entusiasmo por lo que tiene y ha construido.

-Lo sé.

-¿No quieres venirte? Victoria te tiene estresado hermano. Esto es paz.

-Esto es de ella.

-No digas bobadas, tienes un apartamento y dinero. Lo inviertes con ella.

Ella tiene todo y dinero y…

-Tu amor que es lo que siempre ha querido y eso vale más que todo lo edificable.

-Lo pensaré antes de irme.

-¡Está bien! Piénsalo. Nosotros no tenemos padres, yo me quedo allí y tú aquí y nos vemos.

Aunque te digo algo, me vendría sin pensarlo yo también si Lola quisiera.

-No sé Ethan. Ya veré.

-No insisto. Has venido a ver esto y a verla. Y ahora sabes que allí ya no volverá salvo a visitar a su hermana.

Ryan cerro los ojos. Y echó la cabeza atrás en el sofá.