CAPÍTULO 18
chloe
Cassie y Eiden estaban en los establos. William los ignoraba, y yo no sabía la razón.
Solo sabía por qué estaba furioso con mi hermano, la paliza que le había dado aún tenía estragos en su cara.
¿Pero Cassie? Juraba que ellos dos terminarían siendo pareja a fin de mes, ya, en teoría no podían tener una relación porque ahora ambos eran herederos, pero un pequeño secreto no le hace daño a nadie, ¿o sí?
Suspiré. No tenía idea de que sucedía. La dinámica de los cuatro cambió después de la declaración de guerra.
Eiden y Cassie se unieron, y William se alejó.
¿Y yo? Estaba en un limbo. Al menos Einar me acompañaba, pero eso no quitaba que su madre decidiera mantenerse neutral ante la guerra.
Dijo que este problema no era suyo. Lo único bueno, es que aceptó que sí tenía conocimiento de Cassie en Quetzal.
― ¿Qué crees que hagan? ― Einar me tomó la mano―. Parecen novios.
―Eso es lo que me preocupa. Cassie acaba de salir de Quetzal.
―Sí, y tú misma me dijiste que creíste que ella terminaría con William. Los tres son herederos.
Rodé los ojos y lo vi―. Lo sé.
Vi hacia el balcón, William estaba ahí. También espiaba a los príncipes. En un par de horas zarparía al Continente Vindas con sus dos madres, para buscar indicios sobre su padre. Esperaba que Eiden fuera con él, eran amigos, y estaba segura de que lo iba a necesitar. Vi mi brazo.
―Supongo que al ser los marcados no tenemos muchas opciones. Digo, entiendo que Cassie no tenga mucho contacto con más hombres. Pero…, no sé. ¿Mi hermano? Siento que la lastimará.
―No creo que la Princesa Fénix sea tan inocente como creemos ― Einar soltó sin importancia―. El fuego es sabio.
―El fuego solo es sabio si ha quemado ― chisté―. Cassie no lo ha hecho. Toda su vida estuvo encerrada.
Einar me empujó con su hombro. Mi estrés se diluyó entre las grietas de las paredes. Me recargué en él. Mi prometido suspiró―. Todo estará bien. Lotán tiene la ventaja. Además, tienen a la Princesa Fénix de su lado. Estoy seguro de que Vulkan dudará en atacar.
―Eso espero.
Nos quedamos en silencio por un momento.
El polvo nos rodeó los zapatos. Sonreí un poco.
Mientras tuviera a Einar de mi lado, lo demás no me importaba.
Rescaté a Cassie, y los Salvajes nos ayudaban.
Así que todo estaba bien. ¿No? Al menos mi familia estaba completa al fin.
Einar me apretó la mano, lo vi, mi corazón tembló.
―Quizá deberías hablar con William.
― ¿Por qué lo dices?
―Tú también eres una marcada. Quizá puedas convencerlo de que perdone a tu hermano y vaya con él a Vindas.
― ¿También crees que será lo mejor? Aún no lo he consultado con mis padres.
Einar se encogió de hombros y me besó la frente―. No creo que Eiden necesite del permiso del Señor Aqua para hacer lo que quiera. Velo.
Vi hacia los establos. Eiden se trepó en el caballo junto a Cassie, ambos rieron. Chasqueé la lengua. Me alejé de mi prometido y salí al balcón. Me acerqué a William. Su viento le movía la ropa con desespero.
― ¿Listo para buscar a tu padre? ―le pregunté dudosa.
No me vio, seguí su vista. Cassie estaba montada en un caballo de pelaje café, Mantequilla. Sonreía. Eiden solo abrazaba por la cintura y reía de algo que ella le decía.
―No. Rosa tampoco lo está. Ella dice que la Señora Ventus me encerrará y luego me matará.
―No dejaremos que eso suceda.
William se mofó de mí―. Ni yo lo voy a permitir. Quiero conocer a mi padre.
― ¿Entonces?
Se quedó callado. Eiden tomó las riendas del caballo, este relinchó, pero hizo caso a la orden. Cabalgaron en el corral, como una pareja feliz que acababa de comprometerse.
―Quiero que Eiden venga conmigo. Pero a la vez, no lo quiero cerca. Aún sigo molesto con él.
Negué con la cabeza―. Ya se te han curado las heridas.
William volvió a reír―. No me importa una mierda que me haya golpeado. Es por Cassie que estoy molesto.
Lo tomé del hombro y lo hice voltear hacia mí.
Me transmitió con su elemento lo que había sucedido.
Cassie y Eiden habían tenido sexo. Eso era lo que lo acongojaba.
Estaba celoso. Él quería a Cassie, pero se sentía traicionado por su amigo, porque Eiden sabía lo que William sentía por ella.
Ambos se prometieron no acercarse a la pelinegra. Suspiré.
―Yo le advertí que no se metiera con mi hermano ―dije con decepción―. ¿Sabes cuándo lo hicieron?
―No. Pero con solo verlos, creo que lo han hecho varias veces. Hasta se besaron un par de veces ahí abajo.
Vi a lo que se refería. Eiden y Cassie coqueteaban, se reían entre ellos, y sus roces eran con cariño escandaloso. William les tenía envidia. Dio un golpe a la baranda y se alejó de mí. Lo vi entrar a la mansión con una ventisca. Volví a ver a la pareja.
Solo desde las terrazas era posible ver hacia el establo, quizá por eso no les importaba ligarse.
Pensaban que nadie los espiaba, pero la realidad era otra.
Me enojé un poco con ellos. Pero, a la vez, solo deseaba que mi amiga disfrutara de la vida que le arrebataron.
Pero no con Eiden. Mi hermano era corrosivo.
Era un ladrón que no tenía educación de un príncipe.
Cerré los ojos, no. Quizá no le haría nada a Cassie. Quizá él también la quería.
(…)
Eiden le rogaba a William que lo perdonara y lo dejara ir con él.
Cassie estaba a mi lado, ambas veíamos la escena con pena y con un poco de vergüenza.
Eiden estaba de rodillas, mientras William lo veía con los brazos cruzados.
Lo vi rodar los ojos, mover la mano y desistir.
Eiden se levantó e hizo el intento de abrazarlo, pero su amigo se lo impidió.
Rosa rio detrás de los muchachos. Jamás creí ver a mi hermano humillarse de esa manera.
Bueno, ¿qué sabía yo de Eiden? Casi nada.
William entró primero al barco. Mi hermano volteó hacia nosotras, le comunicó algo a Cassie y se metió al barco de un brinco. Miré a mi amiga; ella sonreía un poco.
― ¿Qué te dijo? ―le pregunté.
―Que hablaría con Will para que me perdone.
Sonrió de nuevo.
Suspiré.
―William me dijo lo que sucedió. No debiste tener relaciones con Eiden.
Dejó de sonreír―. ¿Por qué todos me dicen eso? Es solo sexo. No es importante.
―Cassie ―la reprendí―. Sé que estuviste encerrada, pero no por eso vas a tener sexo con cualquier muchacho que se te ponga enfrente. Eres más inteligente que eso.
Cassie se alejó de mí. Me miró con disgusto, se cruzó de brazos, y su cabello comenzó a tornarse naranja. La había hecho enojar. No me importó, porque era la verdad.
―Disfrutar mi sexualidad no tiene nada de malo, Chloe.
Estoy viviendo mi vida, y a ti no te debe de importar lo que hago.
A ti, ni a nadie. Además, solo tuve sexo con Eiden una vez.
Cada quien tiene derecho de hacer lo que quiera con su cuerpo ―se quedó callada por un segundo.
Su cabello ya era amarillo―. ¿Acaso tú exploraste tu sexualidad?
¿O te quedaste con el primer hombre que te trató bien?
El tajo de su voz me hizo querer golpearla. Pero tenía razón. Y eso me molestó más. Me alejé un poco, suspiré.
―Tranquila. Solo me preocupo por ti.
―No lo hagas.
Su cabello retomó su color negro. El enojo se había apaciguado, aunque aún notaba la molestia en ella porque el calor me estaba alcanzando la piel y sus mejillas estaban rosadas. Volví a acercarme, le tomé el hombro, sentí fuego en mi piel. Retiré la mano con rapidez.
―Lo siento, ¿de acuerdo? No confío en mi hermano.
Cassie dejó de verme―. Él no es malo. Solo quiere a Will para él solo.
―Son mejores amigos ―le expliqué―. Tiene sentido que esté celoso.
Me miró, dejó caer los brazos y rio.
―Eiden está enamorado de Will. Por eso no me quiere cerca de él.
Me quedé pasiva. Dejé de pensar por un par de segundos. Conecté cada detalle en mi cabeza. Esa nueva información cobraba sentido a las actitudes posesivas de mi hermano. Por eso era tajante con William. Por eso peleaban a cada segundo. Era su manera de mantener a William cerca, y lejos de Cassie.
―Oh.
―Sí, oh.
Me quedé en silencio por un momento. Rosa se despedía de mis padres con una pequeña reverencia.
Como Einar dijo, Eiden no necesitó ninguna aprobación.
Quise ser como él, pero también tuve un poco de asco.
Si mi hermano estaba enamorado de William…
, ¿por qué acostarse con Cassie? ¿Acaso le gustaban los dos? ¿Eso era posible?
Yo también tuve celos.
(…)
Regresamos a la mansión una vez que zarparon.
Irían por una ruta segura, así que era poco probable que fueran interceptados por algún enemigo.
Además, un par de guerreros fueron con ellos en el barco.
Necesitábamos la alianza de Rosa, y la única manera que decidió aceptar es si primero le permitíamos buscar al padre de William.
Mi padre no tuvo más opción que aceptar.
Al menos, ahora podíamos estar solas sin ningún adulto encima de nosotros. O Eiden o William molestando. Quizá estos días lejos de Eiden podría convencer a Cassie de que mi hermano no era buena opción para ella. ¿Pero quién lo sería? Suspiré. No importaba. Importaba que ahora estamos solas.
Henning, Aneka y mi padre estaban interrogando a los soldados que aún seguían con vida.
Cassie y yo estábamos en mi laboratorio.
Aneka y mi madre habían tomado muestras de sangre de ella para investigar el Fuego Verde.
Ya habían pasado dos semanas y aún no nos daban ningún dato.
Lo entendía, estábamos en guerra. Ambas mujeres estaban más ocupadas en las estrategias para proteger Lotán y atacar a Vulkan que en investigar lo que fuera que le haya sucedido a Cassie en el yate después de usar magia.