En el infierno también se fuma 4
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Me va a ser muy difícil continuar con esto si cada vez que doy un paso, alguien muere. No me apetece esa responsabilidad. Y esta vez seguro que no he sido yo. A la hora que mataron a De Felipe, yo estaba trabajando. Tengo un montón de testigos. Y los voy a necesitar si la policía da conmigo. Qué estúpido he sido. Me quedé mirando a aquella señora como un idiota. Dejé mis huellas por todas partes. Podrían detenerme y endosarme el muerto perfectamente.

Si hubiera pensado un poco en vez de actuar como un loco.

Cuando llegué a casa descargué la información que me llevé del ordenador de De Felipe en mi portátil y ahí lleva tres días. No me he atrevido a tocarla. Por fin estoy de vacaciones y ¿qué hago? Comprar un billete para Huesca y alquilar un coche para ir a un pueblucho perdido de la mano de Dios. Me pareció buena idea y ahora me parece mejor. Igual que ir a Londres, al principio pensé: ¿cómo me voy a ir con todo lo que está pasando? Y luego pensé: ¿cómo no me voy a ir con todo lo que está pasando?

Una cosa es segura: mi gremlin (véase también trasgo) sabe quién soy. O por lo menos lo sospecha. Y si no lo sabe todavía, no tardará en dar conmigo. ¿Por qué si no matar al viejo De Felipe? Lo que me plantea una nueva duda. Hay que suponerle cierta inteligencia (o incluso mucha), como si no dio con el viejo. Y lo más preocupante: ¿cómo viajó de Múnich a Madrid un monstruo marrón con garras en pies y manos y de un metro ochenta de estatura? ¿En el ala de un avión?

He intentado seguir haciendo mi vida corriente. Despertándome a las siete menos diez de la mañana para fichar a las nueve cada día. Intentando que no se me note mucho cuando no puedo apartar la mirada de Cristina. Haciendo las labores de la casa y todo lo que se supone que las personas normales hacen. He hecho caso omiso a los correos que me mandan. Que cada día son más. No he buscado en el periódico la noticia de la muerte del viejo (al menos no la he encontrado). Y sobre todo no he mirado los archivos de Vicente De Felipe.

Ahora tengo toda la tarde por delante y me muero por sentarme delante del ordenador y echarle un vistazo. Solo un poquito, media horita. Nada más. Lo prometo. Me conecto y el messenger se abre automáticamente. Un mensaje me dice que «Hay otros mundos, pero están en este, le ha agregado como contacto», me pregunta si yo quiero hacer lo mismo. Curioso nik, le doy a aceptar.

Cinco horas después tengo los ojos como platos y un fuerte dolor de espalda. Ya se ha hecho de noche. De hecho, ya es sábado. Si tengo que dar crédito a lo que he leído, la cosa es mucho más seria de lo que creía en un principio. ¿Por dónde empiezo? Recordáis mi discurso sobre los principios y todo eso. Pues olvidadlo. La tierra es plana y llevo casi cuarenta años viviendo engañado. Ahora no sé muy bien qué pensar. No es que crea todo lo que he leído, la mayor parte suena a basura. Aunque la sensación esa del estómago me dice que otras partes son auténticas. Tengo mucho sueño, estoy agotado y no sé distinguir muy bien qué partes son invención y cuáles reales. Justo antes de apagar el ordenador se abre una ventana de conversación del messenger. «Hay otros mundos, pero están en este me dice: Hola».

—¿Quién eres? —respondo.

Hay otros mundos, pero están en este dice:

Una persona

Hay otros mundos, pero están en este dice:

Bajita

Hay otros mundos, pero están en este dice:

Que hablo contigo el otro día

Narrador dice:

No sé, dame más pistas

Por la foto que tiene puesta como imagen no puedo saberlo, ya que es una especie de niña siniestra. Tampoco reconozco su dirección de correo.

Hay otros mundos, pero están en este dice:

Soy Raquel, contesté a tu petición de gente que había visto cosas raras

Narrador dice:

¿?

Hay otros mundos, pero están en este dice:

Te mandé un correo contándote lo que me pasó

Narrador dice:

Ah

Hay otros mundos, pero están en este dice:

¿Lo leíste?

Ahora caigo, la loquita de los vampiros.

Narrador dice:

Sí

Hay otros mundos, pero están en este dice:

¿Y bien?

Narrador dice:

Mira, ahora estaba a punto de irme a la cama

Hay otros mundos, pero están en este dice:

Ok

Hay otros mundos, pero están en este dice:

En otro momento entonces

Hay otros mundos, pero están en este dice:

Adiosito

Cierro la ventana del programa. Estoy francamente mosqueado. Esto del Messenger es como si alguien entrara en tu casa sin llamar antes a la puerta. Normalmente lo uso para trabajar. Suelo hablar con Jaume y con algunos compañeros del trabajo como Hermida. Nunca con mis amigos de verdad. Para eso está el teléfono. Me levanto y voy hasta la cocina. Me bebo un vaso de agua y me voy a la cama.

Cuando me despierto ya es casi la hora de comer. Necesitaba dormir diez horas seguidas. Me miro en el espejo del baño. La barba comienza a asomarse en mi cara. No me afeito desde el miércoles. Y así voy a continuar durante el resto de las vacaciones. Me huelo los sobacos. Esto no puede esperar todas las vacaciones.

Me meto en la bañera, una vez está llena. El agua está templada. Es relajante. Me toco durante un rato pensando en Cristina. Después me vuelvo a quedar casi dormido. Un pensamiento cruza mi cabeza y hace que salga disparado de la bañera. Me pongo el albornoz, lo que no evita que llene de agua el pasillo, ni el sofá del salón. Marco el número del trabajo de Manu. Se pone él, directamente. Le doy los buenos días. Él me dice que no le entretenga mucho, que está recogiendo para irse. Vaya, le digo, no vas a poder entonces. Él me pregunta qué quiero. Le cuento la historia. Básicamente pretendo que busque en su base de datos a Vicente De Felipe. Manu trabaja para uno de esos bancos importantes. Si da la casualidad de que Vicente era cliente, me habría tocado la lotería. Y aunque no lo fuera, puede obtener mucha información. Me lo contó Manu en una ocasión. Pueden llegar a saber dónde estabas y qué comprabas en determinado momento por los movimientos de la tarjeta (información del tipo: ¿en qué te gastaste 200 euros en la whiskería Lolitas el jueves 30 a la una y media de la madrugada?), dónde trabajas y cuánto ganas por la nómina, si tienes otras casas y qué coche conduces por los créditos. Un montón de información útil si uno sabe usarla.

Manu me contesta que ahora no puede hacerlo, que lo mirará el lunes. De todas formas, apunta el nombre. Le cuelgo y vuelvo a acabar de bañarme.

Después de malcomer me siento de nuevo delante del ordenador, sigo leyendo los archivos de Vicente. Hasta ahora he sacado dos conclusiones:

1. Vicente no estaba loco.

2. Vicente no estaba solo.

No sé cuál de las dos cosas me preocupa más teniendo en cuenta lo que he leído hasta ahora. Vicente de Felipe parece ser, por sus escritos ya que nunca tendré la oportunidad de comprobarlo en persona, que pertenecía a una especie de secta. La hermandad de Anubis. No he conseguido entrar en esa carpeta, aunque lo he hecho en el resto. En los archivos tenía todo tipo de datos: direcciones, escritos, fotografías… la mayor parte son tonterías. Si accedo a sus movimientos bancarios podré comprobar muchas de estas cosas, si no tendré que aguantarme.

Lo que he logrado desentramar hasta ahora:

La hermandad de Anubis es una especie de secta formada a principios del siglo pasado. La historia y su cronología están incompletas. Tampoco hay información sobre sus miembros, ni sus dirigentes, pero Vicente mantenía correspondencia con varios de ellos. Ninguno en Madrid, pero sí uno en Londres. Con suerte podré hacerle una visita dentro de dos semanas. Pensándolo fríamente no sé si es buena idea juntarme con esa gente, sabiendo lo que sé ahora. Estos tíos están repartidos a lo largo del mundo y por lo visto están muy bien relacionados. Según los archivos de Vicente entre ellos hay varias personalidades públicas. No hay nombres. La estructura que tienen es parecida a la de un grupo terrorista. Se agrupan en células independientes y no tienen información los unos de los otros. Si por lo que fuera una célula cayera, los otros estarían a salvo. Es como si Vicente previera su final.

¿Y qué persigue la hermandad de Anubis? Pues no lo tengo muy claro. Como ya he dicho, Anubis era el dios egipcio de los muertos. Era una especie de rey del infierno. Se le representaba normalmente con cuerpo de hombre y cabeza de chacal o de perro. Puede traerse un aire a mi gremlin, ciertamente. Orejas puntiagudas, forma humanoide y la cara con agujeros por nariz podría ser representada por los artistas como el hocico de un animal. Mala cosa si estos tipos adoran a mi gremlin como a un dios. No es tan fácil. Me parece entender por lo que he leído que estos tipos creen que los dioses de la mitología egipcia: Ra, Amón, Osiris, Anubis y compañía, son reales y viven entre nosotros. A mí también me pareció una estupidez cuando empecé a leer, pero como ya he dicho Vicente ni estaba loco ni era el único que lo creía. Hay una parte en la que Vicente habla con su contacto en Londres sobre una especie de Mesías que debería estar a punto de darse a conocer. Por lo menos ante los miembros de la hermandad. También habla sobre fantasmas y el infierno. Tiene una teoría sobre la tierra de los muertos y el reino de Anubis. Asegura que está en algún lugar de la tierra, oculto ante nuestros ojos. Y sin embargo los muertos a veces salen de allí y se dejan ver. Esto es lo que comúnmente se conoce como fantasmas. La verdad es que el tipo tenía explicación y teorías para casi todos los fenómenos paranormales imaginables. Me hubiera gustado saber cuál era la suya para mi demonio sumerio y por qué estaba tan convencido de que mi vida estaba en peligro. Resulta irónico que, por tratar de salvarme la vida, perdiera la suya.

También hay escritos suyos sobre otros muchos temas, la mayoría de las veces divaga sobre «la decadencia moral de occidente», cito textualmente. Lo que no da es ni una pista de a qué se dedicaba o con qué se ganaba el sueldo.

Hay cientos de páginas criticando a la Iglesia católica. He leído solo por encima algunas. Vicente tenía al Vaticano como enemigo acérrimo. Echa la culpa a Roma de la persecución de la hermandad y cuando habla de ellos lo hace en términos militares. Como si librara una guerra con ellos. Nunca he sido yo de curas, ni misas, pero lo de Vicente es enfermizo. Me cuesta creer que el Vaticano tenga escuadrones de la muerte dando caza a los miembros de la hermandad. Nada de eso tiene sentido, sin embargo, el tema de los dioses sí. Sé que parece una locura, pero creo que detrás de toda esa parafernalia hay algo sólido. Quizás no sean dioses sino extraterrestres o una raza casi extinguida, no lo sé. Quizás Vicente estaba como una puta cabra y me ha contagiado su locura. Lo único que tengo claro es que lo que vi en Múnich no era humano. No sé si era inmortal, tenía poderes sobrenaturales o sabía hacer el pino-puente pero humano no era. Y si asumimos que es capaz de tener una forma humana detrás de la que esconderse quizás estemos hablando de un hombre lobo. Estoy abierto a todo, insisto. Ya no me creo nada y me lo creo todo.