El viaje del colibrí Capítulo 31 #4
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Capítulo 31 #4

Varias voces se oyeron:

—¿En serio se seguía con el juego?

—Que el premio lo gane el Badr me parece una coincidencia no muy grata...

—Verdad, seguro lo supo desde el principio.

—Él no necesita más oro.

Pero el más sorprendido de todos fue Alezar, quien, tras ser descubierto, se removió la realista máscara de oveja y miró fijamente a Bassim con una mirada de odio y disimuló una sonrisa mientras todo el mundo lo miraba y luego le hacían reverencias.

Inesperadamente, la multitud de gente formó un círculo con solo él y Bassim en el medio. Pero antes de que pudieran decir siquiera una palabra, el altavoz hizo un ruido y el audio del disco incriminatorio empezó a sonar en todo el castillo.

No hubo nadie que no quedara tieso al escuchar el macabro plan del rey de exportar el furor ardiente a sus hogares. Luego de que este terminara de sonar los invitados miraron a ambos hombres dentro del círculo y Alezar empezó a mirar a todos lados y gesticular con las manos.

—¿Qué demonios es eso? Invitados, damas... caballeros... No es posible que crean lo que esa voz falsa acaba de transmitirles... Es obvio que es falso.

La gente no le creía a Alezar.

—Es... inaudito. ¡Alguien quiere incriminarme!

¡Los nobles de Bearnia quieren atentar contra mi gobierno!

¿Quiénes fueron?... ¿¡Quiénes hacen estas calumnias hacia mí!

? ¿Acaso la familia De Ambrosía o los avariciosos De Rúnica?

—preguntó Alezar mirando hacia todos lados encontrando solo miradas desaprobatorias.

La música se había detenido.

—Es... la magia... ¡Alguien ha replicado mi voz con magia!

De inmediato múltiples siervos y guardias ingresaron desde la puerta trasera con el cuerpo desenterrado de la esposa de Batriq colocándola en el suelo.

—¡Es obvio que el Zahramarí realizó un complot contra mí! Los de Zahramar siempre han querido reclamar su querida tierra de Lun, debí saberlo.

Las miradas de la multitud miraban con desaprobación también a Bassim que no decía ni una sola palabra y se limitaba a mirar a Alezar.

—¡Silencio, Polroc! —gritó colocando su mano en el bolsillo donde había guardado el arma, pero antes de asesinar al corrupto rey a plena vista, un portal se abrió en el suelo entre ambos hombres.

—La gente merece la verdad... su majestad —dijo el hombre vestido de dragón rojo con un tono burlón—. Su rey es un lobo disfrazado de oveja.

—¡Guardias!

—¡Alezar Polroc! —gritó el dragón desenmascarándose—. ¡Yo, Azam Divav, cabeza del escorpión, te reto a un duelo!

La gente quedó aún más tiesa que antes. Especialmente Orlan, quien no sabía si lo que veía era real o producto de la bebida.

Alezar dio unos pasos hacia atrás y sacó del abrigo una pistola similar a la de Batriq, quien se dio cuenta que siempre planearon asesinarse mutuamente.

El rey miró hacia uno de los lados para ver a Emily con ira y luego volteó nuevamente hacia el hombre vestido de rojo.

—Engendro de ojos amarillos, embustero y desgraciado... ¡Acepto!

Un guardia entró al círculo y explicó que sería un duelo donde todo se valdría y que empezaría apenas contara en cuenta regresiva desde tres. Una vez explicado esto, fueron forzados a caminar de espaldas frente al otro y a colocarse en una baldosa especificada por uno de los guardias.

—Tres.

—Dos.

—Uno.

Inmediatamente los duelistas se dieron vuelta e inexplicablemente, en menos de un segundo, Alezar gritaba del dolor con una mano destrozada por el disparo de un arma exactamente igual, mientras el escorpión desaparecía por un portal como el de antes,

dejando a la multitud desconcertada y a Alezar listo para que uno de los miembros de la familia de Rúnica anunciara que Polroc y sus familiares serían juzgados y procesados correctamente por la justicia de Bearnia.

Luego de que la guardia se llevara al rey, la atención se centró en Badr, quien, al ver acercarse a múltiples guardias, llevó su mano a su bolsillo, pero la pistola ya no se encontraba ahí y rápidamente se dio cuenta de que de alguna forma el hombre de ojos amarillos se la había quitado.

Olmo defendió a su amo colocándose al frente y juntos empezaron a retroceder.

—¡Si se llega a saber que el sabio de Zahramar fue detenido por conjeturas y mentiras de un rey corrupto, la guerra azotará a Bearnia! —gritó Bassim retrocediendo.

Mientras Bassim retrocedía, unos invitados inesperados de piel roja ingresaron escalando las altas rejas, gracias al paso libre luego de la congregación de toda la guardia en la búsqueda del intruso,

e inmediatamente el foco de los guardias se centró en impedir que alguno de los infectados atacara a los invitados.

Gracias a lo anterior, los de Zahramar escaparon.

La enorme cantidad de invitados perdió el control y empezó a correr hacia la entrada principal. Una estampida se formó y entre el caos reinante en la zona Orlan Nochecantada corrió al segundo piso y se lanzó por una ventana viéndose forzado a dejar su laúd mientras pasaba entre la gente.

El bardo corrió hacia la reja y con mucho miedo e incertidumbre por lo que acababa de presenciar, se dirigió al oeste en medio de la oscuridad de la noche.