El vuelo de los gansos 2. Un anuncio trascendental, un personaje singular #2
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2. Un anuncio trascendental, un personaje singular #2

—No existe ninguna, y digo ninguna, voluntad política real para acabar con el camino suicida que llevará a la destrucción del planeta con el uso del petróleo, del gas y del carbón para producir energía.

Por eso creo que lo que vamos a anunciar hoy supone para la humanidad un salto cualitativo de dimensiones enormes.

Porque lo que hemos conseguido las mujeres y los hombres que llevamos años trabajando en esta empresa tendrá consecuencias portentosas. Y sigo midiendo mis palabras.

Kloster esperó unos instantes en silencio mientras que, a su espalda, en la pantalla, se proyectaba el vuelo en V de una bandada de gansos vista desde abajo contra un cielo despejado, de un azul muy intenso, mediterráneo.

—Lo que tenemos que anunciarles es que en Solar Alternative hemos encontrado la clave tecnológica que solucionará el problema de la generación de energía y de su almacenamiento.

Eso significa, ante todo, que por vez primera habrá enormes intereses económicos en que se produzca de verdad el freno al uso de combustibles fósiles.

»Lo que les quiero anunciar, en primer lugar, es que el equipo de investigadores de Solar Alternative ha creado un sistema de células solares fotovoltaicas de nueva generación, cuya eficacia en la captación de la energía solar y su conversión en electricidad es del 85 por ciento.

Estos dispositivos permiten un efecto fotoeléctrico que, como mínimo, multiplica por cinco el de todas las células existentes.

En segundo lugar, nuestros científicos han desarrollado unas baterías con un número de ciclos de carga estimado entre cincuenta mil y setenta mil y una vida útil prevista de entre cuarenta y cincuenta años.

Esto equivale a, como mínimo, multiplicar por diez en ambos aspectos (carga y duración) las capacidades de todas las baterías existentes.

Unas baterías aptas para garantizar la estabilidad del suministro eléctrico fotovoltaico y eólico, así como otras tecnologías renovables.

»Esto ya es una realidad. Nuestras instalaciones, incluido su laboratorio, se alimentan exclusivamente de la energía producida por las nuevas células que componen los paneles de la central solar que han visto ustedes al llegar.

Esta central está respaldada por nuestras nuevas baterías que aseguran un flujo ininterrumpido de electricidad.

»Nadie va a abandonar la gasolina, el carbón o el gas mientras sean la fuente más barata de energía, eso ya lo sabemos, llevamos años viéndolo.

»Pero nuestra tecnología permitirá en muy pocos años sustituir a los combustibles fósiles y condenarlos al infierno.

Y lo hará incluso en un contexto como en el actual, de enorme desarrollo de las tecnologías despiadadamente energívoras, como es el caso de la revolución de la inteligencia artificial.

Es el gran salto adelante en la lucha contra el cambio climático.

El petróleo, el gas y el carbón tienen los días contados como fuentes principales de generación de energía.

Es el final de la transición intermedia desde los combustibles fósiles hacia las energías renovables.

Ya se puede vislumbrar el futuro poscarbono.

Se acerca el mundo de las emisiones netas cero de gases de efecto invernadero, el gran salto adelante en la lucha contra el cambio climático.

Su discurso fue muy breve, algo más de cinco minutos.

A partir de ese momento y durante más de una hora, Kloster estuvo contestando a los periodistas.

Siempre con esa leve sonrisa, jamás molesto cuando las preguntas eran más bien zancadillas.

Evitando los tecnicismos, remitiendo a la documentación escrita a quienes querían conocer datos específicos de la nueva tecnología.

Y anunciando una segunda rueda de prensa con los científicos en cuanto terminara la suya.

Hautemanière ordenaba el ritmo de las preguntas.

Estas se sucedían con gran rapidez, ya que el protagonista del día no se extendía mucho en sus respuestas.

—Soy Kerstin Holstein, corresponsal energética de The TransEuropean .

No me importa admitir públicamente que vine aquí cargada de escepticismo.

En parte aún dudo. Pero estoy abierta a dejarme convencer con argumentos y pruebas sólidas.

Ahora bien, señor Kloster, no acabo de entender cuál es su papel.

¿Es usted un altruista o lo que realmente busca, sin duda de forma lícita si lo que afirma es cierto, es sobre todo obtener grandes beneficios para ir recuperando la carísima investigación que ha financiado?

« Salope . Disfrutas jodiendo a mi cliente», pensó Hautemanière, fingiendo sonreír. Como siempre, la periodista alemana se salía por la tangente.

—A las personas se las debe juzgar por sus acciones. He invertido a fondo perdido en una investigación que ha dado unos magníficos resultados. He tenido la suerte de contar con las mejores cabezas científicas del momento para llegar hasta aquí.

—La siguiente pregunta —intervino Hautemanière— será del Global Economic Times . Adelante…

—Gracias, Amélie. Soy Stuart Campbell, corresponsal energético. Señor Kloster, creo que no ha contestado a mi colega del TransEuropean . ¿Quiere usted ser mucho más rico vendiendo esta nueva tecnología?

—He invertido en la investigación y seguiré haciéndolo.

Porque los logros tecnológicos necesitan una fuerte inversión para implementar su aplicación global, que es lo que perseguimos, si queremos frenar el avance del cambio climático.

Por otro lado, desde el punto de vista tecnológico, industrial y financiero, se trata de un desafío de tal magnitud que solo se podrá hacer con la participación de los estados, a través de sus gobiernos, y de las grandes corporaciones privadas…

—No pudo continuar porque el periodista, que seguía con el micrófono en la mano, le interrumpió.

—El hecho de que no responda a la pregunta me lleva a hacerle otra. ¿Se le ha acabado el dinero y por eso necesita al sector público y al privado? ¿Estamos aquí para hacer de anunciantes de su proyecto, en busca de financiación?

—Solar Alternative no tiene problemas de liquidez y a mí no me mueve la necesidad de tener más dinero.

Mi único objetivo es un planeta limpio que no se ahogue con las emisiones de CO2.

Con nuestra tecnología se puede conseguir.

Es un desafío gigantesco que deberán liderar los gobiernos y el sector empresarial.

Pero el aliciente será sobre todo económico: la energía barata e interminable, por fin.

Esta respuesta no fue suficiente para Campbell quien, para disgusto de la moderadora, se negó a ceder el micrófono y formuló rápidamente una tercera pregunta.

—Usted, señor Kloster, es un desconocido y aparece como el único financiador de una investigación carísima, sin duda. ¿De dónde ha sacado tanto dinero?

Un silencio expectante se apoderó de toda la sala. Duró apenas un par de segundos, los que el protagonista del día se tomó antes de contestar sin inmutarse.

—Entiendo la pregunta y la respeto. Tal vez algún día responda. De momento, pueden investigar y comprobarán mi solvencia y el origen legal de todo mi patrimonio.

Para Amélie Hautemanière fue suficiente. Conocía bien a Stuart Campbell, su ego desbordante, sus ganas de marcar siempre el ritmo y lo tramposo que acostumbraba a ser.

—Esto no es una entrevista, sino una rueda de prensa muy concurrida y quedan muchos turnos de preguntas pendientes. Se acabó tu turno, Stuart. Siguiente pregunta.

—Soy Miguel Ángel Noceda, director del periódico Ahora de Madrid.

Si lo que usted dice es cierto, en pocos años la geopolítica de la energía y sus conflictos bélicos pasarían a ser cosa del pasado.

Pongo por ejemplo que el estrecho de Ormuz dejaría de ser un cuello de botella o que la fuerza coercitiva del gas ruso ante la Europa democrática desaparecería ¿Estoy en lo cierto?

—Esta es una pregunta clave. Puedo afirmar, sin titubear, que con la implantación a escala global de nuestra tecnología una guerra como la de Irán jamás habría estallado porque hubiese carecido de sentido.

Lo quiero decir bien alto y de forma muy clara: con las nuevas células solares y las baterías desarrolladas por Solar Alternative ¡¡el arma energética va a desaparecer!

! ¡¡la energía va a dejar de ser una herramienta de coerción de las grandes potencias!

! ¡¡Se van a acabar las guerras por los recursos energéticos! !

Un intenso silencio se apoderó de toda la sala. Las afirmaciones de Paul Kloster dejaron estupefacta a toda la audiencia. Situación que aprovechó el periodista español para hacer otra pregunta.

—¿Qué planes de expansión tiene para el despliegue de sus descubrimientos más allá de esta planta solar? ¿Van a fabricar placas solares y baterías?

—Esta revolución energética solo se podrá extender rápidamente si la encabezan los estados y el sector privado, ya lo he dicho y lo reitero.

La movilización de recursos que exige es tan intensa que supera lo que Solar Alternative podría hacer en solitario.

Nosotros tenemos la tecnología, pero para implantarla a escala global será necesario que los gobiernos y las empresas privadas energéticas o de otros sectores tomen el relevo a nuestro trabajo y nuestras capacidades.

Esto no podemos y no queremos hacerlo solos.

—Siguiente turno de palabra, China Daily News —intervino Amélie.

—Gracias. Soy Jing Fang, corresponsal en Europa del China Daily News de Shanghái.

Señor Kloster, su tecnología es privada y por tanto no debería estar limitada por las controversias geoestratégicas de los estados.

¿Quiere trabajar más allá de Europa? ¿Contempla extender sus operaciones a Asia?

¿Cree que la República Popular China podría ser un buen socio?

Kloster se quedó pensativo, y Amélie intervino para darle un pequeño margen:

—Son tres preguntas en una —terció con una leve sonrisa, mirando a la zona en la que se encontraba la periodista.