El vuelo de los gansos 12. Resiliencia y determinación #4
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12. Resiliencia y determinación #4

Mientras tanto, en la sede del Ministerio de Energía observaban todo el proceso con preocupación.

La ministra y su segundo, el secretario de Estado, sintieron un escalofrío.

Se habían dejado seducir por Carlos Íñiguez.

No mantuvieron la distancia necesaria con un empresario de un sector que estaba sometido a la regulación y supervisión por parte de su ministerio, lo cual podía ser demoledor para sus carreras políticas.

Además, habían sido muy agresivos en sus mensajes públicos contra Kloster.

Y aún tenían abiertas las inspecciones que ordenaron contra Solar Alternative, otro grave problema.

Luisa Celedero recibió esa misma tarde una llamada de Isabel Llerena, la presidenta del Gobierno español, para preguntarle sobre el caso. La ministra percibió un tono de desconfianza hacia ella en la conversación con su jefa.

—Si se demuestra que Paul Kloster es inocente, te has equivocado con él.

Y no solo eso, has tocado la salud del Gobierno en un punto flaco, nuestra apuesta determinada en la defensa de las políticas contra el cambio climático.

Espero que te des cuenta del ridículo político al que nos has expuesto.

A ver cómo arreglas lo de la inspección que tienes abierta —dijo secamente la jefa del Ejecutivo español a su subordinada a modo de conclusión.

En Alemania, Michael Seiffert estaba exultante y lo primero que hizo fue llamar al banquero Moritz Herrkutter para informarle de las últimas novedades. Luego hizo lo propio con el empresario energético Wolfgang Schmidt.

—Paul Kloster va a salir libre en breve y totalmente sobreseído de las acusaciones falsas —les explicó el presidente de la filial alemana de Solar Alternative—.

Todo obedece a una trama montada por el presidente de Elecensa.

Carlos Íñiguez se va a tener que gastar mucho dinero en abogados.

Su futuro judicial es muy complicado. Dentro de muy poco tiempo podremos volver a retomar nuestro proyecto.

Además, creo que Paul querrá saber poco de España y que se volcará en nuestro país.

—Llamaré a Wilhelm Kronenbauer para informarle de todo —dijo el presidente del BBW Bank.

Por su parte, el presidente de la Deutsche Elektrizität le dijo a Seiffert:

—Dile a Paul que nunca he dudado de él. Dile también que Carlos Íñiguez es un indeseable y que en Alemania nunca tendrá estos problemas, que le recibiremos con los brazos abiertos.

Algo más de tres semanas después de ser encarcelado, Kloster salió de la prisión de Soto del Real, libre de todos los cargos.

Lo hizo rodeado por una nube de fotógrafos y de cámaras de televisión.

Pese a que casi le metían en la boca dos docenas de micros, se mantuvo en silencio y entró rápidamente en el coche que le esperaba.

En la sede de Elecensa el ambiente era de crisis absoluta.

Coincidiendo con la salida de Paul del presidio, la policía entró en el cuartel general de la empresa para proceder a un registro inicialmente centrado en el despacho y en el departamento del antiguo director de Seguridad de la empresa.

Pero nadie dudaba de que el objetivo final era el presidente.

Carlos Íñiguez permanecía en su casa rodeado de su equipo de fieles, cada vez más reducido.

Al final de esa semana se supo que debía comparecer ante el juez de instrucción en calidad de investigado.

Poco después dimitía, minutos antes de que lo destituyese el Consejo de Administración de Elecensa, convocado de urgencia.

Kloster ya había recuperado su pasaporte y la libertad. Siguió manteniéndose en silencio. No quería hacer ninguna declaración pública. No era necesario, estaba restableciendo rápidamente su papel como nuevo héroe de las energías renovables. Ahora héroe y mártir.

Desesperada, Luisa Celedero trató de reunirse con él.

No recibió respuesta. Ella y su segundo, el secretario de Estado de Energía, Ernesto Fernández, sentían cerca de su nuca la hoja afilada de una guillotina acercándose inexorablemente, por lo que dieron por concluidas con celeridad las inspecciones abiertas contra Solar Alternative.

Paul contestó a sus llamadas telefónicas cuando estaba a punto de tomar un avión con destino a Berlín.

—Lo siento, ministra, tengo una agenda muy complicada. He estado varios días fuera de la circulación y tengo mucho trabajo atrasado.

—Señor Kloster, quiero transmitirle en nombre del Gobierno que España apostará a fondo por la tecnología de Solar Alternative —dijo la política.

—Es un poco tarde para eso. Le adelanto que vamos a reubicar nuestro laboratorio fuera de España y que vamos a suspender todas las operaciones en este país —respondió secamente Kloster antes de dar por concluida la conversación.

Al otro lado del Atlántico dos personas mantenían otra conversación telefónica a través de un sistema encriptado.

—¿Qué está pasando? ¿Por qué lo han liberado? ¡Menudo desastre! —dijo Peter Olsen.

—Es un simple accidente en el camino. Estamos preparando varias acciones muy agresivas contra él —respondió secamente Zhukov.

—¿Qué posibilidades existen de que esto nos manche? —siguió preguntando el hombre de confianza de Harry S. Lynton III.

—Ninguna. Hemos tomado las precauciones necesarias. Nadie estará sobre nuestra pista.

—Espero que así sea —concluyó Olsen, sin tomarse la molestia de esconder su gigantesco cabreo.