CAPÍTULO 17 #4
La encontré con mi tío, en la sala donde planearon las estrategias para la declaración de guerra. Aneka me vio e hizo irme, me dijo con su elemento que no podía estar allí. Le dije que quería hablar con mi madre. Me cortó. Me ordenó ir a mi habitación. Eso me enojó, pero obedecí.
Al abrir la puerta, Will estaba ahí. Subió la mirada cuando me vio entrar. Cerré la puerta. Ya era de noche. Yo estaba agotada por todo lo que había sucedido desde anoche y el uso de la magia. Sabía que debía dejar de usarla. La Diosa lo dijo.
Me acerqué al chico, él también se veía muerto.
― ¿Sucede algo?
―Sí y no.
― ¿De qué hablas?
―Ayer y hoy han sido los peores y mejores días de mi vida.
Me senté a su lado, lo miré con pena. Estaba de acuerdo con él―. Lo sé. Encontraste a tu madre, y se declaró la guerra.
―Sí. Me agrada saber que mis padres están con vida. Y Rosa…, por la Diosa, jamás pensé que ella sería mi madre.
No supe qué decirle, solo me encogí de hombros―. Me alegra.
Will me vio con una sonrisa―. Nuestros mundos han cambiado demasiado estos días, ¿no crees?
Bufé―. Sí. Todo ha cambiado.
Nos quedamos callados por un momento, Will me tomó la mano, lo vi. Sus ojos brillaban un poco. Vi el deseo en él.
―Quería… Quería saber si Eiden y tú…, si Eiden y tú tienen algo. ¿Han estado juntos?
Lo miré con pasmo. El cambio abrupto de tema me descolocó.
Quizá ayer nos vio besarnos, cuando tratábamos de ocultarnos de mi padre. O porque ambos salimos huyendo de la cena juntos. O porque pedí por Eiden cuando mi padre me quería llevar con él. O porque Eiden me abrazó cuando todo terminó.
―No ―contesté con calma fingida―. ¿Por qué?
―Porque los vi besarse, antes de que el Señor Ignis apareciera.
Y Eiden te ve de una manera… ―Will suspiró con cansancio, ah, fue el beso―.
Conozco esa mirada, y no es nada bueno. Él es mi amigo, y tú y yo.
No sé, pensé que podríamos tener algo. Sé que ambos somos herederos ahora, y que no podemos tener una relación pública. Pero…
Ladeé la cabeza y sonreí un poco.
―Tranquilo. Eiden me besó para bajar la temperatura de mi cuerpo y que mi padre no me encontrara. Pero fallamos. Además, como dijiste, ahora ambos somos herederos.
―Oh…
―Will ―lo tomé por la cara, sus mejillas se tornaron rosadas, reí―. Puedes pasar la noche aquí si quieres. Nadie tiene por qué enterarse.
Se separó de mí. No entendí su reacción, él negó con la cabeza―. No sé si sea buena idea, Cassie. Es muy pronto.
― ¿Pronto para qué? Quieres tener sexo, ¿no? Yo también.
―No, o sea…, sí. Pero también quiero tener una relación contigo. Con todo lo que está sucediendo, no sé si sea prudente —No supe qué contestarle, así que simplemente lo besé. Will no me siguió. Me apartó―. Estamos en guerra. Solo podríamos estar juntos en secreto.
― ¿Y?
Will se quedó callado. Yo también deseaba tener una relación con él.
Me gustaba. Quería tenerlo cerca en todo momento, aunque casi siempre éramos interrumpidos por Eiden.
El anhelo siempre estaba ahí. Will negó con la cabeza, como si se debatiera consigo mismo.
Me miró. Le quité la playera. Él no hizo nada.
Hice lo mismo con mi ropa. Me encaramé sobre él y lo besé. Esta vez, me siguió el juego.
La energía de nuestros elementos fue distinta a lo que había experimentado con Eiden.
Era más desesperada, como si los gases se acumularan entre nosotros y, al juntarnos, todo fuera a explotar.
Sentí el viento, y el calor alrededor de nosotros, como si jugáramos a crear una bomba atómica. Me gustó que mi fuego explotara.
Will me separó. Su piel morena estaba rosada, sus ojos dilatados, y su respiración era rápida.
―No tengo condones.
―Eiden tiene ―contesté con rapidez―. Podemos robarle unos.
El color se esfumó de su piel. Me miró confundido y molesto al mismo tiempo. El aire se estancó a nuestro alrededor.
― ¿Cómo sabes que Eiden tiene condones?
Justo en ese momento, entendí mi error. Él no sabía que habíamos tenido sexo.
Will me empujó y se apartó. Lo vi tomar su playera y ponérsela de nuevo.
Recogí mi ropa, la estrujé entre mis manos con fuerza, quise quemar mi vestido.
Quizá no debí acostarme con Eiden aquella vez.
Ni besarlo a cada momento a solas. Porque yo quería a Will.
Me gustaba la inexperiencia que emanaba de él.
Estaba lista para tener una relación con él, aunque fuera en secreto.
¿Pero Eiden? Eiden… ¿Qué sentía por Eiden?
―Los vi en su habitación ―mentí―. Una vez que entré. Sabes que insistió toda esta semana para que lo ayudara a que lo perdonaras.
Will se levantó de la cama y me miró con celo―. Ya se acostaron ―confirmó para sí mismo―. No me sorprende. Eiden siempre toma lo que quiero. Pero no te preocupes, entiendo por qué lo escogiste a él.
No dije nada. Me quedé de pie, lo vi salir de mi habitación con una ventisca de aire.
En cuanto la puerta se cerró, azoté la prenda contra el suelo.
No debí haber dicho eso. Will seguía molesto con Eiden.
Ahora, también lo estaría conmigo. Maldita sea, solo era sexo. Solo era diversión. Ugh, fui al baño.