El vínculo de cristal Capítulo 31
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Capítulo 31

Gabriela

—Debéis elegir —insisten las Gemelas—. El vínculo puede ser restaurado con un coste.

Un coste, como si no hubiésemos perdido ya bastante. Pero con la magia no se negocia. La magia pone un precio y tú decides si lo pagas o no.

Las Gemelas se separan por primera vez en toda la noche. Brezo se sitúa a nuestra izquierda, Escarcha a nuestra derecha, y en el centro Whisper y yo.

—La primera opción —dice Brezo—, es restaurar el vínculo entero. Whisper recupera a su loba, su poder y el derecho a reclamar todo lo que fue suyo. Y tú, Gabriela, completas la cristalización en el Reverso. Sin posibilidad de regresar jamás a este mundo.

—¡No! —chilla Whisper antes incluso de que termine la frase.

Supongo que eso es exactamente lo que Vestergaard habría querido.

—La segunda opción —anuncia Escarcha, y parece que le duele decirla—. Gabriela vuelve a ser humana. El cristal desaparece, pero es Whisper la que se disuelve en el Reverso como…

—Como mi madre —termino entre susurros.

Escarcha asiente.

—No —respondo sin dudar.

La plaza contiene la respiración. Marsden alza las cejas mientras River se tapa la boca con ambas manos.

—Hay una tercera opción —admite Escarcha, aunque Brezo le lanza una mirada de advertencia.

—¡No! Los Trials exigen… —empieza.

—Los Trials exigen verdad —la corta Escarcha—.

Y la verdad es que hay otra forma. Existe desde siempre; solo que nadie había sobrevivido lo suficiente para ejecutarla —explica mientras se gira hacia nosotras—.

Podéis quedaros como estáis ahora. Whisper sin acceso a su loba, como una humana normal y corriente.

Gabriela casi cristalizada por completo, convertida en uno de los monstruos que siempre juró cazar.

Sin vínculo de ningún tipo. Imperfectas, pero vivas.

Y tendréis que elegir quereros sin que la magia decida por vosotras.

El murmullo de la plaza se hace ensordecedor. Para un ser sobrenatural, perder su esencia y convertirse en un humano es algo peor que la muerte. Para una cazadora, convertirse en un monstruo es una maldición. Como broma del destino, es demasiado retorcida.

Pero es la única opción que podemos aceptar.

—Queremos esa —decimos casi a la vez, sin ni siquiera hablarlo entre nosotras.

—¿Estáis seguras? —Brezo nos mira como si fuésemos un problema que no cuadra—.

Será difícil y doloroso. Sobre todo, no tiene ninguna garantía.

Sin un vínculo de compañeras, no sois diferentes de una pareja humana normal; podéis enfadaros por cualquier tontería y todo se acaba.

Lo sacrificáis todo por una posibilidad.

—Eso es lo bonito de una relación —admito, cogiendo a Whisper de la mano.

—Entonces está decidido —anuncian las Gemelas—.

Habéis superado el Tercer Trial. Habéis elegido el amor imperfecto.

No restauraremos lo perdido ni eliminaremos lo cambiado: la cristalización de Gabriela no avanzará, y la herida de Whisper quedará libre de nuestra magia.

Lo que sane después, si algo sana, será vuestro.

A partir de ahora, no perteneceréis por ley a ninguna facción ni al Concilio: sin vínculo, sin rango, sin que ninguna manada, consejo o institución pueda reclamar autoridad sobre vosotras.

Partiréis de lo que sois ahora. Nada más y nada menos.

Whisper me aparta el pelo de la cara, sonríe, se inclina hacia mí para besarme despacio.

La multitud explota en mil conversaciones. Santos, con el brazo en cabestrillo, llora sin esconderse. River cierra los ojos y cuando los abre, mira a su hermana con admiración.

—Los Trials de Reclamación han concluido —dicen al unísono—. La peticionaria ha confesado, ha sacrificado, ha dicho su verdad. La compañera ha escuchado, ha presenciado y ha elegido. El vínculo no ha sido restaurado.

Escarcha da un paso, y su voz suena ahora sola.

—Y no hace falta. Un vínculo de compañeras lo tiene cualquier ser sobrenatural, lo que vosotras habéis hecho es mucho más valiente. El cristal del Reverso pudre lo que la magia ata, pero no puede tocar lo que dos personas eligen.

Luego se detiene un instante y observa las venas de plata que cubren mi cuerpo.

—Eres la primera caminante de espejos que sobrevive para elegir quedarse —dice tan bajito que dudo de que alguien más lo escuche—. Y, ahora, en el mundo humano, te ha quedado lo que puede pasar por unos originales tatuajes —añade con un guiño de ojo.

Las Gemelas se disuelven antes de que pueda darles las gracias.

Whisper me aprieta la mano.

—¿Y ahora? —pregunta.

Es la pregunta más simple y a la vez la más difícil, porque ahora toca despertar cada día sin vínculo y elegir quedarse con la otra. Toca luchar todos los días para que el amor no se apague.

—Ahora vamos a desayunar. Conozco una cafetería donde preparan unas tostadas que te van a encantar —digo, tirando de ella hacia fuera de la plaza.