15. El poder de las redes en la difusión de bulos #2
Jack Ray y su equipo diseñaban los mensajes y la estrategia.
Maverick coordinaba a una serie de empresas oscuras dedicadas a los ataques en línea.
Mediante la viralización de información falsa podían destruir por completo la imagen o la reputación de sus objetivos.
Nadie conocía la identidad real de quien los estaba contratando y pagando por ello una tarifa superior a la habitual. Tampoco les importaba.
Finalmente consiguieron alcanzar el principal objetivo de la campaña.
Tardó un poco, pero al final hubo un líder religioso sunita, con gran predicamento entre los grupos más radicales, que reaccionó.
Era una persona originaria del Yemen que vivía en la clandestinidad.
Se trataba del gran muftí Faisal ibn Abdullah, que pronunció una fetua yihad, un edicto de guerra santa de obligado cumplimiento, por el que condenaba a muerte a Paul Kloster.
En medio de las buenas noticias, a Markus le alertó y preocupó seriamente conocer que Solar Alternative había contratado a TBH y que eran ellos los responsables del desmantelamiento de la trama española. Lo supo por un topo con el que contaba en la organización de Kloster.
Zhukov llamó a Peter Olsen, que respondió inmediatamente y transmitió la satisfacción de su jefe, Harry S. Lynton III, por la noticia de la fetua yihad que pesaba sobre Paul Kloster, un avance importante que sabía a quién atribuir.
—Pero no es suficiente. Es una amenaza muy seria contra su integridad, sin duda, pero a pesar de todo, su objetivo sigue avanzado con los proyectos que va firmando. No quiero ofenderle, Markus, pero esperamos mucho más de usted —le dijo Olsen.
—Sepa que seguiremos con nuevos ataques en múltiples frentes. Ya le iré informando a medida que lo considere oportuno. Esto le supera. Dígale a su jefe que quiero verle en breve —replicó Zhukov.
Mientras, en el frente medioambientalista y gracias a la campaña ahora mejor financiada por BDS, incluso fuera de Alemania, Kloster volvía a ser el temible escualo prehistórico, pero esta vez de la energía. Algunos medios de comunicación ya lo empezaban a llamar de esta manera.
Cuántas veces lamentó Paul aquel gesto de soberbia que tuvo en el pasado, cuando utilizó ese término para vanagloriarse de su condición de gran operador del mercado del bitcoin.
Ahora su enemigo, el doctor Lyon, lo había recuperado para caracterizarlo como una persona tóxica y una amenaza para los ciudadanos.
Y las protestas que encabezaba Lyon no habían hecho más que empezar.
Pronto, el activista medioambiental y sus colaboradores más inmediatos se sintieron con la fuerza suficiente para subir un peldaño en su estrategia de tensión contra Solar Alternative.
Se trataba de organizar una gran manifestación en la capital federal.
Si conseguían una asistencia importante, podrían presionar al Gobierno de Ludwig Schelling.
Y la iniciativa, que finalmente fue convocada para un domingo, tuvo un gran éxito.
El BDS logró reunir a una multitud de unas noventa mil personas que desfilaron en tono festivo por Unter den Linden.
En la puerta de Brandeburgo, vitoreado y emocionado, Martin Lyon pronunció un discurso vibrante, en presencia de algunos diputados del Bundestag cuyo apoyo fue mostrado por las cámaras de televisión.
Al término del día, el nuevo gran líder medioambiental se sintió lo suficientemente respaldado como para dar un impulso decisivo a su movimiento más allá de las fronteras alemanas.
Su primer objetivo serían las instituciones de la Unión Europea.
El BDS empezaba a resultar incómodo para el Gobierno federal y amenazaba con marcar la agenda energética del canciller Schelling.
En Solar Alternative se vivía un ambiente de gran tensión. Para analizar el contexto, Paul convocó una reunión en su residencia monegasca a la que asistieron Miguel Polo, Michael Seiffert, Amélie Hautemanière y Thomas B. Henderson.
—Estamos perdiendo la guerra de la información —explicó con gesto preocupado la comunicadora—.
No podemos parar las mentiras que se están difundiendo y encima aparece el movimiento BDS con mensajes negativos muy potentes.
Hay una operación muy bien orquestada detrás de todo esto.
Observamos un patrón de comportamiento que se repite y que se perfecciona en cada nuevo golpe.
Lo vimos en un primer momento con los informes falsos sobre la fiabilidad de nuestra tecnología y ahora lo estamos comprobando con los vídeos falsos de Paul insultando a los musulmanes —dijo Hautemanière.
—¿A qué te refieres? ¿Cuál es ese patrón de comportamiento? —preguntó Seiffert.
—Las noticias falsas salen al mismo tiempo en centenares de páginas web de todo tipo.
Muchas de estas páginas son falsas, aunque a primera vista tienen apariencia de auténticas.
Un ejemplo podría ser «bbconline.com», que parece pertenecer a la radiotelevisión pública británica y no lo es.
Otras páginas son auténticas, pero tienen poco uso, como las de muchas universidades u organismos gubernamentales.
Al ser páginas legítimas, los algoritmos de los motores de búsqueda las priorizan y las sitúan arriba del todo.
Todas estas acciones se encauzan a través de la optimización para motores de búsqueda —explicó la francesa.
—¿Qué es eso exactamente? —preguntó Miguel Polo—. Ya sabes que no es mi especialidad.
—Se conoce como SEO, que son las iniciales de Search Engine Optimization.
Es una disciplina que trata de conseguir que las páginas que promocionas salgan muy favorecidas en las búsquedas online.
No exige mucha sofisticación. Solo se requiere la acción de uno o varios community managers eficaces —concluyó Hautemanière.
—Hemos detectado que en todos los casos han actuado varias empresas de reputación en línea que utilizan blackhatters —intervino Thomas Henderson—.
Son hackers informáticos que recurren a prácticas online maliciosas e ilegales.
Hemos seguido las direcciones IP de los sitios web falsos y nos llevan a múltiples ubicaciones como Ecuador, Argentina, Ucrania, Montenegro, Malasia…
En fin, nada que nos sirva ni que nos pueda proporcionar pistas de quién los contrata.
No eran buenas noticias. Tampoco resultaba alentador el creciente impacto del movimiento del doctor Lyon.
—El Gobierno de Schelling está cada día más preocupado por el impacto de BDS —explicó Seiffert—.
Afortunadamente Wolfgang Schmidt y, sobre todo, Wilhelm Kronenbauer me aseguran que resistirán.
Los ataques del BDS se dirigen también contra ellos, no solo contra nosotros.
Ambos afirman que aguantarán todas las presiones y utilizarán sus relaciones para evitar que se legisle contra sus intereses —terminó el socio alemán de Kloster.
Concluida la reunión, que se extendió todo un día, solo permaneció en Mónaco el anfitrión.
Los demás volvieron a sus lugares de origen.
Paul se encontraría al día siguiente con la doctora Noriko Sakakivara-Watanabe y con su marido Rioichi Sakakivara.
La brillante científica, codirectora del laboratorio de Solar Alternative, pidió ver a Kloster cuatro días atrás.
Le explicó que acudiría acompañada de su cónyuge.
Este, funcionario jubilado de alto nivel del Korosho, el Ministerio japonés de Salud, Trabajo y Bienestar, era una persona sumamente amable con la que Paul mantenía largas conversaciones cuando coincidían.
El profesor Sakakivara, que antes de trabajar en la administración fue profesor en la Universidad de Kioto como reconocido experto en economía de la salud, hablaba en esta ocasión por boca del Gobierno japonés y por encargo directo del titular del Keizai Sangiosho.
El ministro nipón de Economía, Comercio e Industria le había encomendado una misión: debía conseguir que Solar Alternative operase en Japón y con suma rapidez.
El archipiélago aún sufría las secuelas del terrible accidente de la central nuclear de Fukushima y además mantenía una absoluta dependencia de los combustibles fósiles.
La respuesta de Paul fue inmediata.
—Por supuesto que sí, estimado Rioichi. No puedo negarme a su petición, siendo Japón el país de su esposa, la doctora Sakakivara-Watanabe. Sin el concurso de su esposa, Solar Alternative no habría logrado desarrollar su tecnología.