El vuelo de los gansos 21. Un topo en Alemania #2
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21. Un topo en Alemania #2

—No, Amélie. Quien os ha fallado una vez más he sido yo. Os he ocultado mucha información. He sido un completo estúpido. He tenido un comportamiento desleal con todos vosotros. Os pido, desde lo más profundo de mi corazón, que me perdonéis.

Era la voz de Kloster, muy apesadumbrado, hundido, irreconocible. Nadie pronunció una palabra. Todos se quedaron expectantes y desconcertados. ¿Qué estaba ocultando esta vez Paul?

No tardaron mucho en conocer la verdad. Cuando recuperó el aliento enumeró todos los detalles que los demás desconocían.

Primero, que habían sido amantes. Segundo, que Anneliese fue su cómplice en la seducción de Dagmar Kronenbauer y que estaba presente en la cita romántica.

Tercero, que fue él quien, como confidencia entre sábanas, le contó sin pensarlo cuál era el papel que jugaba TBH.

Cuarto, que estuvieron juntos Anneliese y él en Londres, camuflando la identidad de su amante para que Thomas no la detectase, justo después de reunirse con el representante del Gobierno japonés y que, por una casualidad afortunada, no le explicó el encuentro.

—Además, creo que le proporcioné muchos detalles sobre mis hijos —explicó desesperado—. Es muy posible que los haya filtrado para facilitar el secuestro de mi Paul. No me lo perdonaré nunca.

—Que estabas divorciado de Geneviève Duchesne y que teníais dos hijos que vivían en París con su madre era una información de dominio público —intervino Henderson—.

No cargues con esta culpa. No te corresponde.

En el resto, no has procedido bien. Ahora ya no tiene sentido lamentarte.

Necesitamos que te recuperes y que estés fuerte.

Y cuando lo peor haya pasado, tal vez no estaría de más, Paul, que reflexionaras un poco sobre tu capacidad para frenar ciertos impulsos que una y otra vez te perjudican, a ti y a todos los tuyos, incluyendo esta vez nada menos que a tu hijo.

La reunión concluyó poco después. Hillary Klemm y Charles Ruano, exagente de la NSA experto en interrogatorios, tomaron esa misma noche un vuelo regular con destino a Frankfurt.

Habían quedado con Amélie para ir juntos a las oficinas de HMC-PR en la ciudad, donde en principio Anneliese, ajena a toda sospecha de lo que se le venía encima, tendría una reunión, que no sería tal, con su jefa.

Fue un encuentro cargado de tensión desde el primer momento. En un principio, ella se negó a reunirse con Klemm y Ruano y se encaró con Hautemanière. La amenazaron con una denuncia.

—Condesa zu Quedlinburg, o simplemente señora Stein, prepárese para dormir a partir de esta noche en la celda de una comisaría y luego varios meses en la JVA Preungesheim —le espetó Hillary mirándola fijamente.

La mención de la cárcel en la ciudad de Frankfurt tuvo su efecto. Anneliese permaneció en la sala, frente a sus dos interrogadores, mientras que Amélie abandonaba la estancia.

—Anneliese, soy consciente de que tu posición es muy complicada —dijo Charles Ruano.

—Usted no sabe cuál es mi posición —respondió la interrogada.

—Sí lo sé. Es una posición difícil. La familia de tu difunto esposo dice que eres una condesa impostada. También te desprecia porque utilizas su apellido.

—Tengo derecho a ello por matrimonio —contestó con un tono menos desafiante.

—También dicen que no heredaste nada al enviudar.

—Sus hijos me odiaban. No soportaban que su padre fuese feliz conmigo. Lograron que cambiase su testamento en la cama del hospital pocos días antes de fallecer y me excluyeron.

Charles actuaba de acuerdo con principios clásicos de su oficio.

Un interrogatorio es un juego mental en el que es necesario crear una relación con el interrogado que permita que al menos este se olvide en parte de que trata con alguien que pretende sonsacarle.

Conseguir que tu rival se identifique contigo, porque así se confunde y te ve como un igual.

Buscaba establecer un plano de confianza entre ambos.

—Te entiendo —dijo Charles—. Nací en un pueblo pequeño en el que todos nos conocíamos. Soy hijo de una madre soltera. Mi padre nunca me quiso reconocer y no me dejó nada al morir. Sus otros hijos siempre me despreciaron.

—Entonces, sabes lo que es que te nieguen tus derechos y que te acosen.

—Sí, lo sé. Mis medio hermanos, que eran mayores, se burlaban de mí a menudo.

Fue un proceso progresivo. En principio ella lo negó todo, incluso cuando le enseñaron algunas de las pruebas que habían obtenido para refrendar su traición.

Le recordaron que, en Alemania, tanto la violación de secretos comerciales como la violación de la privacidad de otra persona o el abuso de confianza son delitos penales, es decir, que la condena puede traer consigo la cárcel.

Llegó un momento en el que ella, viendo que no podía zafarse, trató de negociar.

—Puedo colaborar con ustedes… Puedo descubrir a mi contacto —contestó ella tratando de simular una firmeza que iba perdiendo por minutos.

—No nos debemos fiar de ella. Tratará de engañarnos —dijo Hillary mirando a Charles—. Mejor denunciémosla y pongamos la investigación en manos de la policía. De esta manera, podremos demostrar que existe una conspiración contra Solar Alternative.

Anneliese se vio perdida. Realmente tenía poco que ofrecer.

Contactaba con la gente de Markus a través de un teléfono encriptado que le habían facilitado.

Solo en una ocasión, la primera vez, se reunió con una persona cuya identidad real no conocía, aunque podía facilitarles una descripción de su aspecto físico.

Empezó a contarlo, dando todos los detalles y reconociendo que no había llegado a saber mucho de quiénes eran los que pagaban por su delación.

Ese día aceptó un pago muy elevado en efectivo y le dieron el teléfono.

A partir de ese momento remitía una factura por servicios de asesoramiento a una empresa radicada en Italia para justificar los pagos.

Lo primero que hizo fue facilitarle a Charles lo que a primera vista aparentaba ser un smartphone y que llevaba con ella en ese momento.

Era el dispositivo que ellos le facilitaron, y se había convertido en la única vía para tratar de llegar a la organización que la contrató.

Por eso, aquella misma noche un ingeniero de TBH tomó un avión desde Nueva York hacia Frankfurt con el objetivo de estudiar el aparato.

Anneliese aceptó incluso hacer una confesión firmada con un relato de todas las actividades contrarias a los intereses de Kloster y de su empresa en las que había participado.

Este documento tendría validez de prueba en su contra si se presentaba ante un tribunal de justicia.

De todo lo que contó hubo un detalle especial que llamó la atención de los investigadores.

Zu Quedlinburg explicó que sus misteriosos interlocutores le preguntaron en más de una ocasión por el efecto que estaba teniendo la cruzada del BDS contra Solar Alternative.

Este interés de los conspiradores por el movimiento del doctor Lyon hizo que TBH decidiese investigar la actuación del BDS en la sociedad digital.

Lo que averiguaron fue que operaba a través de los mismos canales que sirvieron para otras acciones hostiles llevadas a cabo en el pasado reciente contra Kloster y su mundo.

Y pronto vieron que la coincidencia era absoluta.

Los falsos informes sobre fallos en la tecnología de Solar Alternative, el deepfake que provocó la ira del mundo islámico y la fetua yihad posterior contra Paul…

, todos los ataques, aparentemente inconexos, se habían viralizado siguiendo exactamente el mismo patrón.

Amélie Hautemanière les recordó que había sospechado en muchas ocasiones de la existencia de una auténtica guerra informativa muy organizada contra los intereses de Solar Alternative.

Ahora ya podían atar cabos, pues las pruebas eran palmarias.

Los especialistas de TBH concluyeron que había varias empresas especializadas que utilizaban de manera coordinada blackhatters para atacar la reputación de Kloster y su mundo potenciando la viralización, entre otras acciones, de los mensajes del BDS.

Alguien muy poderoso y extraordinariamente bien financiado parecía estar moviendo hilos en secreto y de forma mucho más coordinada de lo que todos, menos Amélie, habían pensado.

Había que avanzar en la investigación, encontrar más pruebas y, sobre todo, localizar a la persona o el grupo de interés que había organizado aquella cacería global contra Solar Alternative y Paul Kloster.

Porque, en efecto, todos los indicios indicaban que se trataba de un enemigo muchísimo más poderoso y eficaz de lo que habían pensado.

Un pulpo gigantesco cuyos tentáculos, fuerza y falta de escrúpulos podían ser muy superiores a todo cuanto habían imaginado.

Mientras tanto, la evolución clínica del hijo de Kloster presentaba una notable mejoría. Había salido del estado crítico en el que había ingresado y los médicos se mostraban muy optimistas con su recuperación.

Paul seguía en París. No se había movido de la ciudad desde el secuestro y visitaba diariamente el hospital para seguir de cerca la situación médica de su hijo, que ya había salido de la Unidad de Cuidados Intensivos.