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No he pegado ojo en toda la noche. No hago más que escuchar los gritos de la rubia y del camarero. La chica no duró mucho tiempo, pero el camarero o el tipo de debajo de la mesa, no estoy muy seguro, no paró de gritar y suplicar. Doy gracias a Dios por no entender lo que decía. Aunque me lo puedo imaginar. Por un segundo pensé que lo conseguiría. Creía que había borrado de mi mente todos los detalles de la noche del jueves, pero ahora despierto y con la luz de la mañana entrando por la ventana es como si estuviese rebobinando la cinta y pasándola una y otra vez. Sigo sin tener muy claro qué parte es vivida y cuál es un sueño. Aunque también me ha dado tiempo a pensar en algunas alternativas. La que más me gusta es la siguiente:
Jaume, la consultora irlandesa y yo habíamos quedado para cenar en un restaurante del centro. La idea era cenar y luego tomar unas copas. Fue una propuesta de Jaume. A la irlandesa le encantó la idea. La chica era un encanto, tenía una belleza muy británica, pero era guapa y muy maja, debía de tener un par de años menos que yo. Creo que a Jaume le gustó más que a mí. Aunque también creo que a ella quien le interesaba realmente era yo. Sí, estas cosas pasan. Incluso a mí. Después del restaurante nos fuimos a un bar de copas cercano. Ella y yo habíamos sido generosos con el vino y nos habíamos pasado la cena riendo y diciendo bobadas. Jaume ya había cambiado de idea y estaba muy cansado. Aun así, entró en el bar con nosotros. Pidió las copas mientras Ellen y yo fuimos al baño. Hasta aquí todo bien. Ahora viene mi teoría. Por alguna razón Jaume me echó (o a lo mejor a ella, o a los dos) algo en la bebida. Ácido, anfetamina o algo para «estimularnos».
Al rato él dijo que estaba muy cansado y que se volvía al hotel. Ellen y yo nos quedamos. No pasó nada entre nosotros. Estuvimos hablando tranquilamente, entonces ella me dijo que estaba casada y me habló de su marido. Estaba pensando en tener un hijo y no sabía muy bien qué hacer con el trabajo. Nos tomamos otra copa y después nos fuimos. Su hotel estaba en dirección opuesta al mío, así que dejé que ella cogiera el primer taxi. Se despidió con un beso en la mejilla y diciendo que se lo había pasado genial. Me dio su teléfono y dirección y me dijo que, si iba a Dublín, la llamara. Yo le dije lo mismo de Madrid. Y entonces es cuando debieron hacer efecto los alucinógenos.
Porque en lugar de coger un taxi, comencé a caminar bajo el frío, hasta que estuve lo bastante congelado y vi una cervecería abierta y entré a calentarme y tomarme la última.
El bar estaba casi vacío. Contándome a mí no llegaríamos a la decena de clientes. Me fui hasta la barra y me pedí una jarra de cerveza. Cuando la llevaba por la mitad, la vejiga me reclamó su tributo. Desde que entré se había marchado una pareja y había entrado otro tío, un alemán rubio y grandote. Había una rubia que no paraba de reír y de cantar y de coquetear con todo el mundo. Era bastante patético, porque estaba muy borracha y encima no era lo que se dice una belleza. Así estaba el bar cuando entré al baño. Creo que ocho personas en total. Me imagino que en el camino al baño la sustancia activa del MDMA hizo su efecto. A partir de ahí aluciné hasta llegar al taxi. Esa es mi explicación. No había muertos, no había sangre por todas partes, no había un monstruo en cuclillas apoyado en la barra devorando los intestinos de la rubia borracha. Las pintadas con sangre de la pared podían ser cualquier cosa a la que le hice una foto. Esa es la explicación. Los monstruos no existen y tampoco van a cervecerías a tomar la última.
Me conecto con el portátil a internet, busco en Google los diarios alemanes. Si no recuerdo mal, el Munich Times es uno de ellos. Me lleva un buen rato encontrar algo útil. Sigo con el problema del alemán. De momento busco en inglés. Mientras me preparo un café y me como unos bollos. Conecto la televisión y busco el canal alemán por satélite. Lo dejo puesto de fondo sin mucho entusiasmo.
Respuestas encontradas: European gay & lesbian multisport championships in Munich 2004. ... (campeonatos europeos multideporte de gays y lesbianas en Múnich 2004)... Va a ser que no. Muchas noticias de negocios, pero ninguna de sucesos. Necesito el alemán para eso. Por fin algo:
• Haidhauser Nachrichten —periódico mensual de Munich-Haidhausen (en alemán)—.
• Munich Times.
• Sueddeutsche Zeitung —en alemán también, diario—.
Sueddeutsche Zeitung, ¿cómo demonios se pronunciará esto? Parece que los alemanes no son tan morbosos como nosotros. No hay sección de sucesos. Miro primero en el de hoy. No creo que ayer les diera tiempo a cerrar la edición con la noticia. Una foto me da la pista. Copio todo el texto y lo llevo a un traductor. Podéis descartar la idea de las alucinaciones al menos en lo que a los crímenes se refiere. En el texto hablan de cinco asesinatos, uno más de los que yo conté. Sigo leyendo en busca de algún dato importante. Al parecer, la policía atribuye la matanza a un ajuste de cuentas entre mafias.
Según el periódico, el dueño del bar estaba metido en el tráfico de drogas. Vuelvo a leerlo pensando que el traductor ha equivocado las palabras. Todo es correcto. ¿Un ajuste de cuentas? No da datos sobre los asesinatos, ningún detalle ni de la forma en la que fueron asesinados.
Un pensamiento empieza a rondar mi cabeza. En realidad, son dos: leyendo el artículo da la sensación de que se están ocultando los hechos. Por lo menos a mí que estaba allí. Pueden engañar a una señora de Dusseldorf y a todo Múnich si quieren, pero no a mí. Si es cosa de la prensa o de la policía, de momento se me escapa.
Y el otro pensamiento. Mucho más terrible y oscuro. Nada agradable, la verdad. Seguro que vosotros también habéis pensado lo mismo. ¿Y si fui yo? Podría ser. Dicen que los esquizofrénicos son capaces de proyectarse sobre sí mismos. Pueden verse desde fuera como si fueran otra persona la que están viendo en lugar de ellos mismos. Y yo podría haber visto a un bichejo horrible, cuando en realidad era yo mismo quien estaba sobre la barra destripando a la pobre chica. Me gustaba más la explicación de las drogas alucinógenas.
Mi otro yo (el racional) se fue al baño, mientras mi yo esquizofrénico (y psicópata) se quedaba en el bar matando a toda esa gente. Y solo nos cruzamos durante un breve periodo de tiempo. Supongamos por un segundo que fue lo que pasó. Entonces, ¿cómo maté a toda aquella gente? Cinco personas nada menos. Incluido el camarero, un tío que me tumbaría de un soplido. Debería haber usado algún tipo de arma, si no una pistola por lo menos un cuchillo o un hacha. Si maté a esas cinco personas, debería haberme manchado un poco de sangre. Definitivamente prefiero la historia de las drogas alucinógenas.
Si voy a hacer esto, lo voy a hacer bien. Voy hasta la maleta y cojo el traje que llevaba el jueves. Lo examino con cuidado y lo único que encuentro es unas manchas de color negro en la culera y unas manchas rojas en la pernera. No es necesario hacer un análisis para ver que es sangre. Apenas hay unas gotitas. Busco en la camisa y en la chaqueta: nada. ¿Cómo pude hacerlo? Estrangulé a cinco personas, una detrás de otra. Y si fue con una pistola, ¿cómo la conseguí? ¿Cómo pude llegar a Munich con una pistola en el avión? Lo que significaría que la conseguí allí. A lo mejor el camarero la tenía debajo de la barra. Me metí en la barra, cogí su pistola, me cargué al camarero, a la rubia y a otros tres. Lo que me lleva a una nueva pregunta, ¿dónde están las al menos tres personas más que había en el bar cuando yo fui al baño? Lo lógico es pensar que huyeron, pero el periódico no dice nada. Puede que sea una información que se reservan. Por último, me queda la posibilidad de que yo sea el monstruo (además de esquizofrénico). Mis piernas parecen normales. No me veo garras por ningún lado, ni en las manos ni en los pies. Puedo tener orejas de soplillo, lo que dista mucho de que sean puntiagudas y sobresalgan de la cabeza más de diez centímetros. Me miro al espejo. Puedo ser feo, pero no veo a un gremlin de color marrón de un metro ochenta de altura. Creo que puedo ir descartándome como sospechoso.
Descartado lo racional, solo queda lo imposible. Así que me lanzo a ello con pasión. Comienzo buscando en internet. Si es raro y absurdo estará allí. Comienzo con esoterismo y continúo con Parapsicología y Ciencias ocultas. De momento me reservo la posibilidad de los extraterrestres. Me lleva toda la mañana. Tengo los ojos rojos de leer en foros y chats a pirados que se inventan lo que sea por echar un polvo. O bien porque se aburren mucho. Me tiro así varias horas. He hablado con un par de tipos que parecen serios, he pasado la foto al portátil y se la he mandado a uno de ellos para que descifre los signos. Primero empecé buscando cosas parecidas a lo que había vivido, dos horas después todo me parecía plausible. Ovnis, fantasmas, vampiros. Es increíble lo fácil que es hacer «amigos» a través de la red.
Luego he colgado la foto en otra página para ver si alguien se anima y me dice algo. Entre las noticias que he estado mirando, solo una me ha llamado la atención. Recordaba vagamente la noticia. Desde luego la recordaba menos catastrofista de lo que la he leído hoy. Me ha dejado un poco intrigado. Se acerca la Semana Santa y quizás me acerque a Burgo de Castro. Por curiosidad.